ico Belleza

Cuida tu cabello de sus peores enemigos

mayo - 2011

No se trata de una parte superficial del cuerpo a la que aplicas productos para que luzca hermoso. El cabello tiene vida propia y necesitas conocer su funcionamiento para protegerlo de la contaminación ambiental, los agresores cosméticos y la mala nutrición.

De acuerdo con investigaciones científicas, el cabello está compuesto por carbono, oxígeno, nitrógeno, hidrógeno y azufre. Su principal constituyente es la queratina, indican científicos de P&G Belleza Global.

En promedio una persona tiene 100,000 hebras capilares en el cuero cabelludo. Crece aproximadamente un centímetro por mes. Durante ese proceso, después de tres a cuatro meses, el cabello que estaba en fase inicial se cae y comienzan a crecer hebras nuevas, por lo que todos los días se pierde parte de éste de manera natural. Su apariencia, rizada, ondulada o lacia depende de las diferencias en los genes de cada persona.

Cada hebra capilar está compuesta por médula en la cavidad central, corteza que es la parte responsable de características como el color y la flexibilidad, y cutícula: la capa externa que enfrenta todos los agresores extrínsecos. De esta manera, si la persona se encuentra en buenas condiciones físicas, en un inicio el cabello es saludable, pero conforme es expuesto a los rayos solares, la contaminación del ambiente, tratamientos y procesos agresivos, empieza a dañarse, levantándose la cutícula, volviéndolo áspero y delgado hasta quebrarse y adquirir mala apariencia.

Mitos y verdades que producen daños

Existen varias formas de dañar el cabello, desde el estrés y las dietas que no proporcionan los nutrientes necesarios para su crecimiento, hasta el uso inadecuado de aparatos como secadoras y planchas, la exposición al sol, al polvo y otros contaminantes, así como los malos hábitos y los mitos, explica Mavy de Pereira, estilista profesional de Beauty Clinic Spa.

Respecto a los mitos aún existen varios que vale la pena aclarar, por ejemplo:

Dormir con el cabello sujetado contribuye a su crecimiento. Falso, eso solo podría resultar cómodo para algunas personas.

Se debe cambiar de champú cada 21 días. Falso, pues el producto a usar debe elegirse dependiendo de la condición y las necesidades del cabello.

Cepillárselo 100 veces antes de acostarse aumenta el brillo y favorece el crecimiento. Falso, esta acción acelera la caída del que se encuentra en la última fase de crecimiento.

Lavar el cabello grasoso todos los días. Falso, este hábito estimula las células del cuero cabelludo, lo que provoca exceso de grasa.

Dejarle la crema o mascarilla todo el día para obtener mejores resultados. Falso, si permanece más tiempo del indicado, la hidratación que recibe el cabello lo volverá grasoso, y solo se recomienda aplicarlo de la parte media a las puntas.

Cepillarlo cuando está mojado hace que se rompa. Verdadero, cuando las fibras capilares están húmedas son más débiles y los mechones tienden a caerse o quebrarse. Se recomienda usar un peine de dientes separados.

Las mascarillas naturales ofrecen los mismos o mejores resultados que las mascarillas procesadas. Falso, las mascarillas naturales probablemente no pongan en riesgo la salud del cabello, pero tampoco generan resultados rápidos ni mejores, pues para que las partículas entren en el pelo deben ser finas y diseñadas mediante procesos científicos. En su estado natural las partículas son muy gruesas, por lo que el tratamiento queda en lo superficial y no es absorbido por el cabello.

En cuanto a los factores ambientales que le producen daño se encuentran el viento, la humedad, el sol, la sal del mar y el cloro de las piscinas. La humedad puede hacer que el cabello lacio tenga pelos parados, lo cual se reduce al pasarle las manos después de poner humectante o rociando el cepillo con un fijador sin aerosol.

El calor en el ambiente puede maltratar las hebras del cabello haciendo que se enreden. Para evitarlo aplícales un producto acondicionador que se pueda dejar puesto, o gel si se usa el cabello mojado. Pero si lo tienes rizado frota un poco de suero que dé brillo entre las palmas de tus manos y aplícalo dándole palmaditas.

Para evitar que el teñido de rubio se ponga verde por el cloro de la piscina, enjuágalo con agua mineral. Y si ya se ha decolorado, disuelve tres comprimidos de ácido acetilsalicílico en una taza de agua, unta en todo el cabello mojado, deja por cinco minutos y desagua, sugiere Rona Berg, autora del libro Belleza al minuto.

Si tienes problemas con tu cabellera en el invierno, por ejemplo que se esponje, lávala con menos frecuencia o usa un acondicionador no enjuagable, sujétala con una cola antes de salir a la calle y suéltala al llegar a tu trabajo.

Esa coquetería...

