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Si para estos días tu agenda de trabajo incluye uno o varios eventos relacionados con las fiestas de fin de año, aprovecha el momento para compartir con las y los miembros de la compañía. La clave está en seguir algunas normas de etiqueta para disfrutar de la celebración sin que te conviertas en el payaso de la fiesta.
Mantener la cordura, propiciar la convivencia y disfrutar sin poner en riesgo la armonía laboral, ya sea en el momento o posteriormente a las fiestas, son aspectos a tomar en cuenta al asistir a un convivio. Natalie Devals, en su libro Etiqueta Hoy, sugiere poner suficiente atención al vestuario, al comportamiento durante el evento y a la despedida.
Para saber si tu atuendo debe ser formal y muy elegante, o algo más casual y cómodo, déjate llevar por la tarjeta de invitación que recibas. Por otra parte, si la reunión se realizará en horario de trabajo o inmediatamente después, lo apropiado es que uses la misma ropa durante todo el día. Es de mal gusto que por hacerte un cambio de imagen llegues cuando la jefa o el jefe ya ha dado las palabras de bienvenida, y peor aún si por tu ausencia no se pueda dar inicio al evento. No obstante puedes darte el lujo de cambiar tu vestimenta si existiera suficiente tiempo entre la jornada de trabajo y el evento. Recuerda que lo básico es vestir de acuerdo con la hora de la actividad y considerar las indicaciones que se incluyen en la invitación –de etiqueta, con traje formal o casual-.
Por su parte, Brenda Sanchinelli, asesora de imagen y experta en etiqueta, menciona que para este tipo de eventos es básico utilizar un traje de cóctel, el cual puede ser de dos piezas o simplemente un vestido. Conviene que no sea muy escotado ni muy corto y sin lentejuelas; debe ser moderno pero discreto para cuidar siempre la imagen en el ámbito laboral. Como complemento puedes usar accesorios llamativos, pero elegantes.
Haz de la convivencia un arte
Una buena imagen debe ir acompañada de excelentes modales. Francisco Andrade Nebendahl, experto en etiqueta y protocolo, sugiere aprovechar el acontecimiento para estrechar relaciones con todos los compañeros de trabajo y los jefes. Evita adoptar la posición de espectadora y no te sientes en un rincón, ansiosa por regresar a casa. Intégrate a diferentes grupos e interactúa con ellos sin convertirte en la protagonista de la conversación, en especial si son temas de trabajo o problemas familiares.
Para que la convivencia sea amena las conversaciones han de ser interesantes, entretenidas, que permitan la discusión constructiva, ya sea para los participantes, para ti o para la empresa. Si se empieza a hablar mal del jefe, de la compañía o de cualquier compañero, incluso si hay indicios de que alguien ha bebido más de la cuenta, lo mejor será que te retires de la conversación y cambies de grupo.
Aunque la ocasión se presta para beber, si no se hace con medida fácilmente podrías embriagarte. El espectáculo, desde luego, es decepcionante y puede perjudicarte en lo que a tu imagen de trabajo se refiere. Lo mejor es que no bebas más de dos copas, siempre y cuando tengas experiencia en ingerir alcohol, de lo contrario disfruta de refrescos naturales o bebidas carbonatadas, explica Rodolfo Sazo, psicólogo.
Por otro lado, también es necesario considerar el tipo de ambiente del evento. Si hay música bailable y tu personalidad se adapta a este tipo de recreación, no te reprimas y disfruta. Pero, según Sanchinelli, lo conveniente es que lo hagas de manera adecuada, discreta, sin hacer barullos ni movimientos sugestivos. Si no acostumbras bailar y algún compañero te pide hacerlo, por cortesía complácelo con una pieza, con esto evitarás desairarlo frente a los demás.
Permanece en la reunión el tiempo que consideres prudente, no más ni menos. Media hora es el mínimo y tres horas el máximo, según coinciden los expertos en etiqueta y protocolo. La despedida no debe ser un acontecimiento al que todo mundo deba prestar atención. Basta que te despidas del grupo más cercano y abandones el lugar discretamente. No olvides felicitar a tu jefe y agradecerle por la fiesta, aun cuando tú hayas sido la organizadora de la reunión.
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“Ser divorciada no es una deshonra, pero tampoco una bandera para lucir en cualquier reunión”, expresa Eugenia Toralla, psicóloga. Es por ello que las buenas maneras siempre deben ser parte del comportamiento, en especial cuando se trata de un evento social relacionado con el trabajo.
Algunos aspectos básicos son: vestirse y maquillarse con sobriedad, discreción y elegancia; no dar la apariencia de deprimida al lucir desarreglada, ni exhibirse mostrando ansiedad por encontrar nueva pareja.
En cuanto a la actitud, debe mostrarse interés humano en las personas, saludando y sonriendo con naturalidad a todos los asistentes, incluso si hay amigos de la ex pareja. También se debe mostrar serenidad, autoconfianza y disfrutar con autenticidad de los buenos chistes.
Al intervenir en cualquier charla que el grupo aborde hay que hacerlo de manera tranquila. Lo mejor es escuchar antes de hablar. Evita comentar sobre asuntos personales porque ese no es un tema de reunión social.
Si tú eres la organizadora del evento o formas parte del comité de festejo, es necesario planificar con anticipación todos los aspectos relacionados para que también puedas pasarla bien. Si el presupuesto lo permite considera contratar a alguien que se encargue de coordinar todos los servicios, o bien delega en otras personas el cuidado de los detalles, así tendrás tiempo para compartir con tus compañeros, pero sin descuidar tu responsabilidad.
Es necesario que llegues unos minutos antes del evento para verificar los últimos detalles. No obstante debes permanecer hasta el final del evento si tu obligación es dar la despedida, de lo contrario puedes esperar a que tu jefe se retire para marcharte posteriormente. Lo importante es que procures delegar para que puedas compartir con la mayoría de asistentes. Recuerda que la actividad sigue siendo parte del trabajo, aunque se contagie con el entusiasmo de la época.
Si tienes planes de asistir acompañada, ¡momento! Primero debes verificar las indicaciones de la participación. Si dice que puedes llevar un acompañante, que sea tu pareja y jamás lleves niños. Si no eres casada, es mejor que vayas sola, a menos que tengas una relación formal.
Por Yeni Leiva
Fuentes: Eugenia Toralla, psicóloga, y Lionel Ardón Rodríguez, doctor en psicología, del Instituto de Psicología y Desarrollo. Rodolfo Sazo, psicólogo. Brenda Sanchinelli Izeppi, asesora de imagen y experta en etiqueta y protocolo. Francisco Andrade Nebendahl, experto en etiqueta y protocolo.