No llegan ni a 30 años de edad y las hermanas Chavarría Albizúrez han logrado formar empresas exitosas en la ciudad cobanera, de donde son originarias. En esta entrevista comentan acerca de sus experiencias, temores, decepciones e historias que las han fortalecido y convertido en empresarias destacadas.
Dos meses fueron necesarios para que las hermanas Chavarría Albizúrez pensaran en crear su empresa de tostaduría de café y la hicieran realidad. Invirtieron poco tiempo en levantarla, pero la oportunidad se presentó y la tomaron. Ahora, después de cinco años, han visto la recompensa porque continúan con su iniciativa en pie. Pero su historia empresarial no termina ahí, en los últimos años han dado vuelo a dos negocios más, los cuales están en constante crecimiento.
Sin duda, Mónica -26-, Diana -24- y Rocío -22- son ejemplo de mujeres emprendedoras. Parece que lo traen en la sangre. Su abuelo Otto Chavarría fue de los pioneros en la comercialización de cardamomo en la Ciudad Imperial. Su papá siguió el ejemplo al involucrarse en el negocio del café, desde el proceso de secado hasta su distribución a los clientes en su localidad y otros lugares de Guatemala.
Para continuar con la tradición familiar ellas planificaron su propia fábrica llamada Tostaduría de Café Chicoyoj, S.A., en la cual se procesa su propia marca: Kapé-Cobán. Kapé es el término que significa café en q’eqchi’. “Empezamos desde abajo, caminamos de casa en casa tratando de mostrar el producto con degustaciones y compitiendo con marcas que han estado casi medio siglo en el gusto de las personas”, expresa Mónica.
Mantener el negocio no ha sido sencillo. Tomó tiempo que los pobladores empezaran a reconocer la calidad del producto, y ahora está en las mesas de los cobaneros, así como en las de otras familias de departamentos como Petén, Baja Verapaz, Ciudad de Guatemala y algunos departamentos del oriente del país, comenta Rocío.
Esta joven emprendedora deja ver que aunque el talento sea natural, la formación académica también ha sido importante en el desarrollo de metas, ya que actualmente se encuentra trabajando en su tesis para graduarse de administradora de empresas, título que también tienen sus hermanas. ¿Cuál es entonces el secreto de este éxito? Sin titubear Mónica dice que la constancia y tener siempre una meta clara. “Hemos aprendido a la brava y por medio de los errores. Hace pocos meses nos robaron dinero y apenas estamos trabajando en restablecernos. Creo que esto es lo que nos enseña a ser más fuertes y cautas en cada detalle”, agrega.
Aprovechar cada hora del día
Puesto que tener una empresa también requiere de tiempo, las hermanas Chavarría Albizúrez entran a trabajar entre ocho y nueve de la mañana, y no hay una hora de salida exacta. Han tomado la decisión de sacrificar parte de su vida social, por lo menos si se las compara con la mayoría de jóvenes de su edad.
No obstante, están conscientes de la importancia de no descuidar a sus familias. Las tres son casadas y dos de ellas ya tienen hijos. Su rol de madre es importante, aseguran, y por ello llevan consigo a sus bebés. Esto significa que muchas veces comparten con ellos el espacio de su oficina mientras cierran negocios y preparan sus estrategias para seguir posicionándose en el mercado.
Mucho camino por recorrer
Con un espíritu inquieto y el conocimiento adquirido, el esfuerzo de estas jóvenes mujeres no se limita a la producción y venta de café. Desde hace casi cuatro años unen esfuerzos para una iniciativa diferente: en pro del ambiente empezaron a recolectar plástico para reciclarlo. Durante todo el año compran a personas -que han encontrado en esta actividad una fuente de ingresos permanente- artículos fabricados con este material desechable.
Diana explica que mensualmente recolectan cerca de 20 toneladas, lo que en el año significan casi 240 toneladas en promedio. Esto representa casi 10 millones de botellas que fueron tiradas, una cantidad nada insignificante.
Apenas a finales de 2009 se embarcaron en otro negocio, una tienda de artículos especiales para bebés y alquifiestas. “No teníamos una oferta diversa para comprar o recibir ciertos servicios, así que decidimos abrir una tienda en el centro de Cobán con diferentes servicios y productos”, concluye Rocío. Una vez más el trío de agresivas emprendedoras vio la oportunidad y fue por ella. ¿Cuál será la próxima apuesta?
[Algunas veces, durante las vacaciones, las hermanas Chavarría Albizúrez ayudaban a su papá en el negocio del café haciendo tareas sencillas. Con el paso del tiempo empezaron a tener mayores responsabilidades hasta abrir su propia empresa.]
Mónica y Rocío presentan el producto final de su empresa. Las tres hermanas tienen más de 10 empleados que colaboran en sus diferentes negocios.
Por Ingrid Reyes
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