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Algunas pastillas anticonceptivas permiten menstruar menos e incluso no tener el período. ¿Qué hay detrás de esta opción?
Unas más y otras menos, todas hemos deseado alguna vez no tener la regla. Basta hacer un sondeo entre algunas mujeres para escuchar todo tipo de quejas sobre lo que pasa en esos días. “Los cólicos me levantan en la madrugada y es tanto el dolor que me cuesta caminar; no suelo comer mucho en estos días, menos cosas frías”, dice Alejandra B.* de inmediato. La mayoría afirma que se siente deprimida y de mal humor, así como más sensible de lo normal.
El ginecólogo y obstetra Carlos Chajón explica que la menstruación ocurre gracias al estímulo de las hormonas que se producen en el hipotálamo. “Debido a esta estimulación uno de los folículos del ovario crece, mientras que los demás producen estrógeno. Al llegar al día 14 el óvulo estimulado sale del folículo y del ovario rumbo a las trompas de Falopio. Al no encontrar un espermatozoide que lo fecunde, se disuelve y sale por la vagina junto al engrosamiento endometrial que se formó en el útero para alojar a un posible embrión”, señala.
Según el Manual Merck de información médica para el hogar, esta actividad hormonal puede ocasionar malestares como dolor de cabeza, inflamación, cólicos, sensibilidad en las mamas, náuseas, estreñimiento o diarrea. El listado puede seguir con síntomas más severos; hay mujeres que afirman llegar a sentir una menor tolerancia al ruido y las luces, ansiedad o pánico, confusión, falta de concentración o depresión, entre muchas otras molestias.
En parte para contrarrestar estos malestares fueron creadas las píldoras anticonceptivas que permiten dejar de menstruar, recuperando su fertilidad cuando se desee. Según el ginecólogo Carlos Contreras, asesor de una empresa farmacéutica, así podría ahorrarse no solamente el gasto en toallas sanitarias, tampones o pastillas contra el dolor, sino que además se podría seguir con la vida social, laboral y sexual sin ningún impedimento. ¿Es este el paraíso terrenal?
Si bien mujeres como Ligia* afirman que simplemente odian la menstruación, otras no están tan seguras. Mariquita P.*, joven madre de una niña, explica que depende de muchos factores. “Si tienes miedo de estar embarazada es un gran alivio, una bendición, ver la regla”, asegura. Por su parte, Francisca* anhela ser madre a pesar de acercarse a los 40 años, por ello afirma que adora su período porque le hace sentir que todavía le es posible cumplir su sueño. El resto de consultadas aseguró que ni la aman ni la odian, es un asunto propio de la mujer con el cual hay que aprender a vivir.
Al preguntárseles si les gustaría dejar de menstruar dudan al responder. Por ejemplo, a Carmela R.* le dan miedo las consecuencias y no le parece natural. Únicamente quienes padecen desagradables síntomas se muestran anuentes a probar estas nuevas alternativas. Por su parte, Contreras señala que las interesadas en estos fármacos suelen ser mujeres profesionales que luego quedan satisfechas con el resultado.
Según Patricia Cortez, responsable del Área de Salud de la Secretaría Presidencial de la Mujer, en Latinoamérica hay fuertes elementos culturales y religiosos en el hecho de menstruar. “Además, es una evidencia visual inequívoca de no estar embarazada. Por otro lado, a muchas las hace sentir más femeninas, al punto de que algunas mujeres que atraviesan el climaterio utilizan medicamentos que les permiten seguir menstruando”, señala la profesional. Según Cortez no debemos olvidar que en muchas comunidades se desprecia a las mujeres que no son fértiles.
Otro aspecto a considerar es que la mayoría de mujeres tiene una idea vaga de cómo funciona el aparato reproductor femenino y de la menstruación. “El nivel educativo sobre estos temas suele ser pésimo”, asegura Cortez.
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En realidad las millones de mujeres que toman anticonceptivos orales en el mundo no tienen la regla, en su lugar ven una pequeña hemorragia llamada sangrado por deprivación. Según Chajón quienes inventaron la píldora anticonceptiva pudieron haber suprimido estos sangrados desde un inicio, pero no lo hicieron porque consideraron que la mujer necesita ver su regla para estar tranquila.
En general, las mujeres que toman anticonceptivos reportan tener reglas menos problemáticas y tienen el beneficio de saber exactamente cuándo ocurrirán, incluidas las que eligen los medicamentos que reducen la cantidad de períodos al año.
