ico Carrera y Finanzas

En este equipo todos ganamos

mayo - 2010

El trabajo a solas, por muy erudita y capaz que sea una persona, no permite llegar muy lejos. Pero hombres y mujeres, dando su mejor esfuerzo y disfrutando de su talento, son capaces de transformar ciudades. Claro, no cualquier equipo de trabajo es exitoso, para ello debe cumplir con ciertas características identificadas y estudiadas por expertos en cultura organizacional.

¿A quién no le gustaría trabajar en un lugar donde no hay envidia ni rumores, las tareas están asignadas equitativamente y al terminar cada período contable el personal recibe el 30 por ciento de las ganancias obtenidas en el año? Esto también significa que el equipo de trabajadores ha aceptado dar lo mejor de sí en cada jornada, sin admitir chismes, criticar al que termina antes su trabajo ni matar los minutos navegando por la Internet. Su esfuerzo se refleja en un significativo aumento de ventas, lo que se convierte en ingresos extra para sus bolsillos y el crecimiento de la empresa.



Esos son algunos de los beneficios del buen trabajo en equipo. En otras palabras, “mejora la comunicación, aminora las cargas de trabajo, se toman las decisiones por consenso, hay compromiso de los miembros con objetivos comunes, se observa el impacto en los resultados financieros, los aportes son multidisciplinarios e integrales y se fomentan las relaciones más armónicas”, agrega José Antonio García, director de Panamerican Consulting Group.

Pero lo que parece un romance entre “el empleador perfecto” y “el empleado perfecto” no es resultado de la casualidad. Para que un grupo de trabajadores se convierta en ese equipo de alto desempeño, y los resultados se den por añadidura, es necesario que empleados y empleadores tengan metas y estrategias claras, las cuales permitan disfrutar de un clima laboral agradable, explica Evelyn Barrascouth de Chavarría, gerente general de ADEPSA.

No se trata de una utopía reservada para la literatura de psicología industrial o administración de empresas, grandes firmas como Microsoft han optado por unir y fortalecer sus equipos de trabajo para alcanzar grandes resultados. Cuando su gente necesita una dosis de energía, J. Alard, gerente de unidad de este gigante del software, la lleva a la cancha de baloncesto para hacer unas cuantas canastas y discutir ideas, como se cita en el libro 1001 formas de motivar a los empleados, de Bob Nelson.

Ser equipo no es suficiente

Si bien es cierto que el ser humano es de naturaleza gregaria, formar un grupo solo por intereses comunes o actividades compartidas no es suficiente para decir que el equipo de trabajo es exitoso. El adjetivo exitoso es consecuencia de cumplir con las características señaladas por Alexis Codina, colaborador de la página electrónica De gerencia.com

  • liderazgo participativo
  • responsabilidad compartida
  • un mismo propósito
  • buena comunicación
  • oportunidad de crecimiento en el futuro
  • trabajo eficiente y reuniones centradas en los objetivos previstos
  • talentos al servicio de la empresa
  • respuesta rápida en la identificación y aprovechamiento de oportunidades.
Todo lo contrario, cuando hay poca sinergia y comunicación entre los miembros del grupo es clara la amenaza de que el equipo podría bajar su rendimiento. Este comportamiento de los equipos de trabajo aplica en otras áreas como el voluntariado, el deporte o asociaciones varias.

La meta no es fácil

Está claro que no todos los equipos de trabajo son de alto rendimiento de la noche a la mañana. Para llegar a eso es necesario analizar y cambiar la tendencia humana hacia la individualización. “No nos gusta depender de los demás y para algunas personas la exposición pública que da el trabajar en equipo no es agradable, algunas veces por timidez, otras por miedo al fracaso y la burla, o por considerarnos autosuficientes para realizar el trabajo”, comenta Barrascouth.

Aunque no se puede generalizar, es posible que esta dificultad para trabajar en equipo esté influida por el factor cultural. En el caso de los guatemaltecos, el espíritu individualista parece tener sus raíces en la familia, comenta García. Desde pequeños usamos un lenguaje con términos posesivos como mi casa, mi tía, mi pan. En el sistema educativo se promueve que los alumnos resuelvan sus exámenes de forma individual y no se orienta a trabajar colectivamente; es una práctica que premia el resultado individual. Igualmente en el ámbito empresarial, se acostumbra a reconocer el desempeño individual en lugar del colectivo, explica. Por ello, García considera que la dificultad de trabajar en equipo está muchas veces en los patrones culturales más que en el temperamento o la profesión de las personas.

Afortunadamente para las personas formadas con una mentalidad individualista, en la actualidad existen métodos que permiten desarrollar habilidades sociales y encauzar su talento en iniciativas de grupo. El primer paso, de acuerdo con Barrascouth, es identificar los motivos o sentimientos que les causan dificultad para trabajar en equipo.



