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Anne Claire Petit: una diseñadora con sensibilidad social

enero - 2011

Esta talentosa mujer holandesa se ha interesado en trabajar con artesanos de países en desarrollo, no solamente para ayudarlos a dar a conocer sus productos y mejorar sus vidas, sino también para inspirarse. Visitó Guatemala para empezar un interesante proyecto.


Foto: cortesía Agexport

Anne Claire Petit es parte de un movimiento de diseñadores que busca elementos originales para sus creaciones. Muchas marcas importantes a nivel mundial están usando materiales hechos a mano o de manera tradicional. Además de darle un toque diferente a los objetos, esto ayuda a artesanos de diferentes lugares del mundo a vender sus productos en importantes mercados.

Según datos de la Asociación Guatemalteca de Exportadores, Agexport, en Guatemala el sector artesanal emplea a un millón de hombres y mujeres que vive en áreas rurales. Para ellos la producción artesanal constituye la principal fuente de ingresos y de trabajo. Sin embargo, más que en otras industrias, la de la artesanía exige una renovación constante que no siempre es accesible.

Como parte de una alianza de 10 años entre Agexport y varias instancias de artesanos, como Crearte y más recientemente con la comercializadora Fair Trade Original de Holanda, se contactó a Anne Claire Petit para crear juntos productos de diseño que serán comercializados usando los estándares de comercio justo. El proyecto ya lleva casi un año de estar preparándose. Petit tiene una marca reconocida a nivel mundial.


Foto: cortesía Agexport

¿Cómo se inició en el diseño?
Desde muy joven supe que me gustaba el diseño, los colores y las texturas, dibujaba mis ideas. Así que luego del bachillerato lo más natural fue estudiar en una escuela de diseño industrial.

¿Dónde estudió?
En la Academia de Diseño de Eindhoven de Holanda, estudié cinco años en diseño en textil, estampado y tejido.

Esta es una de las academias más prestigiosas del mundo ¿es difícil ingresar?
Ahora es muy importante, pero creo que cuando yo estaba todavía no lo era. Sí es difícil entrar, solo una de cada siete personas que lo solicitan lo logra, los exámenes de admisión son difíciles, hay que comprobar que se tiene habilidades. Es por eso que varios diseñadores de fama mundial han salido de allí y han marcado tendencias.

¿Cómo usted?
(Sonríe a punto de sonrojarse) No, mucho más importantes.

¿Trabajó en la industria de la moda?
Sí, por cuatro años en ESPRIT diseñando principalmente moda para vestir.

¿Por qué salió de allí?
Quise independizarme y buscar mi propia propuesta. Sin embargo, estar allí me ayudó mucho pues pude trabajar con artesanos, no solamente con grandes fábricas.

¿En qué consiste principalmente su trabajo?
Ofrezco juguetes, accesorios para bebé y para la casa. Las fibras naturales y el croché han sido las características de mi trabajo, los cuales obtengo principalmente de China. Ahora quiero trabajar con artesanos de otros países.

¿Esto es una tendencia actual?
Sí, se busca no solamente ser amigables con el planeta, sino también trabajar con personas que se esfuerzan por mejorar sus niveles de vida. En este sentido Guatemala tiene mucho que ofrecer.

¿Esto es solamente para ayudar?
No, en realidad todos tenemos ganancias, no somos misioneros. Sin embargo, se respetan los lineamientos del comercio justo, lo cual favorece ganancias más equitativas y trato humano.

Esta forma de trabajar ¿ayuda principalmente a las mujeres?
Así es, porque pueden trabajar en su casa sin descuidar a su familia. Además, muchas veces se trata de empresas familiares. Las fuentes de ingreso aumentan.

¿Es la primera vez que está en Guatemala?
Sí, pero en una semana pude ver a muchos artesanos, productos textiles y lugares hermosos. Fueron días intensos y muy interesantes, me gustó mucho lo que vi, hay muchas posibilidades de trabajar juntos y hacer exportaciones. Vamos a crear productos diferentes.

¿Qué lugares visitó?
Me reuní con artesanos de Crearte en Chimaltenango, San Antonio Palopó, Panajachel y Nahualá. Ellos representan a 22 grupos que están conformados por casi 500 artesanos. Nos reunimos para conocer su trabajo en general, así como sus capacidades técnicas y habilidades. En su mayoría son mujeres, pero también hay hombres.

¿Qué buscan con esta alianza?
Queremos crear artículos diseñados por mí, hechos con los materiales propios de este país, principalmente textiles. Se aspira a que los productos puedan ser presentados a compradores internacionales durante importantes ferias como la del Ambiente, dedicada a regalos y artículos para el hogar, y que se lleva a cabo en Alemania. Pero antes de que esto se haga realidad tenemos que trabajar duro para obtener bellos productos de la mejor calidad.

¿De qué otra forma se comercializarán los productos?
También tendremos presencia en las 400 tiendas en las que distribuye Fair Trade Original, así como por medio de las ferias de decoración de interiores que visitaremos en diferentes países. Buscamos un mercado alto.

Según su experiencia, ¿tendrán éxito estos productos?
Sí, porque en la actualidad se ha visto un auge en la demanda de objetos hechos a mano, que tienen una historia propia y diferente a la que tienen los productos hechos en serie. Aunque sean un poco más caros son exclusivos y únicos. Además, por sus características, son más difíciles de copiar, les alegran la vida a las personas. Incluso son objetos que pueden heredarse.

En Europa ¿buscan rescatar estas costumbres?
Es triste ver que en sociedades modernas y desarrolladas se han perdido actividades como el tejido y las artesanías, eran actividades de nuestras abuelas. Lo que buscamos es recobrarlas por medio de objetos modernos bellamente diseñados.

A causa de este trabajo tan intenso, ¿viaja mucho?
Yo vivo principalmente en Holanda, pero viajo varias veces al año tanto a los países donde conseguimos los materiales, como a donde los vendemos. Estos viajes me inspiran para crear más, para diseñar. El contacto con otras personas es crucial para crecer.

¿Cómo combina esto con su vida familiar?
Estoy casada, tengo dos hijos, uno de 10 y otro de 13 años. Parece difícil para las mujeres, pero es posible manejar todos los aspectos de nuestras vidas. Se necesita ayuda en la casa, tanto de niñeras como del esposo y otros miembros de la familia. Los horarios y actitudes flexibles me han ayudado, así como mis hijos que son muy dulces. Mi esposo comparte mis inquietudes porque también es diseñador, hacemos viajes con los niños. Ellos conocen muy bien a qué nos dedicamos, por lo que comprenden nuestro trabajo.

¿Comparten más cosas por ser de la misma profesión?
Sí, fue una buena idea casarme con otro diseñador, aunque él trabaja con otros materiales como cerámica, madera y vidrio. Voy a contarle lo que descubrí aquí, para que también venga y trabaje con los artesanos de Guatemala. Sé que le va a interesar.


Por Jessica Masaya

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