Nutrición![]() |
Una dieta adecuada y personalizada puede ayudarte a prevenir la diabetes o controlarla de mejor manera al reducir sus complicaciones y elevar tu expectativa de vida.
La dieta juega un papel importante en el control de la diabetes, ya que el nivel de glucosa en la sangre varía según el tipo de alimentación. Esta es la mejor forma de evitar o retrasar la aparición de complicaciones, a las cuales es vulnerable el paciente diabético debido a la deficiencia de vitaminas y minerales que protegen a su organismo de la oxidación.
El estrés oxidativo es uno de los mecanismos responsables del desarrollo de complicaciones en los vasos sanguíneos, como daños en riñones, corazón, ojos y nervios, explica el médico Ronaldo González.
Otro factor importante es que el tratamiento médico-nutricional sea personalizado y dirigido por un equipo multidisciplinario de profesionales. Debe basarse en los hábitos de alimentación y los distintos factores propios del estilo de vida de cada persona.
En la atención nutricional del tipo 2, según sea el caso y el criterio del nutricionista, debe hacerse énfasis en la pérdida de peso. Además es necesario establecer hábitos saludables como el aumento de la actividad física y la reducción o abstinencia en el consumo de alimentos ricos en grasas saturadas, explica el médico Juan Manuel Luna.
En cuanto al tratamiento nutricional en personas a quienes se les administra insulina, como ocurre con el tipo 1, el consumo de alimentos debe regirse a horarios sincronizados con los de cada inyección, según lo recomiende el médico especialista. La dosis de este medicamento es administrada antes de cada comida y debe ajustarse a la cantidad de carbohidratos según el tiempo de alimentación.
La dieta general recomendada comprende: de 50 a 60 por ciento de carbohidratos, de 10 a 20 por ciento de proteínas y de 25 a 30 por ciento de grasas, incluyendo omega 3, y no más de 8 a 10 por ciento de grasas saturadas. Sin embargo, la cantidad de cada uno de estos grupos de nutrientes debe ser determinado por el nutricionista según el peso, estado nutricional y curva de glicemia individual, señala Luna. Es necesario aumentar la cantidad de fibra proveniente de arroz, frijoles, verduras, frutas y avena.
Para el control de la glicemia aún no se ha comprobado que utilizar alimentos de bajo índice glicémico mejore los niveles de glucosa a largo plazo. Por eso, para el control del azúcar en la sangre debe hacerse énfasis no sólo en el tipo de carbohidratos, sino en la cantidad total de consumo.
En caso de que una persona utilice insulina, se recomienda realizar una refacción cuantificada de carbohidratos entre el desayuno y el almuerzo, otra entre el almuerzo y la cena, y antes de dormir si la última comida del día se realiza temprano (de una o dos horas previas al descanso). De esta manera se evitan los picos de insulina.
Según la nutricionista Katia Luna, para este tipo de refacciones se sugieren ciertas frutas. En cuanto al consumo de proteínas no es necesaria su restricción, siempre y cuando no exista daño renal.
Otra de las misiones del profesional en el tratamiento dietético de personas diabéticas es que éstas reduzcan el consumo de sodio, grasas saturadas y alimentos altos en colesterol. Además, es recomendable la ingesta de grasa insaturada, la cual se encuentra en el aguacate y el pescado; y de alimentos magros como el pollo o el pavo, en lugar de carnes rojas.
Para personas diabéticas ya se encuentran en el mercado nacional productos alternativos como cereales, galletas, dulces, mermeladas, chocolates, salsas de tomate y picantes, leche y gelatinas. Sin embargo, antes de probarlos conviene consultar con su nutricionista personal, porque algunas presentaciones contienen calorías, grasa, incluso pequeñas cantidades de azúcar.
Para que el tratamiento nutricional sea efectivo y satisfactorio debe tenerse en cuenta el estado de nutrición, enfermedades asociadas y los hábitos alimenticios de quien padece la diabetes.
La diabetes es un trastorno que se caracteriza por la elevación de la glicemia o azúcar en la sangre como resultado de una deficiencia absoluta o parcial de la insulina, o por una disminución de su acción, explica la nutricionista Katia Luna Reichert.
Esto conduce a la aparición de alteraciones en el metabolismo de carbohidratos, proteínas y grasas; y al desarrollo de complicaciones a largo plazo como la insuficiencia de diversos órganos en especial ojos, riñones y corazón.
