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Inspiradas en sus costumbres y un mejor porvenir, las mujeres están tejiendo con profesionalismo sus conocimientos y creatividad. Cada diseño de sus obras tiene una riqueza de historia, esfuerzo y utilidad. Esto les ha valido para que la artesanía guatemalteca esté cobrando gran importancia a nivel nacional e internacional, siendo Estados Unidos el mayor consumidor de estos productos (70 por ciento).
“Hace tres años los diseños de nuestros tejidos eran tristes, los materiales eran los más baratos y nuestro único mercado era el de la comunidad. Desmotivadas por la poca aceptación decidimos buscar asesoría. Ahora hemos empezado a innovar nuestros productos, los materiales son de alta calidad y los estamos exponiendo a nivel nacional, con la idea de que también sean competitivos en otros países”, dice María Elena Xoicó, artesana de San Pedro Carchá, Alta Verapaz.
María Elena es una de las mujeres beneficiadas con los proyectos de capacitación, coordinados por la Asociación Guatemalteca de Exportadores, (AGEXPORT). En lo que va del año se han capacitado 210 mujeres, en Alta y Baja Verapaz, así como en Sololá, Chimaltenango, Totonicapán y Sacatepéquez.
Uno de los requisitos para recibir esta asesoría es producir algún tipo de artesanía, porque es importante la participación y vivencias de los grupos, y no solo ser espectadores de las actividades y procesos que se lleven a cabo. Aída Fernández, coordinadora ejecutiva de la Comisión de Artesanías, de AGEXPORT, explica que esta asociación apoya el fortalecimiento de la gestión empresarial, productiva y comercial de las personas artesanas que viven en diferentes departamentos y municipios de Guatemala. Su propósito es que los asociados y funcionarios de las organizaciones mejoren sus habilidades y conocimientos en la gestión empresarial, así como su capacidad productiva individual y colectiva, y de esta manera puedan vincularse a los diferentes mercados de la artesanía.
Muchas de las artesanas que no disponen de personal, recurso o experiencia y conocimientos para exportar, se apoyan de intermediarios, empresas exportadoras o de carga que prestan el servicio de exportación. Otras, que han logrado una mejor organización comunitaria, tienen la experiencia de ser un grupo independiente. A continuación, narramos algunos ejemplos de éxito y esperanza.
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| Irma Zuleta (a la derecha), muestra la diversidad de materiales de Manos preciosas. |
Encontrar una opción novedosa para las mujeres de diversas comunidades es uno de los objetivos de Irma Zuleta, del proyecto Manos Preciosas, de La Antigua Guatemala (conformado por dos socias guatemaltecas y tres estadounidenses). Su experiencia de 15 años como artesana la ha motivado para crear mejores expectativas de trabajo en las mujeres de las comunidades de Panajachel, Chichicastenango, Tecpán, y La Antigua Guatemala. Los diseños son propios, trabajan diferentes tipos de cerámica, jabones, chalinas, tejidos de algodón y espejos. En La Antigua, por ejemplo, 150 mujeres trabajan las miniaturas hechas a mano. En Sololá es típico el trabajo con mostacilla. La motivación de las artesanas es que reciben un pago acorde al salario base, un 50 por ciento cuando se les solicita el pedido, y el resto cuando entregan los productos de calidad y con los acabados esperados, dice Zuleta.
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| Santa Cristina Par, de la Asociación integral de mujeres artesanas AIMACH, participó en una de las exposiciones de artesanías de AGEXPORT. |
Luego del conflicto armado, muchas mujeres decidieron buscar nuevos horizontes para llevar alimento a sus hogares, especialmente quienes quedaron viudas. Apostaron por el trabajo que aprendieron de sus madres: tejer. Es así como surge una junta directiva, integrada por 60 mujeres en su inicio, a la cual se han sumado 30 más, explica Santa Cristina Par, de la Asociación integral de mujeres artesanas kaqchikeles, AIMACH, Sololá.
Las mujeres se dedican a la producción y comercialización de artesanía textil de algodón, elaborada en telar de pedal. Por medio de esta actividad promueven el desarrollo integral de las artesanas asociadas a la organización, quienes cuentan con trabajo de alta calidad, dentro de su comunidad. Su intención es continuar capacitándose, porque desean independizarse, ya que económicamente no les trae cuenta recurrir a intermediarios para la comercialización de sus productos, agrega Par.
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| Las hamacas y los columpios de Mundo verde han cobrado importancia en Alemania, afirma Elizabeth Morales. |
En San Andrés Semetabaj, Sololá, surge esta asociación de mujeres artesanas, tejedoras en telar de cintura de textiles de algodón. Cada temporada ofrecen productos innovadores a sus proveedores a nivel nacional e internacional. Elizabeth Morales, de 22 años, una de las 65 asociadas, explica que esta agrupación empezó a organizarse en 1985, pero su proyecto estaba enfocado a la venta de comida, luego se sumó la artesanía, y es así como han logrado adquirir un perfeccionamiento en cada obra que elaboran: chalinas, hamacas y columpios. “Nuestra asociación trata de ayudar a las mujeres con muchos hijos, este trabajo les favorece porque mientras atienden su hogar, también pueden hacer tiempo para tejer”, agrega Morales. Su mercado fuerte es Alemania.
