Mujer Total![]() |
| Ilustración: Gerber Sarazúa{ |
Con frecuencia proyectamos en nuestra pareja las cualidades del hombre ideal, sin duda por la gran influencia que los prototipos masculinos ejercen sobre nuestras preferencias. Aunque existen muchas clasificaciones de donde elegir, es común que nos inclinemos siempre por el mismo modelo. ¿Qué nos dicta a tomar esa decisión? ¿Es posible seleccionar al hombre adecuado?
Las mujeres nos encontramos en constante evolución, y esto se refleja en nuestra vida afectiva al pretender encontrar una pareja que sea como anhelamos. Por eso al pensar en tener un hombre a nuestro lado, queremos que sea lo más cercano al modelo ideal, es decir, un compañero que brinde afecto pero sin ser empalagoso, tierno pero con personalidad, fuerte pero no machista, divertido pero centrado, protector pero no maniático y atractivo pero no dominante.
A pesar de aparentemente saber lo que queremos, nos sucede que una y otra vez nos topamos “con la misma piedra”. Y la supuesta relación amorosa que al inicio creíamos sería feliz y diferente, con el tiempo se convierte en una novela con un final predecible y desafortunado.
¿Es posible dejar de inclinarnos por el mismo tipo de hombre y ver uno que nos haga sentir satisfechas y felices con nuestra elección? Los expertos opinan que sí.
La psicóloga de parejas Ileana Alfaro indica que la razón de preferir hombres similares se deriva de lo que los profesionales denominan complejo de Electra o enamoramiento del padre, que es el equivalente al de Edipo en los hombres. En otras palabras, una mujer es conquistada por alguien con rasgos parecidos a los de su papá, un rol predeterminado en el inconsciente de ella desde su niñez.
Por ejemplo, si tuvimos un padre amoroso, pendiente de nosotras y de nuestras necesidades emocionales y con una relación padre e hija funcional, buscaremos una pareja que sea como nuestro progenitor. El problema es que casi ningún hombre está dispuesto a ser todo el tiempo tan positivo y halagador.
Por el contrario, si tuvimos un padre autoritario, inflexible o incomprensivo, seguro que estamos acostumbradas a llevar una relación conflictiva con el sexo opuesto. Por lo tanto, buscaremos jugar este rol de vida comportándonos como niñas rebeldes, berrinchudas o inconformes. Nos inclinaremos por un representante del género masculino que ceda ante todo lo que le digamos, sin tener una relación estable y madura.
En cambio, si tuvimos un papá física o emocionalmente ausente, buscaremos sustituir ese vacío con un hombre ideal. Lo grave es que como todo ser humano, el seleccionado seguro tendrá defectos y su desempeño como pareja perfecta dejará mucho que desear, dando como resultado innumerables conflictos que llevarán en picada la relación.
A pesar de nuestra individualidad, estudios psicológicos recientes revelan que todas respondemos mejor a determinados arquetipos y tenemos formas automáticas de reaccionar ante ciertos estímulos. Cada una sabe inconscientemente cuáles son las características que le gustan de un hombre, explica la psicóloga Beatriz Pivaral.
A continuación te compartimos una breve descripción de los estereotipos que sirven de referencia, para comprender los matices y variaciones que nos atraen del género masculino:
El seductor
Sabe cómo comportarse con una mujer y lo que a ella le gusta. Conoce el lenguaje extra verbal aun más que las palabras, además de ser sensual sabe cómo hacerla sentir más atractiva y ella responde mejor a sus estímulos. En la literatura los ejemplos más claros son Casanova y Don Juan.
Alternativo o informal
Tiene su propia onda, no escucha la música de las masas, tiene sueños utópicos y se viste sin usar el espejo. Es antisocial con las personas convencionales y no está de acuerdo con seguir tradiciones. Si una mujer desea estar con él, necesita salir de lo común y compartir ciertos conceptos idealistas de la vida.
Hombre de negocios
Se reconoce por ser de buen vestir, moderno, atlético, organizado, puntual y ambicioso. Se desenvuelve en las zonas bursátiles o de negocios dentro y fuera de la ciudad. En general, es considerado un buen partido, aunque la mayoría de estos especímenes se casa antes de los 35 años y en algunos casos son tachados de infieles.
Machista
Según sea el caso tiene mucha influencia en ciertas mujeres. El error más común en ellos es que a la larga su compañera pierde el interés o huye de su autoritarismo. Inspira una atracción inmediata cuando la dosis de su machismo es equilibrada, ya que resulta de un atractivo magnético.
Caballero valiente
Su personalidad es la de todo un héroe. Robin Hood es el personaje que engloba sus cualidades: no se rinde nunca, es duro en la batalla, frágil, romántico, a veces tímido y a menudo reservado con las mujeres, tiene poca experiencia en cuestiones con el sexo opuesto. En la vida real se caracteriza por ser protector aunque a veces es difícil sostener con él una relación consistente.
Aventurero
Posee una fuerte inclinación a la aventura y a las experiencias cargadas de adrenalina. No le teme a las situaciones imprevistas. Le encantan los deportes extremos, la velocidad y rara vez reconoce los límites. Su personalidad es impredecible y ese rasgo es un fuerte imán. Sus defectos más notorios son: no es hogareño, es poco convencional y no siempre sabe socializar con personas fuera de su círculo de amigos.
Guapo
Destaca por su atractivo físico y su cuerpo trabajado en el gimnasio. Las miradas femeninas lo siguen al pasar. Por esa razón suele tener a su alrededor una corte de admiradoras que intentan ganar su corazón. En algunos casos, se inclina por alimentar las esperanzas de sus seguidoras, pero al final sólo le interesa la que encuentra más atractiva. Para captar su atención una mujer debe mostrarse segura, inteligente e íntegra.
Buen compañero
Este tipo de hombre es buen mozo, inteligente, sociable y simpático. Suele ser considerado como el yerno ideal porque es fácil caer en sus redes de niño bueno. A pesar de esto, es incapaz de comprometerse en algo serio y trata de huir con excusas cuando siente la soga al cuello. A la larga es un amigo ideal, pero como pareja es un acertijo.
Fiestero
Se sabe todos los temas de última moda y cada una de las coreografías. De miércoles a sábado se la pasa en la discoteca, con su bebida favorita en la mano y la camisa sudada tratando de seducir con miradas y movimientos ensayados. Al final resulta fastidioso y sin sentimientos genuinos.
Cuando el código que programamos desde pequeñas para la búsqueda de pareja no nos permite ser felices, necesitamos ayuda. Además de tratar de madurar emocionalmente, es conveniente visitar a un profesional en psicología para que nos enseñe cómo cerrar capítulos y reenfocar y humanizar las cualidades que queremos en nuestra pareja.
Para salir del círculo vicioso de elegir siempre al mismo tipo de hombre, conviene que sustituyamos la imagen física o emocional del padre y superemos el conflicto generado por la relación que hayamos tenido con él.
Al final cabe preguntar, ¿qué hace de un hombre un modelo ideal? Todo depende de quién se hace la pregunta. Por eso, antes de inclinarte por un ejemplar masculino, examina cómo está tu autoestima, cómo han sido tus experiencias pasadas, cuál es el modelo masculino que persigues y cuáles son tus intenciones al entablar una relación. Recuerda que tienes derecho a la felicidad y a ser tratada con respeto por tu compañero, concluye Pivaral.
Por Karla Rímola
Ilustraciones: Gerber Sarazúa
Fuentes: Ileana Alfaro de Morales, psicóloga de parejas. Beatriz Pivaral, consejera. Libro: Cómo elegir tu pareja, Ediciones Martínez Roca, S.A.