Secretos de cocina
Que no amargue, por favor
Un truco muy sencillo para que las recetas no se amarguen con la cáscara de la naranja, consiste en hervirla previamente durante cinco minutos. Transcurrido ese tiempo sácala del fuego y estará lista para que la escurras y la ralles.
Ensalada reluciente
Para que la lechuga pierda su aspecto marchito y tu ensalada quede más crujiente, colócala en un recipiente con agua fría y añade el zumo de medio limón, déjala reposar durante media hora en un lugar fresco, escúrrela bien y sirve.
Precaución con las latas
Cuando no uses todo el contenido de un alimento enlatado, es conveniente que guardes inmediatamente el sobrante en un recipiente de plástico o vidrio, pues una vez que el interior de la lata se encuentra en contacto con el ambiente comienza a oxidarse y puede contaminar el alimento que consumirás después, lo cual es peligroso para tu salud.
Sácales el jugo
Las sopas y caldos deben cocinarse a fuego lento y las carnes que utilices deben estar frescas, de lo contrario no conseguirás extraerle sus jugos y el cocido quedará sin sustancia. Estos líquidos (caldo colado y el jugo de las viandas) son la base de la mayoría de salsas.
Color a toda prueba
Para que la coliflor te quede siempre blanca, añade medio vaso de leche y dos cucharaditas de sal por cada litro de agua que uses en la cocción. De esta manera tan sencilla la coliflor quedará más blanca y atractiva a la vista, y también con una textura mucho más suave para el paladar.
Más consistencia
Cuando quieras espesar una salsa o recado con fécula de maíz, siempre debes diluirla en algún líquido frío y luego agregarla a la preparación de forma gradual y revolviendo de forma constante.
Otra opción consiste en añadir un poco de mantequilla cuando la salsa está en plena ebullición. También podrías agregar la yema de un huevo a la preparación después de sacarla del fuego, batiendo enérgicamente para integrar todo.
Por Jessica Masaya