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| Las artesanas están organizadas para efectuar todo el proceso de trabajo: teñir, urdir, tejer y confeccionar. |
Ciento ochenta mujeres decidieron integrarse y pertenecer a la Asociación maya de desarrollo K’amolon k’ik’onojel, ASOMADEQ, del municipio de Sololá. Producen artesanía textil a base de chenille y algodón como materias primas, con las cuales elaboran una amplia gama de productos tejidos en telar de pedal y confeccionados a máquina, que comercializan a nivel nacional e internacional. De esta manera generan empleo rural, con el propósito de contribuir al desarrollo integral de las mujeres miembros de la asociación. Una de las artesanas jóvenes es Balbina Xoch Cumes, tiene dos años de trabajar como tesorera en la junta directiva de la asociación, atiende la solicitud de pedidos y promueve los colores y estilos de las creadoras. Las mujeres tienen un buen asesoramiento en la organización, cuentan con grupos que se dedican a teñir, urdir, tejer y confeccionar.
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| La calidad y buen gusto, son aspectos que toman en cuenta las artesanas de San Pedro Carchá, dice Elena Xoy. |
En el caserío Chisec, San Pedro Carchá, surge un grupo de mujeres tejedoras con el objetivo de promover el trabajo que heredaron de sus madres o abuelas. Su visión era elaborar los tejidos empleando diversos colores (sin tener idea de su combinación) y venderlos en el mercado de la comunidad. Pero, al ver su insatisfacción, decidieron capacitarse y buscar la asesoría de AGEXPORT. Sus combinaciones son llamativas y la calidad de los hilos es alta, eso se observa en sus individuales, juegos de mesa, agarradores de sartenes, estuches de lentes, bufandas y chalinas, explica María Elena Xoy.
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| “Cada diseño de nuestros tejidos ciento por ciento de algodón tiene un significado de nuestra cultura, en donde se valora la madre tierra”, Amalia Gue. |
Amalia Gue de Teni tiene 34 años, no tuvo la oportunidad de estudiar, sin embargo, eso no le impidió capacitarse para ser una promotora de los tejidos de su comunidad. En especial porque necesitaba satisfacer las necesidades básicas de sus cinco hijos.
Está convencida de que la calidad y la creatividad de las 65 integrantes de la asociación Ixbalank’e (“Dios de la Luna”, en idioma q’eqchi’) debe conocerse a nivel internacional, por ello aprovechan cada espacio en las exposiciones o ferias, a nivel nacional o internacional. Han recibido asesoría del Fondo de Desarrollo Indígena de Guatemala, FODIGUA, y de AGEXPORT.
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La artesanía de hombres también se comercializa: objetos de barro, bambú, textiles, máscaras, canastas, sombreros de palma y manualidades de diferentes materiales. “Estamos aprovechando las ferias para que el turista conozca los productos”, explica Víctor López Rodríguez, de Rabinal, Baja Verapaz.
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La innovación es la visión persistente de esta organización. El proyecto se inició hace 12 años, como una propuesta para ayudar a muchas familias afectadas por el conflicto interno armado. El éxito de su producción artesanal dio la pauta para abrir una oficina en Chicago. En 2007 tuvieron una baja en sus ventas, sin embargo, esa experiencia funcionó como una oportunidad, ya que empezaron a crear productos innovadores, acorde a las necesidades del mercado, y fue así como lanzaron una línea de productos artesanales para bebés, así como otros de utilidad para el hogar y personales: cubrecamas, cojines, servilletas, guantes, gabachas, toallas, alfombras, cortinas, cosmetiqueras, etiquetas de valijas, monederos y diademas. Cada mes los grupos de mujeres efectúan dos pedidos, aproximadamente de mil dólares cada uno, y las ganancias las comparten según el número de integrantes, explica Miriam Otzin.
Por Margarita Pacay
Fuentes: María Elena Xoy, artesana de San Pedro Carchá, Alta Verapaz. Irma Zuleta, del proyecto Manos Preciosas, de La Antigua Guatemala. Santa Cristina Par, de la Asociación integral de mujeres artesanas kaqchikeles, AIMACH, de Sololá. Elizabeth Morales, de la Asociación Mundo Verde. Balbina Xoch Cumes, de la Asociación maya de desarrollo K’amolon k’ik’onojel, ASOMADEQ. Amalia Gue de Teni, de la asociación Ixbalank’e, Cobán, Alta Verapaz. Aída Fernández, coordinadora ejecutiva de la Comisión de Artesanías, de AGEXPORT. Miriam Otzin, de Maya Works.