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Cierra los ojos, siente cómo la música puede influir en tus emociones y tu salud, pues la musicoterapia bien aplicada produce efectos maravillosos en los seres humanos.
Aunque la musicoterapia es considerada una disciplina científica joven, son numerosas las culturas que, desde la antigüedad, han reconocido los beneficios de la música y sus usos como defensa contra las enfermedades y la destrucción, tranquilizante del espíritu, o bien para atraer la salud y la prosperidad.
Al interior del cerebro, la música actúa sobre ciertos neurotransmisores como la serotonina y noradrenalina mejorando el estado de ánimo de las personas, explica la neuropsicóloga Cary de Peyré.
Felipe de Jesús Ortega, médico y musicoterapeuta, explica que esta interacción se da de forma natural, pues el funcionamiento del organismo humano al igual que la música, cuenta con tres elementos: ritmo, armonía y melodía.
De esa manera, la música altera la actividad cerebral y la vuelve más lenta. Ello se debe a que el ritmo del cuerpo, el latido cardíaco, la respiración y las ondas cerebrales tienden a sincronizarse al compás de cierto tipo de música, explica Roberto Letona, neuropsicólogo.
“No es la panacea que sirva para todo” aclara el doctor Ortega, pero la musicoterapia como complemento de la psicoterapia ayuda en procesos de enfermedades que colindan con el estrés, la ansiedad y otros problemas nerviosos. Está comprobado que puede ayudar a niños con déficit de atención, deficiencia mental, autismo, problemas de conducta y socialización, baja autoestima y trastornos médicos crónicos (cáncer, cardiopatías, entre otros).
En adultos actúa sobre trastornos depresivos, tendencia suicida, enfermedades terminales o degenerativas de la edad, daño cerebral, dolor crónico, y otros. Así como en aquellos individuos que simplemente necesitan relajarse, combinada con ejercicios de respiración o yoga.
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Existen dos formas de aplicar la musicoterapia: pasiva y activa.
La más arraigada es la forma pasiva, en la cual un terapeuta calificado te invita a escuchar melodías suaves y lentas que entran en los niveles subconsciente e inconsciente de tu mente, haciéndote sentir relajada. También sirve para organizar la personalidad en estados de extrema ansiedad o depresión.
Para ello, existen muchas grabaciones que consisten únicamente en sonidos suaves y ruidos de agua o de la naturaleza. El doctor Ortega explica que para realizar una sesión de este tipo, él escoge una música estimulante y, además, lanza algunas frases de alivio según el padecimiento de cada persona.
El especialista señala que al parecer es más fácil para las mujeres entrar en un estado de relajación y apartarse del estado consciente. De manera que podrías recurrir a este mecanismo para reducir las tensiones diarias, y para eso “podemos inventar un ejercicio de relajación, cerrar los ojos, respirar profundo, pensar en cosas agradables o en colores, mientras escuchamos música tranquila”, sugiere Ortega.
En la forma activa, el musicoterapeuta dirige una sesión cuyo objetivo es lograr que el paciente rompa la barrera que le impide expresarse. En esta terapia se hace música con cualquier instrumento, incluso improvisando con un par de palitos o tapitas, hasta que el paciente luego de escuchar y repetir ritmos logre encontrar el instrumento de su agrado y hable.
Una vez se reanuda la comunicación puede ser remitido a la psicoterapia. Por supuesto, los resultados, como en todo tratamiento de orden psicológico, se dan a largo plazo y dependen del interés y la fuerza de voluntad del paciente para recuperarse.
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Los neuropsicólogos del Centro de Estimulación Temprana del Niño recomiendan las siguientes piezas para musicoterapia:
1. Bach, Johann Sebastian
• Largo del concierto en Sol Menor para flauta y cuerda.
• Aria o Zarabanda de las variaciones Goldberg.
• Largo de los conciertos para clavicordio en Fa Menor, Sol Menor, Do Mayor y Fa Mayor.
2. Corelli, Arcangelo
• Zarabanda (largo) del concierto No. 7 en Re Menor.
• Preludio (largo) y zarabanda (largo) para concierto No. 8 en Mi Menor.
• Preludio (largo) del concierto No. 9 en La Mayor.
• Zarabanda (largo) del concierto No. 10 en Fa Mayor.
3. Haendel, Georg Friederich
• Largo del concierto No. 1 en Fa.
• Largo del concierto No. 3 en Re.
