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Descanso y placer

febrero - 2010

El yate es el sueño de quienes disfrutan el mar, y uno de esos lujos especiales cuando se desea navegar por diversión.

¿Te imaginas navegando dentro de una embarcación, disfrutando de paisajes naturales y refrescándote con la brisa del mar? A esto súmale un platillo de mariscos, a tu gusto, esperándote en la playa. 

Este concepto se deriva del término anglosajón cruising by sea, que explica disfrutar el estilo de vida lujoso hasta en el mar, navegando por placer y diversión. Los barcos adecuados para realizar esta actividad son los yates, por la comodidad prestada a los pasajeros. Existen varios estilos, cada uno según su capacidad y uso.

En Marina Pez Vela, localizada en el kilómetro 112 de la carretera al Puerto San José, se encuentran más de 50 yates de lujo, cada uno con sus características propias. La idea de crear este lugar comenzó hace más de ocho años, cuando un grupo de propietarios de yates buscaban un lugar para guardar sus embarcaciones y un restaurante donde comer. Hoy, el proyecto es una realidad. Este año las instalaciones se remodelaron buscando la imagen de las playas mexicanas, donde los clientes disponen de alimentos y bebidas al lado del mar, disfrutando la vista y la brisa refrescante del océano.



Pesca y descanso

Un 85 por ciento de los yates en Marina Pez Vela son alquilados para la pesca y los días de más movimiento son de jueves a domingo. En el área se pueden sacar del mar algunas especies como el pez sierra, jurel, guajo, dorado y atún. Está prohibido sacar fuera del mar a los peces vela y marlín, pero sí se les puede mantener afuera del agua por solo tres minutos para una sesión de fotos corta, antes de liberarlos. De los autorizados para pescar, el más buscado es el atún de aleta amarilla. “Se utilizan anzuelos con carnada especial para que al morderlos, el pez no se dañe la boca y sigan habitando en nuestras bahías. Guatemala es primer lugar en preservación y liberación del pez vela, un orgullo para el país”, comenta César Hernández, gerente de operaciones de Restaurante 7 Caldos del Mar, el cual funciona en la Marina.

Mariamar, Tatiana y Marcia esperan en el puerto. Son estos los nombres de yates que junto a Perla del Mar, Guanaco y Picapleitos; adornan ambos muelles del sector. “Se busca dar un servicio de lujo y un viaje placentero. Los yates tienen sala, comedor y cocina equipados con sillas y butacas de lujo, además de aire acondicionado, baño, televisor y servicio de Internet. La Bolita y Don Juan son los más lujosos, pueden llevar hasta siete personas”, explica el capitán Jorge Alberto Coreas, quien con más de diez años de experiencia, aconseja no sobrecargar los barcos.




Paseo paradisiaco

Además de la pesca están los paseos. En el primero, el yate sale del muelle y viaja por todo el sector. Desde el mar se visita la Base Naval del Pacífico. También se da una gira por la empresa portuaria de la Marina, donde por reglamento está prohibido el ingreso, pero desde afuera se dan explicaciones de su funcionamiento y puestos estratégicos.  

El segundo paquete de viaje resulta un llamado a la intimidad. Es para parejas y se ofrece observar el atardecer desde el yate. El servicio incluye una cena y botella de vino. Pueden ir dos parejas máximo, dura tres horas y su precio es de Q1,500.

Además de los yates, también se degusta del menú en el Restaurante 7 Caldos del Mar, que incluye sus especialidades en camarones y caldos, así como ceviches y tapado de langosta. “Muchos clientes extranjeros, algunos de cruceros, vienen específicamente buscando tomar la cerveza nacional y los platillos de mariscos propios de la región”, asegura el marinero Milton Gómez, quien añade que cuando desembarca un crucero la Marina se convierte en una gran fiesta con música y ventas.

Para todo uso

Diurnos: son pequeños, midiendo alrededor de seis metros de largo. La mayoría carece de cabina, por su diseño se destina a viajes de día y por pocas horas. Se utiliza un techo de lona o plástico para guardar comida y herramientas, así como para evitar el sol directo y el contacto del agua.

Los de fin de semana: son un poco más largos, de más de nueve metros. La forma del casco, con quilla doble permite al barco asentarse recto cuando no hay agua o baja la marea. Tienen una cabina simple que consiste de un salón utilizado como cocina, sala y dormitorio. Se conocen también como cruceros de bolsillo.

Para viajes largos: son los más utilizados en ambiente privado. Miden hasta 14 metros de largo. Su diseño es complejo, porque balancea cualidades de espacio interior cómodo con estabilidad de navegación. La cabina cuenta con sala-comedor, cocina, dormitorio y baño con ducha. Es el indicado para eventos familiares o con amigos.

Lujosos: miden como mínimo 25 metros de largo, y son barcos que han evolucionado de lo básico hasta ser máquinas sofisticadas. Esto se logra con la introducción de fibra de vidrio como material para fabricar los cascos. Utiliza sistemas de generación de poder por computadora y tienen energía eléctrica, radio y ayuda de navegación por satélite.

De carrera: su nombre lo explica todo, son especiales para competencia. Se sacrifica la comodidad de la tripulación por la velocidad, teniendo servicios básicos para reducir el peso. Por su especialidad, existen muy pocos. Son diseñados con el fin de soportar altas velocidades y no volcar en los cruces.

Consejos al navegar

Embarcar un yate no se limita a subirse y comportarse a placer. Según el capitán Jorge Alberto Coreas existen algunas reglas y consejos para disfrutar mejor el viaje:

• Incluye un capitán a bordo, acompañado de uno o dos marineros.
• Toma algún medicamento especial para evitar el mareo.
• Sube y baja del yate cuando el capitán o un marinero apruebe la maniobra.
• Abstente de meterte al agua, porque es un sector muy transitado por yates y lanchas, podrías salir golpeada.
• La prioridad de un yate es la comodidad y el lujo, así que no llenes de personas el barco. En los yates lujosos se recomienda llevar de cinco a siete viajeros.
• Dirije la mirada hacia el horizonte. Mirar hacia abajo provoca mareos.
• Aplícate bloqueador solar en todo el cuerpo.



Texto y fotos David Lepe

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