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Frutos secos

noviembre - 2010

Los frutos secos tienen ese color dorado que simboliza alegría, pensamiento positivo y fuerza protectora. Cuando los disfrutas, en tu mente se producen pequeñas porciones de felicidad, mientras tu cuerpo recibe nutrientes importantes. Sin embargo, como sucede con todos los alimentos, debes consumirlos con medida.

Está comprobado que los alimentos amarillos y dorados, entre los que se encuentran los frutos secos, mejoran el ánimo, cultivan una actitud positiva y favorecen el buen humor. Los especialistas en colorterapia aseguran que también reactivan el sistema nervioso y alimentan el cerebro, lo cual mejora las facultades mentales y la memoria.

La ciencia no tiene evidencia del color, pero sí asegura que estos alimentos mejoran el sistema nervioso y son una alternativa para las personas que sufren de tristeza o depresión. A ellos se les recomienda el consumo de nueces, almendras, pistachos, ajonjolí y semillas de girasol, entre los más buscados.

Rebeca Hernández, nutricionista, explica que estos frutos también regalan al organismo vitamina E, antioxidantes importantes para la salud, vitaminas del complejo B y algunos minerales como hierro, fósforo, magnesio y cobre. Sin olvidar que son una buena fuente de calcio y fibra, lo cual se traduce en huesos más fuertes y una mejor digestión.

Los frutos secos tienen 50 por ciento menos de agua en su composición y son fuente directa de energía y grasas saludables como el reconocido Omega 3, el cual es deficiente en el organismo de las personas.


Suficiente, nunca demasiado

Lo anterior no quiere decir que puedas comer cualquier cantidad de todos los frutos secos que se te antojen. Los requerimientos varían en cada persona y la recomendación depende del fruto seco. Por ejemplo, al día deberías comer entre seis y 12 ciruelas pasa, mientras si comes nueces no deberían pasar de cuatro, porque ellas aportan una cantidad importante de calorías.

Hernández sugiere comer de cuatro a siete raciones de frutos secos a la semana, entre nueces, avellanas, almendras, maní, pistacho y otras. Así que trata de incluirlos en tu menú semanal, cómelos solos, en ensaladas, acompañando verduras, postres o mermeladas.

Vale la pena mencionar que la alergia a este tipo de alimentos es muy frecuente. La persona que la padece debe tener una alimentación equilibrada con vitaminas y minerales necesarios, por lo tanto debe buscar otros alimentos con Omega 3 como pescados azules, sardinas, salmón, aceite de pescado azul o soya, concluye la especialista.



Por Ingrid Reyes


Fuentes: Rebeca Hernández, nutricionista de Nutrición Clínica y Hospitalaria. Rosario Urrutia, radiestesista de Bioenergética y Radiestesia. Libro: Color de Suzy Chiazzari, editorial Blume.

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