• Largo del concierto No. 1 en Si Bemol Mayor, Opus 3
4. Mozart, Wolfang Amadeus
• Rondo alla Turca.
• Sonata No. 16, Tercer movimiento.
• Flauta Mágica.
• Sonata No. 15 para piano en Do Mayor.
• Minueto en Fa Mayor.
• Allegro en Si Bemol.
• Concierto para piano en Re Mayor.
5. Telemann, George Philip
• Largo de fantasía doble en Sol Mayor para clavicordio.
• Largo del concierto en Sol Mayor para viola y orquesta de cuerda.
6. Vivaldi, Antonio
• Largo del “invierno”, de las Cuatro Estaciones.
• Largo del concierto barroco en Re Mayor para guitarra y cuerda.
• Largo de concierto en Do Mayor para mandolina, cuerda y clavicordio.
• Largo de los conciertos en Re Menor y Fa Mayor para viola d’amore, cuerda y clavicordio.
• Tres conciertos para viola d’amore.
• Dos conciertos para mandolina.
• Largo del concierto de flauta No. 4 en Sol Mayor.
Como comprenderás, en esta terapia no funciona cualquier clase de música. El tipo adecuado es la instrumental barroca para instrumentos de cuerda, ya que en ella los movimientos son lentos o largos, y encontramos 60 compases por minuto, explica Letona. Si tu corazón trabajara a ese promedio de latidos por minuto, estarías en condiciones más sanas y tu capacidad mental sería mayor.
Por eso cuando escuchas a Bach, Vivaldi, Telemann, Corelli o Haendel, también tu cuerpo lo hace y sigue el ritmo. Además, la música de Mozart tiene maravillosos efectos sobre la personalidad y es recomendable escucharla desde el vientre materno, asegura el doctor Ortega.
No obstante, también pueden utilizarse otros ritmos como el tango o el bolero, y en jóvenes con trastornos emocionales, por ejemplo, se podría trabajar con el jazz y la salsa. Pero en esos casos es necesario que la música cumpla con otros parámetros: no debe contener mensajes subliminales ni letra para que no interfiera con los estados mentales de las personas o las distraiga.
Tiempo
Lento: tranquilidad, ternura o tristeza. Rápido: alegría, vigor o excitación.
Ritmo
Lento: paz y serenidad.
Rápido: activación motora, motiva la expresión de sentimientos, estrés.
Armonía
Acordes consonantes: equilibrio, reposo, alegría.
Acordes disonantes: inquietud, preocupación y agitación.
Tonalidad
Modos mayores: extroversión.
Modos menores: melancolía, sensibilidad, introversión.
Una publicación del balneario urbano Spactual, de Madrid, recomienda obras clásicas, según cada padecimiento, de la siguiente manera:
Insomnio:
• Nocturnos, de Chopin (Opus 9 No. 3; op. 15 No. 22; op. 32 No. 1; op. 62 No. 1).
• Preludio para la Siesta de un Fauno, de Claude Debussy.
• Canon en Re, de Johann Pachelbel.
Hipertensión:
• Las Cuatro Estaciones, de Vivaldi.
• Serenata No. 13 en Sol Mayor, de Mozart.
Depresión:
• Concierto para piano No. 5, de Sergei Rachmaninov.
• Música acuática, de Haendel.
• Concierto para violín, de Ludwing van Beethoven.
• Sinfonía No. 8, de Antonin Dvorak.
Ansiedad:
• Concierto de Aranjuez, de Joaquín Rodrigo.
• Las Cuatro Estaciones, de Vivaldi.
• La Sinfonía Linz, k425, de Mozart.
Dolor de cabeza:
• Sueño de Amor, de Franz Listz.
• Serenata, de Franz Schubert.
• Himno al Sol, de Nikolái Rimsky-Korsakov.
Dolor de estómago:
• Música para la Mesa, de Telemann.
• Concierto de arpa, de Haendel.
• Concierto de oboe, de Vivaldi.
Energéticas:
• La Suite Karalia, de Sibelius.
• Serenata para Cuerdas (op. 48), de Peter Tschaikowsky.
• Obertura de Guillermo Tell, de Gioacchino Rossini.
Por Maria Reneé San José
Fuentes: Felipe de Jesús Ortega, médico, psicólogo y musicoterapeuta. Roberto Letona y Cary de Peyré, neuropsicólogos del Centro de Estimulación Temprana del Niño. Federación Mundial de Musicoterapia. Sitios web: www.wfmt.info Spactual Magazine Termavital.com/revista/