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Una reflexión acerca de tu situación actual, teniendo en cuenta tus valores y creencias, y un plan para fortalecer tus competencias, puede llevarte al crecimiento en cualquier área de la vida, incluyendo el trabajo. En esto consiste el coaching, una estrategia de la cual te ofrecemos una introducción.
Existen varios modelos de coaching y la forma en que se imparte también puede variar, aunque su finalidad siempre será la misma: “generar en las personas maneras diferentes de observar los acontecimientos y, por lo tanto, facultarla para alcanzar niveles de desempeño sobresalientes, incrementando su facultad”, explica Evelyn Barrascouth de Chavarría, gerente general de Adepsa, empresa asesora de organizaciones.
Para Ana María de Rosito, psicóloga y fundadora del Centro del Pensamiento Ilimitado, el coaching permite a las personas tener control sobre su vida diaria para medir su ejecución en cuatro aspectos: físico, mental, emocional y espiritual.
De acuerdo con la experta, la persona que tiene una meta debe conocer si está físicamente preparada para lograrla. Es decir, si uno de sus hemisferios cerebrales domina más que el otro, lo cual es normal en los seres humanos, debe esforzarse por aumentar sus capacidades hasta integrar ambos hemisferios.
En el aspecto mental, la persona debe percibirse a sí misma para determinar la influencia de sus pensamientos negativos, por ejemplo “siempre he fracasado”. “Dependiendo de los pensamientos, así serán los resultados”, explica.
En cuanto a la integración emocional, De Rosito se refiere a tener conciencia de las emociones como producto de las experiencias y cómo éstas, unidas a los pensamientos, determinan las acciones. Un ejemplo de ello puede ser, “alguien me avienta el carro y me insulta. Como resultado de ello me enojo y tengo la opción de reaccionar con insultos o de quedarme callada”, explica. Hacer estos análisis permite aprender a manejar inteligentemente las emociones en lugar de actuar siempre de manera reactiva.
Por último está el campo espiritual. Éste puede trabajarse o no dependiendo del método de coaching que se siga. En el caso de De Rosito, la parte espiritual se adapta a la religión teniendo como base la existencia de un Ser Superior, quien tiene un plan para cada persona y es responsabilidad de cada quien aprovechar su potencial y dar cuenta de los resultados.
Teniendo claros todos estos aspectos, la persona pasa al análisis de estrategias ejecutivas, es decir conocer la capacidad de planificación, manejo de agenda y comunicación interpersonal con que cuenta, entre otras características. La idea es fortalecer sus habilidades y poner en positivo los puntos débiles.
De acuerdo con Barrascouth de Chavarría, la gran ventaja de esta estrategia es que el coach acompaña a la persona en la toma de decisiones, manejo de relaciones interpersonales, diseño de estructuras y objetivos para la optimización de sus recursos. Algo muy importante es que el coach solo debe acompañar a la persona para que sea ésta quien tome las decisiones acordes a su situación y creencias.
La estrategia de coaching es útil cuando se cuenta con una meta fija por alcanzar, desde tener una bonita figura hasta obtener un ascenso. Y también es de gran ayuda cuando la persona sabe que está incómoda con su vida, ha perdido el entusiasmo y no ha identificado las metas que pueden contribuir positivamente en su vida.
De acuerdo con Jeni Mumford y Philip Potdevin, autores del libro Coaching para Dummies, el coaching muestra las interconexiones existentes en diferentes áreas de la vida. Por ejemplo, se puede tener la meta de desarrollar más seguridad en sí misma y descubrir que en el camino a la meta puede mejorar sus relaciones interpersonales. De esta manera el coaching aplica al mejoramiento del desempeño en cualquier profesión, pero también se aplica a los estudios, la familia, la crianza de los hijos, la alimentación o un proyecto personal. Puede tomarse de forma individual o grupal, y en algunos países incluso se desarrolla el coaching vía telefónica o correo electrónico.
Un programa de coaching individual debe diseñarse en un máximo de 12 sesiones y dependiendo de los resultados, que suelen observarse desde la segunda y tercera sesión, el tiempo podría acortarse, indica Marité Río Nevado de Molina, coach certificada por la International Coach Federation. El programa familiar que desarrolla De Rosito consiste en 26 semanas de sesiones semanales, pero también ofrece la opción de coaching individual o ejecutivo en nueve sesiones.
