Carrera y Finanzas![]() |
Aprender a administrar el tiempo en el trabajo no es una tarea tan difícil como parece, pero requiere de dos aspectos cruciales: disciplina y organización. El primer paso es llevar un registro de todo lo que haces en un día, lo cual te dará una idea de la cantidad de tiempo que inviertes. Si eres honesta contigo misma, determinarás con facilidad las actividades a eliminar de tu agenda o aquellas en las que necesitas apoyo para cumplir las metas propuestas. Después de esa evaluación y ajustes en tus decisiones, la esencia de la administración del tiempo es la organización. Empieza la semana y cada día con una lista de cosas que necesitas o quieres lograr y establece prioridades. Divide tus actividades en tres fases: inmediata (el mismo día), mediano plazo (en una semana o dos) y largo plazo (esos objetivos complejos a cumplir cada mes, trimestre o al año). Debajo de cada actividad coloca las “subtareas” a realizar para completar lo más importante de la lista. Asegúrate de dedicar tiempo para marcar los puntos cumplidos, tanto para motivarte como para evitar repetir tareas o perder tiempo determinando lo que has hecho o te falta llevar a cabo.
Fuente: La administración del tiempo, de James T. McCay, editorial Diana.
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La impresión cuenta en una reunión, trabajo o convivencia. Por eso, tu vestimenta es fundamental. Primero que nada, debes pensar en la imagen que quieres transmitir: puede ser seria y experimentada, juvenil y muy activa, o tranquila y reposada, todo depende del tipo de prenda y color que uses. Si quieres verte experimentada y muy segura, como una mujer que está acostumbrada a lidiar con todo tipo de problemas debes usar un juego de saco y falda a media pierna o pantalón. Los posibles colores son: azul marino, vino, café, gris o el clásico negro, aunque este último tiende a sumarte unos años más. Tus zapatos deben ser clásicos, de tacón alto. Si más bien, quieres verte juvenil y súper activa puedes ponerte un juego de blusa con falda corta, no minifaldas, o pantalones de vestir casuales, en tonos claros, con mucho blanco. Una opción son los vestidos de una sola pieza que impriman frescura y vitalidad. Los zapatos pueden ser de un tacón más bajo o incluso botas si llevas pantalones. Si te quieres ver relajada, los colores que necesitas son los neutros, y la ropa debe ser lo más clásica posible. Los zapatos ideales son la zapatilla de tacón bajo. Por otra parte, siempre cabe la posibilidad de que tu trabajo sea totalmente informal, en cuyo caso el ideal son los jeans y una camisa con la que te sientas cómoda, pues en esta clase de labores lo más importante es la comodidad.
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El curriculum vitae u hoja de vida es una tarjeta de presentación cuyo objetivo no es conseguir el trabajo, sino conseguir una entrevista. Si causas una buena impresión con tu experiencia o conocimiento, el proceso de selección continuará, si no, acabará ahí mismo. Por ello es importante que describas en forma clara, precisa y atractiva aquellos títulos, cargos, trabajos, experiencias y datos que puedan despertar, en quien lee, la atención necesaria para que lo valore para ser candidatos en la selección de empleo. Hay formatos incluso en los procesadores de texto que tienen asistentes para elaborarlos, sin embargo no hay que caer en el abuso de su uso, lo mejor es elaborarlo con ayuda de estos asistentes y después mejorarlos, eliminando o añadiendo lo que de verdad nos interesa resaltar. Lo importante es que no pierdas de vista dos cosas: lo que pongas tiene que ser verdad y, lo que pones debe ser coherente con lo que buscas. Tendrás, por tanto, que dedicarle tiempo, esfuerzo y esmero para presentarlo bien organizado y estructurado.
Fuente: http://www.flesko.es
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Según un estudio del doctor Gerald H. Graham, profesor de administración de empresas de la Universidad Estatal de Wichita, se dice que el incentivo más poderoso que pueden utilizar los y las gerentes es el reconocimiento personalizado e inmediato. Los gerentes han descubierto que el mero acto de hacer que el empleado participe es suficiente motivación. Estas son algunas técnicas que han tenido buenos resultados: felicitar en persona o en público a los empleados que hayan hecho un buen trabajo, enviar notas a los trabajadores que han cumplido sus metas, ascender a quien merece ocupar otro cargo y que el gerente haga reuniones que suban la moral de los empleados para celebrar los triunfos. En otro estudio, elaborado por Michael LeBoeuf, The Greatest Management Principle in the World, se menciona que las 10 mejores maneras de recompensar un trabajo, según su orden de importancia, son: dinero, reconocimiento, tiempo libre, participación, trabajo gratificante, ascensos, libertad, desarrollo personal, diversión y premios.
Fuente: 1001 formas de recompensar a los empleados, de Bob Nelson, Grupo Editorial Norma.
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El primer día en un trabajo es más importante de lo que creemos. En muchas ocasiones los compañeros, inconscientemente, sacan una idea de cómo somos, un estereotipo de nuestra forma de ser. Estas son algunas recomendaciones que debes tomar en cuenta: conoce con exactitud las funciones que se te asignen, estudia las políticas de la empresa, trata de memorizar los nombres de los compañeros de trabajo, evita comportamientos negativos, no establezcas confianza, en especial si no te han dado la pauta para ello, cumple con el horario de entrada y establece un plan de trabajo diario. Te conviene llevar una agenda para no olvidar ningún aspecto. Incluso, vale la pena que anotes el procedimiento de trabajo para no fallar ni interrumpir la tarea de los demás, a la hora de nadar sola.
Fuente: www.emplea.universia.es
Por Margarita Pacay