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Mujer y política, un tema en el tapete

junio - 2011

Las mujeres empiezan a hacerse visibles en el ambiente político. Pese a que no han logrado ocupar las casillas importantes en los listados a cargos de elección popular, por primera vez en la historia más ciudadanas mostraron interés en empadronarse, ocupando el 50 por ciento del registro del Padrón Electoral. Lo que para los analistas significa un buen comienzo para fortalecer el derecho al voto femenino y su interés por participar en cargos públicos.

Despertar el interés en la política y, sobre todo, en reconocer sus derechos como ciudadanas, ha sido un proceso lento, pero sus pocos logros han sido significativos en los procesos de cambio, como el planteamiento a la reforma de la Ley Electoral y de Partidos Políticos, que busca la paridad. Así como el logro de que más mujeres se hayan empadronado, y el reto de quienes optan a cargos en los poderes legislativo, ejecutivo y judicial.

“Este año toma relevancia el hecho de fomentar el liderazgo y las voces de las mujeres en la toma de decisión”, explica Ana Grace Cabrera, coordinadora para ONU Mujeres del programa conjunto.

El derecho a estar documentadas

Eduardo Núñez, director del Instituto Nacional Demócrata para Asuntos Internacionales en Guatemala, explica que el involucramiento de más mujeres en la política se ha visto acelerado en los últimos seis años, ese proceso tiende a reflejarse de mejor manera en la expansión de la base de mujeres que participan en la política. Sin embargo, ese crecimiento no refleja el hecho de que tengan acceso a cargos de elección popular. Existen algunos factores que pueden dar respuesta a ese grado de exclusión o marginación que ellas enfrentan, como las barreras de tipo institucional, cultural y motivacional.

Si se hace una evaluación del pasado puede percibirse una barrera institucional significativa: las mujeres no estaban documentadas y, por ende, tampoco empadronadas. Eso implicaba que no podían afiliarse a un partido ni ser candidatas a cargos internos. Entonces el papel del Estado radicaba en accionar al respecto, por lo que ha surgido la iniciativa de normalizar el tema del registro civil y la documentación de las mujeres. “Con todas las críticas que se le han hecho al actual ente encargado del Registro Nacional de las Personas, Renap, por las dificultades que ha tenido a nivel técnico, hay que mencionar también su impacto positivo en términos de emisión al obtener un incremento de mujeres con documentos. De todos los Documentos Personales de Identificación, DPI, entregados, el 53 por ciento corresponde a mujeres”, agrega Núñez.

Es un cambio que ya se había empezado a desencadenar con aquellas mujeres documentadas en el período anterior. Entre 2004 a 2007 el número de féminas en el padrón estaba arriba del 30 por ciento, solo con el resultado del proceso de descentralización de las juntas receptoras de votos que hubo en ese momento. Eso significaba que había mujeres que, aunque obtuvieron la cédula, nunca se inscribieron en el Padrón, posiblemente porque las urnas estaban lejos, nunca las habían visitado para que se empadronaran o culturalmente no lo consideraban como parte de sus derechos.

Ahora lo que se observa a partir del DPI es que el número de mujeres aumenta, porque se están documentando aquellas que no lo estuvieron en el pasado, y la mayoría también se ha empadronado. “Hay que ver si más adelante habrá modificación en la percepción de la mujer en la política, al decir ‘me documento, me empadrono, y además quiero candidatear’. Podrían verse signos de un cambio en la actitud de la mujer hacia el poder público”, opina Núñez.

Si se amplía la base de mujeres registradas y documentadas, cabe plantearse si eso se refleja en el acceso al poder político, por lo menos a los cargos de postulación al día de hoy, aunque parece que no. Es una paradoja que siendo el 52 por ciento de la población, entre el 50 y 51 por ciento del Padrón Electoral, la participación en el actual Congreso sea apenas del 12 por ciento.

Al cierre de esta edición no se habían cerrado las inscripciones de candidaturas a diputaciones y alcaldías por lo que no es posible precisar cifras en este sentido. Pero a la presente fecha, si se vieran las tendencias de los partidos mayoritarios, hay menos mujeres en lugares elegibles que hace cuatro años. Esto es una alerta, ya que se expande la base, pero no se abre el acceso a cargos de elección popular. Lo que desvela que el diseño institucional de los partidos carece todavía de incentivos, mecanismos y procesos que permitan la efectiva incorporación de las mujeres a cargos públicos.

“El panorama del evento electoral lo vemos con preocupación, ya que los partidos políticos se manejan por intereses económicos para la elección de sus candidaturas y no por capacidades. Muy pocos toman en cuenta la participación de la mujer, cuando ellas están capacitadas y preparadas para ejercer una función pública. Es necesario que las estructuras partidarias cambien y reconozcan el liderazgo femenino”, opina Carmen López, abogada y fundadora de Convergencia Cívico Política de las Mujeres.

Acciones importantes para las mujeres

Para Ana Grace Cabrera el trabajo que ha desempeñado ONU Mujeres, ha sido un proceso sistemático para promover y fortalecer el liderazgo de las mujeres en el país. Una de sus acciones ha sido trabajar con el Congreso de la República a través de la Comisión de las Mujeres, capacitándolas y compartiendo experiencias y conocimientos, para que sus aportes en el ejercicio de su gestión fueran mejores. Se le ha dado acompañamiento a la creación de una agenda legislativa para el avance de las mujeres, se han medido los resultados en cuatro años y se ha visto que el 53 por ciento de las iniciativas que forman parte de esa agenda legislativa fueron aprobadas, es una muestra de su buen desempeño cuando el sexo femenino está en la toma de decisión, asegura Cabrera.