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Si bien el coaching no es una terapia de psicología, ley de atracción o motivación, sí involucra estos recursos para llegar a convertirse en una estrategia de aprendizaje significativo. El objetivo del coaching es desarrollar en la persona (llamada coacheé) distinciones y habilidades nuevas, una de ellas, quizá la más específica, es que enseña a observarse a sí misma para diseñar nuevas acciones y mundos en un tiempo relativamente corto, aclara Barrascouth de Chavarría.
En una terapia de psicología la relación es terapeuta-paciente y pueden ser válidas algunas recomendaciones específicas por parte del terapeuta, además puede detenerse en el análisis mucho tiempo y tratar cuestiones del pasado pudiendo prolongar el proceso, agrega Vanessa Borgonio, coach internacional certificada y asesora de Adepsa.
La profesional agrega, más que motivar, el coaching trabaja a nivel de creencias, valores e identidades. Da la clave para que las personas perseveren en sus objetivos con técnicas, competencias y distinciones especiales.
Un buen coach
En la actualidad se ofrecen varios cursos, seminarios, talleres y charlas acerca del coaching. Así que para garantizar la selección de un buen coach, éste debe vivir lo que está enseñando, sugiere De Rosito. Además, se aconseja buscar referencias de personas que hayan pasado el proceso. Por otra parte, Barrascouth de Chavarría sugiere que el coach sea certificado, haciendo referencia a la International Coach Federation, y considerado una persona ética, confiable e íntegra.
Las recomendaciones de Mumford y Potdevin son buscar el coach indicado de acuerdo a las creencias y las metas que se persiguen. Y establecer acuerdos anticipadamente, por ejemplo de cuántas sesiones consistirá el programa, cuál será el valor total y en cuáles casos podría darse reembolso.
Con el coaching las metas pasan por una especie de colador entretejido por valores, creencias y competencias. Esta es la parte del proceso en que la persona debe hacerse “preguntas poderosas”. Un buen ejemplo, citado en el libro referido, es el de Silvia. Cuando ella empezó el proceso de coaching tenía un objetivo claro: huir de su trabajo antes de que la despidieran. Sin embargo, debido a su eficiencia eso era poco probable que sucediera. Pero ella detestaba la relación que tenía con su jefe y esa era la razón por la cual creía que en cualquier momento la podían reemplazar.
Durante el proceso de coaching analizó los pasos necesarios para salir de ese punto muerto. Se dio cuenta de que la prioridad más urgente no era cambiar de trabajo, sino modificar algunas creencias que abrigaba sobre sí misma, las cuales contribuían a la mala relación con el jefe. Así se planteó metas básicas, entre las cuales estaba tomar acciones para encontrar el trabajo de sus sueños y modificar la relación con su jefe. Para ello se esforzó en afianzar su autoestima y dejó de tomar el estilo de su jefe como algo personal. Tres meses después le ofrecieron un ascenso cuyas responsabilidades se parecían mucho a las que había descrito como su trabajo ideal.
De este ejemplo, Mumford y Potdevin señalan que tras identificar las principales metas o áreas que necesitan cambio, deben pasarse por ese colador cuestionando: las creencias, la motivación, la libertad y el apoyo con que se cuenta, la presión que se sufre, la responsabilidad que se ha adquirido y cómo se siente respecto del entorno. Para ello son indispensables las “preguntas poderosas”.
Siguiendo el ejemplo anterior, dichas preguntas poderosas podrían ser:
• Pregunta inicial: ¿Qué actitudes hacia el trabajo quiero desarrollar para aprovechar mi potencial en el ejercicio de mi profesión?
• Estilo personal: ¿Para qué tipo de trabajo soy apta?, ¿qué me fascina?, ¿qué tipo de entorno me gusta?
• Creencias: ¿Qué creencias negativas impiden que me prepare para retos futuros?
• Motivación: ¿Cuál es el trabajo ideal para mí?, ¿cómo podría conseguirlo?
• Aspectos que funcionan: ¿Cómo me estoy preparando ahora para mi vida laboral futura?, ¿cómo puedo desarrollar destrezas necesarias?
