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Hamburgo, pasión por vivir



Hamburgo es el ejemplo claro de una ciudad alegre, divertida, con mucha animación diurna y nocturna y, a la vez, emprendedora y trabajadora. Es la prueba evidente de que diversión y trabajo, ocio y responsabilidad pueden ir de la mano y no son incompatibles.

Multitud de bares, pubs, restaurantes, lugares de recreo, centros comerciales y tiendas se conjugan en una de las ciudades alemanas más prósperas y desarrolladas.

Este particular cuadro que conforma Hamburgo está elaborado por diferentes trazos.

En primer lugar, el histórico. A pesar de los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial aún sobreviven, bien porque no fueron destruidos o porque se reconstruyeron. Muestras de su pasado son la iglesia de San Miguel, la plaza del Ayuntamiento y aledaños.

En segundo lugar, el mercantil, cuyo ejemplo más claro es la vitalidad de su puerto, uno de los mayores de Europa. Es también núcleo de grandes fábricas, como la industria aeronáutica, y lugar donde se deciden incontables transacciones internacionales.

En tercer lugar, se trata de una urbe con una gran calidad de vida. Este dato se aprecia en multitud de factores: la alta renta per-cápita de sus habitantes, una de las ciudades con más zonas verdes de Alemania, impresionante oferta cultural como museos, ópera y teatro, es limpia, segura y está muy bien comunicada.

En cuarto lugar, aquí se disfruta, se vive bien y se deja vivir. Por ello, solo puedo decirle al lector que pasee por el siempre animado barrio de San Pauli, que se acerque a los numerosos restaurantes en la zona del puerto, que entre en la ciudad de los almacenes o haga algunas compras en sus abarrotados mercadillos.

En quinto lugar, Hamburgo es acuática. Parece rara la afirmación pero parte de su fisonomía se la debe al agua. La riqueza de su puerto, su multitud de canales y puentes, la confluencia de dos ríos y los lagos interiores, en medio de la ciudad, evidencian cuanto digo.




Dicen que un cuadro nunca se termina para el autor. Por esta razón, son muchos más los trazos que conforman Hamburgo. Estoy pensando en sus numerosos carriles bicis, en la gran cantidad de personas de otros países que vinieron buscando trabajo y ahora son parte de esta nueva cara de la ciudad dándoles aires abiertos, multiculturales, cosmopolitas y variados; estoy pensando en sus múltiples competiciones deportivas, en su gran aeropuerto, en su cercanía al mar y en ser, entre otras cosas, una referencia en el norte de Europa.






Esta imagen está tomada en pleno centro de Hamburgo




Pero, antes de terminar, no quiero dejar en el tintero un asombroso evento: la gran parada naval. De carácter periódico, la ciudad estalla en un certamen donde se dan cita navíos de todo el mundo y de todas las clases. De impresionantes barcos de guerra a los más grandes veleros, de yates a transatlánticos, de buques de carga a embarcaciones de pesca… y así un largo etcétera. La experiencia es realmente única y muy recomendable. Además, la afluencia de visitantes, tanto de ciudades vecinas como de otros países, hace que durante esos días del mes de mayo Hamburgo se transforme dando lo mejor de su conocida y acreditada hospitalidad. 

Así pues, tenemos muchos datos para acercarnos a esta ciudad que también puede catalogarse como una urbe verde, repleta de jardines y parques. Una metrópoli que ofrece en un día opciones tan diversas como comprar en sus tiendas de lujo o acercarnos a los populares mercadillos, practicar vela en sus lagos o hacer un pequeño crucero por el gran puerto, disfrutar de una animada noche o cenar, por ejemplo, degustando los platos tradicionales de la gastronomía alemana. ¿Qué más se puede pedir?

Datos útiles

  • Web: www.alemania-turismo.com,  www.hamburg-tourism.de
  • Para alojarnos: Lindner Hotel Am Michel  -Neanderstraße 20, Hamburg- www.lindner.de
  • Si es posible: Organizar nuestro viaje en los meses de primavera o verano, ya que en invierno las temperaturas bajan considerablemente.
  • Una panorámica: Quizás, las mejores vistas las obtendremos desde lo alto de la torre de la iglesia de San Miguel -St. Michaelis Kirche-, una referencia en la ciudad.
  • Muy aconsejable: Conocer el Museo  Marítimo de Hamburgo.




Juan Antonio Narro Prieto

Colaborador Especial




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