Otras características clínicas de la enfermedad, como orinar con mucha frecuencia, dan como resultado la pérdida de minerales importantes como magnesio y cinc, debido a que disminuye la capacidad del organismo para absorberlos en el aparato digestivo. Asimismo, en personas diabéticas los niveles de cromo son menores y la oxidación disminuye la concentración de vitaminas A, C y E en la sangre.
Por esta razón, un factor importante y determinante en el control de este trastorno es el tratamiento no farmacológico basado en una alimentación adecuada, ejercicio moderado y pérdida de peso cuando existe cierto grado de obesidad o el nutricionista lo estime necesario.
Conoce sus variaciones
Para su estudio y tratamiento se ha creado una clasificación de esta enfermedad. La diabetes mellitus Tipo 1 es considerada por los especialistas como la más complicada, se caracteriza por aparecer antes de los 30 años con un inicio brusco y se requiere de insulina para su control. En cuanto a la tipo 2, los casos son más numerosos debido a que este grupo lo integran personas que la han desarrollado como consecuencia de padecer cierto grado de obesidad.
Por su parte, la diabetes gestacional surge durante el embarazo cuando el nivel de glucosa es elevado. Y es posible que otros síntomas de diabetes aparezcan durante la gestación en mujeres que no han sido diagnosticadas con esta enfermedad previamente. En la mayoría de estos casos los malestares desaparecen después del parto.
![]() |
La nutrición de las personas, sobre todo la de los diabéticos, debe ser sana, variada y equilibrada. Esto significa incluir alimentos de todos los grupos, aunque debe cuidarse la preparación y la cantidad. El seguimiento estricto de la dieta asegura en más del 50 por ciento el éxito del tratamiento de la diabetes a largo plazo, señala el médico Ronaldo González. Para ello es fundamental respetar las siguientes normas:
• Mantener un consumo de fibra adecuado. La fibra tiene la capacidad de fijar sustancias como la glucosa, y esto disminuye o retrasa su absorción, por esa razón es recomendable aumentar su consumo. Las principales fuentes son las legumbres, las verduras y las frutas; conviene consultar al profesional en nutrición cuáles son las más adecuadas.
• Evitar el exceso de grasas saturadas y colesterol. Para disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, concretamente arterosclerosis, ya que las personas diabéticas tienen mayor predisposición a padecer este trastorno.
• Controlar el consumo de sal. Esta recomendación es para todas las personas, pero si se padece de hipertensión es necesario reducir al mínimo las fuentes alimenticias ricas en sodio.
![]() |
Si una persona padece de diabetes mellitus, necesita hacer de cinco a seis comidas al día para una buena formación de glucosa, explica la licenciada Palmira Cohn, especialista en reingeniería de alimentos. El siguiente menú es una opción basada en la obtención de 1,300 calorías:
Desayuno
•1 manzana o 1 nectarina
•cereal a base de granos o granola con ½ taza de leche descremada y sin lactosa
•1 rodaja de pan integral untado con 2 cucharadas de queso cottage y pollo desmenuzado o mezclar el queso cottage con una cucharada de jalea de dieta
•té a base de plantas naturales, sin cafeína
Refacción
•1 naranja Washington partida en pedacitos, mezclada con queso cottage con gotas de limón, vainilla en polvo y decorada con cereal
Almuerzo
•1 pechuga de pollo horneada
•ensalada griega
•soya verde con papas
•bebida natural de rosa de jamaica
•2 tortillas
Cena
•2 filetes de salmón al vapor
•2 pinchos de verduras varias
•1 taza de arroz integral
•1 banano
•1 té de hierbas naturales, sin cafeína
Si padeces diabetes necesitas alimentarte con productos crudos, porque así aprovechas mejor las enzimas, vitaminas y minerales contenidos. Las ensaladas y las verduras son consideradas como opciones libres en tu dieta y puedes consumirlas en cantidades deseadas, siempre bajo la supervisión de tu nutricionista. Prepáralas con poca sal, aderézalas con limón y aceite de oliva. Evita agregarles quesos u otros aliños que aumenten la cantidad de calorías. Antes de iniciar cualquier régimen alimenticio consulta con una nutricionista profesional.
Por Karla Rímola
Fuentes: Katia Luna Reichert, nutricionista. Juan Manuel Luna, médico. Ronaldo González, asesor médico de Merck.