Arte“He trabajado esculpiendo, modelando y tallando desde que tengo memoria, porque mi madre y mi abuelo eran escultores y desde niña he estado en contacto con los materiales, las técnicas y ese mundo en donde la obsesión por materializar una idea te quita el sueño”, dice esta artista boliviana, nacida en Chile en 1962 y cuyo padre es uno de los cineastas más reconocidos de Bolivia. 
“Dejé Chile muy niña y nunca más he vuelto, así que de él no tengo recuerdos importantes. Desde niña he estado más liada con Bolivia, el Caribe y desde luego con los seis años que viví en Guatemala”. Aquí ha expuesto en La Antigua Galería de Arte, Galería Poliedro, Juannio, El Attico, El Museo de Arte Moderno y en las oficinas del Banco Mundial, donde la artista tiene “la obra Visión Maya, donada en 1999”. Buscando nuevos derroteros empezó a pintar y a hacer grabado desde 2005, ya estando en Bolivia. “No siento que algo específico me inspire: puede ser un objeto, un color, una persona, un sentimiento o todo al mismo tiempo. O la cultura de todo un pueblo, que es un poco lo que me pasó en Guatemala. Quedé alucinada con la riqueza que tienen ustedes, es más bien un estado un tanto ansioso que me lleva a conectarme con el mundo”.
Carolina Sanjinés estudió escultura y técnicas cerámicas en el Baltimore Clayworks, en Baltimore, Estados Unidos; también participó en el Workshop Arte Aperto, de Emilio Gallazi, en Faenza, Italia; estuvo en el Taller sobre Raku y Naked Raku del instituto Pieter Brueghel, en Veghel, Holanda, y en el de Cerámica y Técnicas Mixtas dictado por Linda Haines en Nueva Orleáns, Estados Unidos. Ha expuesto además en Bolivia y Argentina en muestras colectivas e individuales, y ha recibido el Premio del Concurso Municipal de Escultura de Santa Cruz; la Mención Honorífica del Concurso Nacional de Pintura Gildaro Antezana y el Premio de la XIV Bienal de Artes Plásticas de Santa Cruz, todos en Bolivia.
“[Carolina Sanjinés]... Generando imágenes de una sensualidad tan antigua como el Eros que puebla la literatura, expone claramente el divino encuentro de cuerpos y almas. Diseña desde la xilografía, milenario vehículo de textos e imágenes. Punto de encuentro de dualidades que se complementan generando un territorio donde se plasma la contradicción creativa de proyectar el residuo de texto, de tener como resultado imágenes invertidas”. Juan Claudio Lechin, escritor boliviano.
Por León Aguilera