Lo que para cualquier mujer es un cambio de imagen al teñirlo o alisarlo, en realidad es una tortura para el cabello. Sequedad, sobreproducción de grasa, textura áspera, debilidad de las hebras capilares y hasta calvicie pueden ser algunos de los efectos. Esto debido a que los productos con que se realizan dichos procedimientos contienen ingredientes como ácidos, derivados de hidrocarburos (tintes) o formol (alisantes), los cuales al aplicarlos en exceso pueden producir graves daños a la salud.

Por eso es recomendable investigar el producto que te van a aplicar, acudir con profesionales y usar los tratamientos reparadores para protegerlo. También se sugiere aplicarse una mascarilla sin tocar el cuero cabelludo por lo menos una vez por semana o aplicar un producto que pueda dejarse puesto en caso se tenga problema de sequedad, agrega De Pereira.

El uso no adecuado de secadoras, planchas y moldeadores también causa grave daño. Es fundamental que conozcas tu tipo de cabellera para saber cómo tratarla y lograr el efecto deseado, que compres un equipo de buena calidad, a la vanguardia en tecnología (con propiedades iónicas) y que esté entre los 1,500 a 1,800 kilovatios, sugiere la profesional.

De Pereira indica que existen planchas anchas que son perfectas para alisar cabelleras largas, las de una pulgada para crear rizos u ondas y las mini planchas para alisar cabellos cortos. Es indispensable aplicarse un producto protector, incluso los hay con propiedades reparadoras, antes de pasar la plancha.

¿Acondicionas tu cabello?

Uno de los cuidados básicos para mantener la cutícula del cabello en buenas condiciones es acondicionarlo. El acondicionador lubrica la superficie de las hebras capilares y forma una capa protectora que previene el daño, explican los científicos de P&G Belleza Global.

Un buen acondicionador puede recuperar la capacidad de retención de la humedad interna, la cual es casi inexistente en el cabello dañado. A su vez suaviza la superficie, lo que significa menos contacto entre la mano y éste, es decir menos fricción. Y la silicona contenida en el acondicionador suaviza las superficies rugosas de la cutícula.

De acuerdo con los expertos, es un mito que el acondicionador contribuya a la caída del pelo. Lo importante es usar el adecuado, consejo que también aplica para la elección de champú y tratamientos.

Tu cabello no soporta las malas dietas

La calidad de tu cabello, uñas y piel está determinada en buena parte por tu estado nutricional. Esto se debe a que la cabellera necesita nutrientes esenciales para su crecimiento, brillo y apariencia saludable. Estos nutrientes son las proteínas, el cinc y el selenio, los cuales mantienen la vitalidad de la hebra capilar, explica la nutricionista Alicia Avendaño. Por otra parte, el cuero cabelludo también requiere estar bien nutrido por medio de una dieta balanceada y elevada en micronutrientes esenciales para su estabilidad y equilibrio del pH.

De acuerdo con la profesional, los nutrientes que en general se requieren para tener una cabellera saludable y hermosa son proteínas de origen animal, aceites esenciales como el omega 3, selenio, cinc, ácido fólico y vitaminas A y C. Es importante administrar estos nutrientes al organismo por medio de la alimentación para la buena nutrición capilar desde el interior, puesto que los nutrientes aplicados localmente solo dan buena apariencia y sedosidad superficial.

La ciencia detrás de la belleza

Para que un producto de belleza llegue a tus manos se han realizado diversas investigaciones. “Una vez se identifica una oportunidad y se define la estrategia, se comienzan a desarrollar prototipos de productos nuevos o mejoras a los existentes”, comentan los expertos de P&G Belleza Global.

Los métodos de investigación involucran biología del cabello y la piel, y programas de innovación dedicados al entendimiento de su funcionamiento para saber cómo funcionan, cómo se ven impactados con la edad, cómo reaccionan a los cambios y la razón de todo ello.

Un ejemplo del trabajo de estos científicos es el desarrollo de productos para el cabello a base de casia. Las innovaciones de ingredientes se dividen en tres niveles: el primero significa que un ingrediente se encuentra en el producto, pero sin fines de demostrar resultados; en el nivel dos un ingrediente está presente en la fórmula y se deposita en el cabello; y, en el nivel tres, el ingrediente está presente en la fórmula, se deposita en el cabello y proporciona un beneficio específico. Esta fue la manera en que trabajaron con las semillas de casia, planta originaria de la India, al incluirla en su nueva línea de productos. Los tres niveles mencionados anteriormente tienen lugar cuando el champú se diluye con el agua del enjuague, entonces las moléculas pueden unirse y depositarse en el cabello húmedo para actuar como capa expiatoria y absorber la fricción del entorno, a la vez que lleva consigo ingredientes acondicionadores como la silicona, explican los científicos.




Por Alejandra Cardona

Fuentes: Mavy de Pereira, estilista profesional de Beauty Clinic Spa. Alicia Avendaño, nutricionista. P&G Beauty Global y su marca Pantene.
Libro: Belleza al minuto, de Rona Berg, Grupo Nelson. Sitio web: www.pantogar.com

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