Según Chajón, no hay ninguna implicación por no menstruar más allá de las que resultan al tomar cualquier anticonceptivo hormonal. Éstos impiden los estímulos hormonales y la ovulación, y le dan al organismo una dosis baja de hormonas sintéticas, pero al no tener un período de descanso no provocarán ningún sangrado.
Chajón recomienda consultar al médico cada caso en particular. “Debe tomarse en cuenta si hay hipertensión o alguna otra enfermedad, sobrepeso o síndrome de ovario poliquístico, por ejemplo”, señala.
Otro aspecto importante es usar las pastillas correctamente, pues de lo contrario podrían no solamente sentirse mal por un descontrol hormonal, sino quedar embarazadas. “Me encanta la idea de usar estos medicamentos porque no le encuentro sentido a sufrir mes tras mes. Si mi médico me asegura que no habrá consecuencias, yo lo tomaría”, señala Alejandra B. con entusiasmo.
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La posibilidad de no menstruar ha existido desde que se lanzó la primera píldora anticonceptiva. “Cuando una paciente manifiesta su deseo de no tener su período por alguna ocasión especial, como su luna de miel, los ginecólogos podemos darle una toma continua de pastillas para evitarla”, explica Chajón. Sin embargo, pocas están dispuestas a detener sus reglas indefinidamente. Al parecer se conforman con usar métodos anticonceptivos que hacen los períodos menos abundantes y dolorosos. Además algunos (intrauterinos, subcutáneos o inyectados) llegan a hacerlos menos frecuentes o desaparecer.
Las ideas de las mujeres sobre la menstruación tienen que ver más con su cultura y educación que con la ciencia. Esto se ve claramente en el documental Period: the end of menstruation?, de Giovanna Chesler, realizado en 2006, en el cual se entrevista a todo tipo de personas sobre este tema.
Si bien en el documental algunas mujeres dicen sentirse como conejillos de indias y no están de acuerdo, otras afirman entusiasmadas que quieren dejar de mens-truar inmediatamente. Algunas que ya utilizan los medicamentos comentan que “no extrañan la menstruación para nada”. Expertos consultados que apoyan la reducción de la regla, señalan que la mujer moderna tiene muchos más períodos que sus antepasadas y a más temprana edad, lo cual podría afectar su salud y bienestar.
La Sociedad para la investigación del ciclo menstrual de Estados Unidos pide más exploración y estudios al respecto, sobre todo acerca de los efectos a lago plazo, especialmente en adolescentes. Critican, además, la forma irresponsable con la que han publicitado el fin de la menstruación. “Alterar el clima hormonal de las mujeres sanas, con el propósito de acabar con sus períodos es, en una palabra, imprudente”, dice Susan Rako, médica especialista en salud de la mujer y autora de numerosos libros sobre el tema. Otro efecto negativo que le ven sus críticos es que quizá mujeres que no tienen ningún problema con su período, empiecen a creer que “sangrar está mal”.
Lo cierto es que en este debate hay todo tipo de posturas. La menstruación ha dejado de ser algo que simplemente les sucede a las mujeres. Gracias a las nuevas alternativas puede ser una opción de estilo de vida.
Una versión de este tipo de anticonceptivo también se encuentra disponible en el país. El asesor médico de la casa farmacéutica que lo distribuye, Carlos Contreras, explica que este medicamento extiende los ciclos de la mujer y como resultado se tienen únicamente cuatro menstruaciones al año. La paciente debe tomar 84 pastillas antes de ver alguna hemorragia.
Además de todos los beneficios propios de este tipo de anticonceptivos, también ayudan a prevenir o mejorar la anemia severa, señala el ginecólogo. Sin embargo, como con todos los medicamentos, debe consultarse con el médico y solo él podrá decidir si es conveniente para cada paciente. Al inicio de la toma puede ser que la mujer experimente dolores de cabeza, tensión mamaria y náuseas, que según Contreras desaparecen a los cinco o siete días.
Cortez afirma que si a una mujer le interesa, está bien informada y no tiene ningún inconveniente médico, su ginecólogo debe respetar su decisión de querer menstruar menos.
* Nombres ficticios
Por Jessica Masaya
Fuentes: Carlos Chajón, ginecología y salud reproductiva,. Patricia Cortez, responsable del Área de Salud, Secretaría Presidencial de la Mujer. Carlos Contreras, ginecólogo y asesor de ABL Pharma. Libro: Manual Merck de información médica para el hogar, Merk Sharp & Dohme, Editorial Océano. Sitios web: http://www.ablpharma.com.gt www.periodthemovie.com y www.elcuerpo.es