Si cada vez que recuerdas cierto episodio de tu vida sientes resentimiento, odio y dolor interior, sana esa herida invisible por medio del perdón.
¿Cuánto tiempo se puede vivir sin perdonar? En casos extremos hombres y mujeres llegan a su vejez sufriendo cada vez que recuerdan alguna injusticia, o sienten un pesado cargo de conciencia por errores cometidos en el pasado.
La falta de perdón a los demás o a una misma provoca altos niveles de ansiedad, pensamientos obsesivos e inseguridad, así como malestares fisiológicos, explica María Isabel Fernández, psicóloga. Diversos estudios lo han demostrado, analiza qué pasa cuando te enojas. Es posible que tu organismo se altere y empieces a sentir dolor de cabeza, tensión en los hombros y en la espalda, y malestar estomacal. Pero si esa sensación de disgusto persiste, después de un buen tiempo afectará cada vez más tu salud. A largo plazo son comunes las úlceras, tensión arterial elevada, problemas cardíacos y otras enfermedades relacionadas con las emociones, como depresiones severas, las cuales pueden evitarse, asegura la especialista.
¿Cómo controlar las emociones?
“El resentimiento, la rabia o el odio que una persona mantiene hacia quien le ha hecho daño, solo produce mayor desdicha a ella misma”, dice Denise Patterson, coordinadora de un grupo que práctica la técnica Vipassana, una forma de meditación milenaria. Lo ideal es conocer más sobre inteligencia emocional y practicar algunas técnicas para aprender a perdonar. No es un proceso sencillo y los especialistas lo resumen en decisión personal con acciones concretas.
El primer paso es estar consciente de las emociones. No hay que evadir los sentimientos, éstos existen, y es preciso explorar lo que provocan. Observa tu interior por un largo rato, analiza cómo te sientes, qué es lo que te ha causado malestar. Luego escribe cada detalle de lo que sientes. Esto ayudará a que comprendas mejor tus reacciones. El objetivo es aceptar la realidad tal y como es, observar cómo surgen las sensaciones, cambiarlas y hacerlas desaparecer.
Cuando tú haces daño
Cada día se pueden cometer diversos errores, y reconocerlos es parte de la dinámica de los seres humanos. En estos casos debes empezar por perdonarte por tus acciones. Al momento de pedir disculpas tienes que estar consciente de que tal vez la otra persona no está dispuesta a otorgarte su perdón. De ser así, debes afrontar las consecuencias y seguir adelante, indica María Isabel Fernández, psicóloga. Si la respuesta del ofendido es positiva, se debe reconstruir la relación y solucionar el problema.
Además, es preciso colocarse en los pies del otro. Imaginar los distintos motivos que lo o la llevaron a cometer cierta acción, qué falta en su vida y de dónde vienen sus actitudes. Este es uno de los momentos clave para perdonar y obtener libertad interior, por lo que se requiere mayor voluntad.
“No es la idea pasar todo el día evaluando emociones. Es suficiente dedicar un par de horas diarias a esto para comenzar un cambio de patrones mentales de conducta, y así enfrentar de manera más sana los altibajos que se presentan”, dice Patterson. La paz interior tomará días o meses en llegar. En ocasiones se necesita alguna terapia para encontrar técnicas que ayuden a este propósito. Se sugiere buscar la ayuda de guías espirituales. Y no está de más practicar algunas técnicas de yoga, Tai Chi o meditación para disminuir los niveles de tensión y hacer un tiempo para el encuentro con tu ser interior.
En el momento en que es posible hablar del asunto y compartir la experiencia sin sentir odio, es cuando de verdad se ha perdonado y la herida ha sanado. Desde esta perspectiva es más fácil tratarse a una misma con mayor comprensión, sonreír aun cuando hay caídas, perdonar las propias faltas, asumir los errores y pedir perdón o perdonar.
Caminos incorrectos
Como habrás notado, vivir el presente y sentarse a analizar las emociones es la clave para lograr un verdadero cambio de sentimientos. Sin embargo, es posible caer en los mecanismos de defensa que te alejan de la realidad y solo esconden el problema.
Rehuir el recuerdo al sumergirse obsesivamente en actividades como el trabajo o una afición, caer en adicción, aislarse o transferir emociones -por ejemplo detestar a todos los hombres cuando se ha sido engañada por uno- son maneras de evadir situaciones que deben ser resueltas. Tal vez te aleje por instantes de lo que sientes, pero nada de esto te dará paz.
Al final, lo único que realmente ayuda es el perdón, el cual consiste en la decisión propia de dejar ir y continuar la vida sin ser esclava de las emociones, concluye Ingrid Asturias, psicóloga.
Terapias que ayudan
En la actualidad se cree que 70 por ciento de los problemas psicológicos que afectan a todas las personas vienen de la historia familiar. Una de las terapias diseñada para sanar las heridas generacionales y que cada vez es más practicada son las llamadas constelaciones familiares -líneas de iniquidad en las enseñanzas cristianas-. El alemán Bert Hellinger analizó que cada ser humano podría tener problemas que arrastra de generaciones pasadas. Para remediarlo propone una sesión de dos horas en la cual se resuelven las ataduras del círculo familiar.
Otra de las prácticas en Guatemala es la meditación Vipassana. Esta es una técnica milenaria, la cual implica un retiro de 10 días. En este tiempo se aprende a controlar y purificar la mente tratando que ésta se concentre en la respiración y en la exploración de la naturaleza humana.
Existen otras alternativas como el método Isha que propone la meditación que invitan a la aceptación propia, al amor y la paz.
Inteligencia emocional
Pocos afortunados han tenido una enseñanza para el manejo de las emociones. Ingrid Asturias, en su libro Mente y cuerpo, describe cinco pasos esenciales para sentirnos mejor.
1. Detecta cómo te sientes. 2. Acepta que te sientes de esa forma. 3. Comprende y descubre las situaciones que provocan determinado sentimiento. 4. Invalida ese sentimiento e intenta no conectarte a este, en especial cuando las circunstancias que lo causaron han cambiado. 5. Si no logras el paso anterior, tienes que encauzarlo. Es decir, transformar esa energía negativa en una actitud o actividad productiva.
Por Ingrid Reyes Foto e ilustración: Servicios Fotoarte: Jorge Beltrán
Fuente: María Isabel Fernández, psicóloga clínica. Denise Patterson, experto en el método Vipassana. Libros: Mente y cuerpo, de Ingrid Asturias, Editorial Expresa. Los cinco lenguajes del amor para solteros, de Gary Chapman, Editorial Unilit.
Otros artículos en esta sección Notas de esta edición