ActualidadLas mujeres empiezan a hacerse visibles en el ambiente político. Pese a que no han logrado ocupar las casillas importantes en los listados a cargos de elección popular, por primera vez en la historia más ciudadanas mostraron interés en empadronarse, ocupando el 50 por ciento del registro del Padrón Electoral. Lo que para los analistas significa un buen comienzo para fortalecer el derecho al voto femenino y su interés por participar en cargos públicos.
Despertar el interés en la política y, sobre todo, en reconocer sus derechos como ciudadanas, ha sido un proceso lento, pero sus pocos logros han sido significativos en los procesos de cambio, como el planteamiento a la reforma de la Ley Electoral y de Partidos Políticos, que busca la paridad. Así como el logro de que más mujeres se hayan empadronado, y el reto de quienes optan a cargos en los poderes legislativo, ejecutivo y judicial.
“Este año toma relevancia el hecho de fomentar el liderazgo y las voces de las mujeres en la toma de decisión”, explica Ana Grace Cabrera, coordinadora para ONU Mujeres del programa conjunto.
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Para Ana Grace Cabrera el trabajo que ha desempeñado ONU Mujeres, ha sido un proceso sistemático para promover y fortalecer el liderazgo de las mujeres en el país. Una de sus acciones ha sido trabajar con el Congreso de la República a través de la Comisión de las Mujeres, capacitándolas y compartiendo experiencias y conocimientos, para que sus aportes en el ejercicio de su gestión fueran mejores. Se le ha dado acompañamiento a la creación de una agenda legislativa para el avance de las mujeres, se han medido los resultados en cuatro años y se ha visto que el 53 por ciento de las iniciativas que forman parte de esa agenda legislativa fueron aprobadas, es una muestra de su buen desempeño cuando el sexo femenino está en la toma de decisión, asegura Cabrera.
Un 12 por ciento del parlamento guatemalteco está ocupado por mujeres y se corre el riesgo de que haya una disminución de su representatividad en este órgano. La política nacional para el desarrollo integral de las mujeres tiene un eje estratégico de acción para la paridad en la representatividad y aspectos políticos en Guatemala, en ese sentido la Defensoría de la Mujer Indígena tiene como responsabilidad crear el Instituto Autónomo para la Formación Política de Mujeres Indígenas, considerando que hay un retraso y una brecha enorme; y si existe entre hombres y mujeres en general, respecto a las mujeres mayas, garífunas y xincas, la brecha es más profunda. De 19 mujeres que hay en el Congreso, solo cuatro son indígenas. La idea del instituto es precisamente promover el libre y pleno ejercicio de la ciudadanía de este sector.
La experiencia en las alcaldías también ha tenido debilidades. Los partidos y comités cívicos que postulan candidatas para las municipalidades no las ponen en los primeros lugares como alcaldesas. A nivel municipal, de 333 alcaldías, únicamente seis son ocupadas por mujeres y solo una de ellas es indígena, lo que representa el 1.8 por ciento de participación.
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Gloria Sanix Morales, encargada del área de incidencia política de la Defensoría de la Mujer Indígena, DEMI, explica que uno de los objetivos de esta entidad es trabajar en diferentes dependencias asesorando en el tema de la participación política a todo nivel, y la coordinación se hace a través del sistema de los Consejos de Desarrollo. Además, en coordinación con la Secretaría Presidencial de la Mujer, Seprem, y otras instancias, está elaborando la guía que será utilizada por las trabajadoras de las oficinas municipales, según la reforma que se hizo a este Código, para que puedan tener más incidencia.
El apoyo más grande que se está dando es con base a un estudio realizado el año pasado sobre la línea de base de la participación política de las mujeres indígenas en donde se indica que no hay cooperación real de ellas en los diversos partidos políticos. Después de tener el estudio, ONU Mujeres y el Instituto Nacional Demócrata hicieron un primer curso intensivo para que ellas puedan tener más información y acceder a otros partidos. La propuesta fundamental es la creación del Instituto Autónomo para la Formación Política de Mujeres Indígenas, que está siendo coordinada por la Defensoría de la Mujer Indígena y asesorada por ONU Mujeres, el Instituto de la Mujer de la Universidad de San Carlos y el Instituto Nacional Demócrata para Asuntos Internacionales en Guatemala.
Actualmente están construyendo la malla curricular y una propuesta para la constitución legal del instituto, el cual se espera quede constituido este año.