• Exploración de opciones: ¿Qué opciones tengo para ampliar mis posibilidades laborales?, ¿cuál es la ruta más fácil y cuál es la más complicada?
• Acción: ¿Qué paso debo dar primero?, ¿cuánto tiempo puedo dedicar a la planificación de la acción? y ¿cómo sabré que estoy progresando?
De la misma manera pueden analizarse metas en otras áreas de la vida, como las relaciones interpersonales, la salud física, mental y emocional; el dinero, la riqueza y la abundancia; el desarrollo y crecimiento personal. Las preguntas pueden variar dependiendo el enfoque del coach.
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proceso de coaching implica bastante trabajo personal, diferentes ejercicios en casa y durante las sesiones con el coach, por ello el éxito de este programa está garantizado solo en personas responsables, indica De Rosito.
Desde el inicio se les dice: “Si no tienen de 30 a 40 minutos diarios para trabajar en ustedes mismos, este programa no es para ustedes. Sabemos que dedicar este tiempo puede ser difícil para quien tiene una rutina de trabajo, estudio e hijos; pero al tomar conciencia de la importancia de su crecimiento, se hace tiempo para ello”. Funciona de la misma manera que el ejercicio físico. La persona puede contratar al mejor entrenador personal, pero si no hace los ejercicios que se le indican, no tendrá resultado, agrega la experta.
Los autores de Coaching para Dummies afirman que este proceso no garantiza resultados inmediatos, pues así como el espíritu consiste en dar permiso de ensayar opciones, existe una razonable posibilidad de que algunas de esas opciones no surtan el efecto que se quiere lograr. En estos casos, el logro es aumentar el conocimiento y la toma de conciencia para prepararse mejor en un siguiente reto.
La persona que desee tener un proceso de coaching debe estar dispuesta a integrarse por completo, a tener confianza para conversar con veracidad con su coach y colaborar sabiendo que todo va a redundar en su beneficio, poniendo acción en los temas tratados, concluye Nevado de Molina.
En Guatemala este aprendizaje suele ser más demandado por hombres preuniversitarios, universitarios y empresarios. De acuerdo con De Rosito, los primeros dos grupos podrían deberse a que los problemas de aprendizaje parecen ser más comunes en hombres que en mujeres, 98 por ciento de los casos clínicos son del género masculino, según su experiencia.
En cuanto a las mujeres, es igual de numeroso el grupo de interesadas que trabaja dentro de casa como el de ejecutivas; todas tienen en común el deseo de mejorar, afirma la psicóloga. En muchos casos las mamás llegan porque sus hijos tienen problemas de aprendizaje, siendo común el déficit de atención, el cual es heredado del padre o la madre. Así que las sesiones de coaching familiar suelen ser muy efectivas en estos casos, se mejora el autocontrol de cada uno de los miembros y la comunicación entre ellos, agrega De Rosito.
Un caso ejemplar es el de Lucía*, mamá de un niño con serio déficit de atención, y a quien también se le diagnosticó el trastorno. Ella decidió tomar el programa de coaching y alrededor de la semana 15 llegó con la terapeuta a darle la gran noticia: “Lo logré, me gradué”. Había pasado 10 años postergando la tesis, siempre había una excusa, se había dedicado a los hijos y hacía un trabajo inferior a su capacidad y conocimiento, lo que inconscientemente le bajaba la autoestima. Lo más sorprendente es que durante las sesiones de coaching nunca comentó acerca de esa meta pendiente, pero logró canalizar el estímulo y en pocas semanas se enfocó en ello hasta tener éxito, explica De Rosito.
*Nombre ficticio.
Por Alejandra Cardona
Fuentes: Ana María de Rosito, psicóloga y fundadora del Centro del Pensamiento Ilimitado. Evelyn Barrascouth de Chavarría, gerente general de Adepsa. Marité Río Nevado de Molina, CEO de Adepsa y coach certificada por International Coach Federation. Vanessa Borgonio, coach internacional certificada por ICC, Londres; Newfield Consulting, U.S.A.; ICF, U.S.A, y asesora especializada de Adepsa. Adepsa. Libro: Coaching para Dummies, de Jeni Mumford y Philip Potdevin, Grupo Editorial Norma.