Otra opción podría ser un diplomado de coaching

Se debe estar consciente de que trabajar en equipo no es solo estar juntos y que cada quien haga lo suyo. Este estilo de trabajo requiere de confianza, lo que implica sentirse cómodo con el grupo de trabajo y ser sincero, en especial al expresar una opinión. También requiere de conocimiento para hacer bien las cosas y adquirir la referida confianza. Pero si el problema es que definitivamente la persona no gusta de la interacción, Barrascouth recomienda dar los primeros pasos a la integración participando en reuniones cortas y con programas de trabajo bien definidos.

Por otra parte, García señala que cuando se desea mejorar la interacción en grupo es necesario que la persona identifique los comportamientos esperados de su parte y los adopte con voluntad. Asimismo, sugiere desarrollar habilidades como comunicación y escucha, la supeditación de puntos de vista particulares a colectivos y aprender a tomar decisiones en grupo. En pocas palabras, la base para trabajar en equipo es la cooperación y reconocer que se obtiene más con la complementariedad que actuando individualmente. 

Exitosos desde el principio

Para que un equipo de trabajo sea exitoso vale la pena analizar su proceso de formación. De acuerdo con Codina, quien cita a varios autores a la vez, la tendencia general en la integración de grupos pasa por las siguientes etapas:

  • Formación: empieza con incertidumbre sobre el propósito, estructura y liderazgo del grupo; y termina cuando los miembros comienzan a pensar en sí mismos como parte del grupo.
  • Confusión: hay cierta resistencia al control que el grupo impone sobre su individualidad, pero la etapa termina con una jerarquía muy clara de liderazgo.
  • Normalización: se desarrollan relaciones cercanas y el grupo se muestra más unido llegando a manifestarse el sentimiento de identidad con el grupo y camaradería entre sus miembros. Esto permite que la etapa finalice con el establecimiento de las reglas del juego.
  • Desempeño: una vez la estructura del grupo es aceptada, la energía de los integrantes pasa al desempeño de la actividad que se les ha encomendado.
  • De ahí en adelante será necesario vigilar el cumplimiento de hábitos y normas que fomenten la sana convivencia y la productividad. En este aspecto Barrascouth se refiere a:
  • Suspender supuestos: quitarse de la mente pensamientos como “aquí así son las cosas y así seguirán siendo”. Es conveniente tener una mentalidad abierta y aceptar los cambios necesarios.
  • Respeto mutuo: debe respetarse a todos los miembros del equipo por igual, reconociendo que todos son importantes y la opinión de cada uno es la que construirá el pensamiento colectivo.  
  • Conocimiento: es importante que cada uno se prepare sobre el tema a trabajar y aporte al equipo lo aprendido.
  • Seguimiento: dar continuidad a lo que se inicia hasta llegar a un exitoso resultado final.

Un buen ejemplo de la integración y funcionamiento de equipos de trabajo lo constituye el personal de la planta de pararrayos de General Electric en Bayamón, Puerto Rico. El caso citado por Bob Nelson, en el libro anteriormente referido, explica que los empleados se organizan por equipos para desempeñar funciones específicas en la planta: despachos, ensamblaje. Los equipos están formados por empleados de todas las áreas de planta, lo cual permite que los representantes de todos los departamentos afectados discutan cómo los cambios o mejoras propuestas inciden en su operación. Los trabajadores por hora, o asociados, hacen sus propias reuniones, y los asesores, a los cuales antes se les llamaba gerentes, intervienen solamente a petición del equipo. Al año de haberse iniciado este exitoso sistema, la productividad de los empleados de la planta superó en 20 por ciento a la de su competidora más cercana en Estados Unidos.

En conclusión, García señala que para trabajar en equipo no basta con definir una dirección. Debe tenerse conciencia de los beneficios que eso representa tanto para las personas como para las empresas. Trabajar fuerte en el desarrollo de cooperación y claridad de beneficios, y premiar los esfuerzos colectivos más allá de los individuales.

Equipos de mujeres

En comparación con los hombres, la mayoría de las mujeres tiende a ser más susceptible, detallista y a veces poco asertiva para comunicarse, lo cual podría dificultar el trabajo en equipo. Sin embargo, la otra cara de la moneda es que la mayoría también responde a un estilo de liderazgo colaborador, abierto, democrático y de compartir responsabilidades, lo que hace al género femenino altamente eficiente, indica Evelyn Barrascouth de Chavarría, gerente general de ADEPSA.

Como un ejemplo se puede mencionar a las asociadas de la tienda de ropa Katherine Barchetti, de Pittsburgh, Pennsylvania. De acuerdo con el escritor Bob Nelson, en este lugar las asociadas de venta trabajan en equipos ad hoc informales. Mientras una de ellas saluda al cliente, otra busca su ficha en la base de datos en la computadora, y una tercera asociada saca mercancía de los anaqueles para mostrarla al cliente.  
¿La clave? No mezclar los sentimientos con el objetivo común, concluye la experta en el tema.


Por Alejandra Cardona

Fuentes: Evelyn Barrascouth de Chavarría, gerente general de ADEPSA Guatemala. José Antonio García, director de Panamerican Consulting Group. Libro: 1001 formas de motivar a los empleados, de Bob Nelson, Grupo Editorial Norma. Sitio web: www.degerencia.com

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