Se espera que el instituto ofrezca un abanico de opciones para responder a las necesidades específicas de las mujeres indígenas en cualquiera de las circunstancias en donde se encuentren.
Este año Vital Voices Guatemala impulsó un proyecto de capacitación política de mujeres lideresas, con el apoyo financiero del Proyecto de Transparencia e Integridad de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, Usaid. Aunque la convocatoria fue significativa, solo se eligió a 22 becadas, quienes están comprometidas para replicar los conocimientos y poner en marcha acciones importantes en sus comunidades, explica Daniela Martínez, coordinadora de proyectos para Vital Voices.
“Estamos involucradas en el tema de visibilizarlas y capacitación, pero sobre todo en crear esa red de mujeres que nos permita aliarnos unas a las otras e identificar a aquellas que están sobresaliendo en un área para que sean mentoras de otras que están en proceso de ese nivel. Es así como las identificamos no solo en el área social y empresarial, sino también político, y han sido nuestro eje de acción”, explica Ana Meléndez, directora ejecutiva de Vital Voices Guatemala.
Algunas de las becadas están postuladas como alcaldesas en sus comunidades, como Alicia Victoria Rivera Gálvez, postulada por el municipio de San Marcos; Rosa Carmela Sosa López, como candidata edil de Santa María Visitación, Sololá. Además, dos de las integrantes formarán parte del listado a diputadas: Eunice Meeilih Ramírez Cotom, propuesta por el partido político Winaq; y Alejandra Aguilar Wellmann, por el Frente Republicano Guatemalteco, FRG.
El Instituto Nacional Demócrata (NDI, por sus siglas en inglés), es una organización sin fines de lucro, que está apoyando estos procesos de democratización, tiene presencia en alrededor de 70 países a nivel mundial, y en Latinoamérica tiene ocho oficinas de representación. Una de las líneas de trabajo está planteada en el fortalecimiento, reforma de partidos políticos, asistencia técnica para la creación, articulación y puesta en funcionamiento de redes nacionales de observación electoral, programas de educación cívica, en materia de reforma parlamentaria y, recientemente, se han empezado a agregar programas enfocados en fortalecer las capacidades de formulación de políticas públicas, como seguridad ciudadana, y programas o ejes transversales, y uno de los más fuertes es el de la participación política de las mujeres. “Se ha trabajado desde la perspectiva de la sociedad civil, partidos políticos e instituciones del estado para tratar de mejorar los grados, volúmenes y calidad de la participación de las mujeres en los procesos políticos”, agrega Núñez.
En Guatemala hay un programa de apoyo a los partidos políticos, el cual incluye un componente de formación directa de mujeres, y también se cuenta con una iniciativa concreta para mujeres indígenas. Además de apoyo al mirador electoral para la realización de una red nacional de observación y otros campos de trabajo.
Por política y convicción se han buscado alianzas con las instituciones que comparten valores y propósitos, y lo que se ha hecho en Guatemala se ha efectuado con ONU Mujeres.
En este contexto se ha trabajado con DEMI, Seprem y la Comisión de la Mujer del Congreso sobre la formación política directa para las mujeres indígenas y para las candidatas. De momento hay 30 mujeres indígenas que han decidido postularse a cargos en distintos partidos políticos.
El Foro Permanente de Partidos Políticos, un colectivo de organizaciones políticas, creó una Comisión de Ciudadanía Plena de las Mujeres, y en este espacio las encargadas o secretarias de estas agrupaciones han intentado impulsar una agenda que fortalezca no solo la expansión de la base social, sino su acceso a cargos. Esas alianzas las han convencido de continuar luchando por cambiar las estructuras de sus bases, para que sean tomadas en cuenta no solo por ser buenas organizadoras, promotoras y proselitistas, con poder de convencimiento, sino también en cargos públicos.
Asimismo, otro de los frutos que lograron las féminas en sus bases partidistas fue la conformación de la Red de Secretarías Nacionales de la Mujer, con el objetivo de estrechar lazos de amistad y fortaleza entre mujeres, valorizando el trabajo político que desempeñan, sin distingo de etnia, credo o religión. Es un espacio que han creado para capacitarse en el tema de liderazgo y autoestima, explica Xiomara González Samayoa, de la Secretaría Nacional de la Mujer del partido Unión del Cambio Nacional, UCN, e integrante de la Red.

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