Ruth Muñoz de Rayo Experta en protocolo, etiqueta y ceremonial
El bautizo es para la mayoría de las familias uno de los acontecimientos más importantes, pues representa el ingreso de un niño a la fe de sus padres y, usualmente, la familia quiere celebrarlo con sus familiares y amigos.
Darle importancia a los detalles hará que este acto sea memorable, debiendo recordar lo siguiente:
Es importante escoger a los padrinos entre familiares o amigos muy cercanos que puedan, en algún momento, ser ejemplo de vida para sus ahijados.
Si vamos a asistir a un bautizo que no sea de nuestra religión, lo haremos con todo respeto y atención.
Actualmente los bautizos en la iglesia católica son comunitarios, por lo que deben hacerse los arreglos pertinentes con suficiente tiempo.
El día del bautizo hay que llegar con puntualidad a la iglesia.
El pequeño o la pequeña puede usar un “faldón” -según la tradición-, o un trajecito apropiado, generalmente regalo de los padrinos, además de una vela y un pañuelo blancos. Papá irá vestido con traje completo y mamá deberá lucir elegante pero discreta, cómoda y sin ostentación. Si hay hermanitos, ellos también deben vestir con esmero.
Nuestros invitados no serán numerosos, sobre todo si el bautizo es comunitario.
Para el agasajo es necesario tomar en cuenta la hora, el clima y la cantidad de niños y adultos invitados. Si es en la mañana, según la hora, se considera un desayuno, un brunch o almuerzo, y en la tarde se puede ofrecer una refacción informal o formal, dependiendo de nuestros recursos y del lugar donde se va a realizar.
Obsequiar a los invitados algún recuerdito discreto es aconsejable, pues es una fecha muy importante para la familia.
Los invitados deben recordar que este es un acontecimiento religioso y que el bautizado es muy pequeño para recibir regalos ostentosos.
Las invitaciones pueden ser formales, impresas o semi-impresas, aunque también podemos hacerlo por la vía telefónica, si la celebración será poco formal.
No se aconseja ofrecer licor fuerte, si se brindará lo apropiado es hacerlo con champán o vino.
[En Etiqueta y Protocolo los acontecimientos familiares más importantes y formales requieren de una cuidadosa planificación y ejecución.]
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