Un 12 por ciento del parlamento guatemalteco está ocupado por mujeres y se corre el riesgo de que haya una disminución de su representatividad en este órgano. La política nacional para el desarrollo integral de las mujeres tiene un eje estratégico de acción para la paridad en la representatividad y aspectos políticos en Guatemala, en ese sentido la Defensoría de la Mujer Indígena tiene como responsabilidad crear el Instituto Autónomo para la Formación Política de Mujeres Indígenas, considerando que hay un retraso y una brecha enorme; y si existe entre hombres y mujeres en general, respecto a las mujeres mayas, garífunas y xincas, la brecha es más profunda. De 19 mujeres que hay en el Congreso, solo cuatro son indígenas. La idea del instituto es precisamente promover el libre y pleno ejercicio de la ciudadanía de este sector.

La experiencia en las alcaldías también ha tenido debilidades. Los partidos y comités cívicos que postulan candidatas para las municipalidades no las ponen en los primeros lugares como alcaldesas. A nivel municipal, de 333 alcaldías, únicamente seis son ocupadas por mujeres y solo una de ellas es indígena, lo que representa el 1.8 por ciento de participación.

Las mujeres indígenas se preparan

Gloria Sanix Morales, encargada del área de incidencia política de la Defensoría de la Mujer Indígena, DEMI, explica que uno de los objetivos de esta entidad es trabajar en diferentes dependencias asesorando en el tema de la participación política a todo nivel, y la coordinación se hace a través del sistema de los Consejos de Desarrollo. Además, en coordinación con la Secretaría Presidencial de la Mujer, Seprem, y otras instancias, está elaborando la guía que será utilizada por las trabajadoras de las oficinas municipales, según la reforma que se hizo a este Código, para que puedan tener más incidencia.

El apoyo más grande que se está dando es con base a un estudio realizado el año pasado sobre la línea de base de la participación política de las mujeres indígenas en donde se indica que no hay cooperación real de ellas en los diversos partidos políticos. Después de tener el estudio, ONU Mujeres y el Instituto Nacional Demócrata hicieron un primer curso intensivo para que ellas puedan tener más información y acceder a otros partidos. La propuesta fundamental es la creación del Instituto Autónomo para la Formación Política de Mujeres Indígenas, que está siendo coordinada por la Defensoría de la Mujer Indígena y asesorada por ONU Mujeres, el Instituto de la Mujer de la Universidad de San Carlos y el Instituto Nacional Demócrata para Asuntos Internacionales en Guatemala.

Actualmente están construyendo la malla curricular y una propuesta para la constitución legal del instituto, el cual se espera quede constituido este año.

Se espera que el instituto ofrezca un abanico de opciones para responder a las necesidades específicas de las mujeres indígenas en cualquiera de las circunstancias en donde se encuentren.

Descubriendo lideresas

Este año Vital Voices Guatemala impulsó un proyecto de capacitación política de mujeres lideresas, con el apoyo financiero del Proyecto de Transparencia e Integridad de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, Usaid. Aunque la convocatoria fue significativa, solo se eligió a 22 becadas, quienes están comprometidas para replicar los conocimientos y poner en marcha acciones importantes en sus comunidades, explica Daniela Martínez, coordinadora de proyectos para Vital Voices.

“Estamos involucradas en el tema de visibilizarlas y capacitación, pero sobre todo en crear esa red de mujeres que nos permita aliarnos unas a las otras e identificar a aquellas que están sobresaliendo en un área para que sean mentoras de otras que están en proceso de ese nivel. Es así como las identificamos no solo en el área social y empresarial, sino también político, y han sido nuestro eje de acción”, explica Ana Meléndez, directora ejecutiva de Vital Voices Guatemala.

Algunas de las becadas están postuladas como alcaldesas en sus comunidades, como Alicia Victoria Rivera Gálvez, postulada por el municipio de San Marcos; Rosa Carmela Sosa López, como candidata edil de Santa María Visitación, Sololá. Además, dos de las integrantes formarán parte del listado a diputadas: Eunice Meeilih Ramírez Cotom, propuesta por el partido político Winaq; y Alejandra Aguilar Wellmann, por el Frente Republicano Guatemalteco, FRG.

El apoyo internacional es valioso

El Instituto Nacional Demócrata (NDI, por sus siglas en inglés), es una organización sin fines de lucro, que está apoyando estos procesos de democratización, tiene presencia en alrededor de 70 países a nivel mundial, y en Latinoamérica tiene ocho oficinas de representación. Una de las líneas de trabajo está planteada en el fortalecimiento, reforma de partidos políticos, asistencia técnica para la creación, articulación y puesta en funcionamiento de redes nacionales de observación electoral, programas de educación cívica, en materia de reforma parlamentaria y, recientemente, se han empezado a agregar programas enfocados en fortalecer las capacidades de formulación de políticas públicas, como seguridad ciudadana, y programas o ejes transversales, y uno de los más fuertes es el de la participación política de las mujeres. “Se ha trabajado desde la perspectiva de la sociedad civil, partidos políticos e instituciones del estado para tratar de mejorar los grados, volúmenes y calidad de la participación de las mujeres en los procesos políticos”, agrega Núñez.

En Guatemala hay un programa de apoyo a los partidos políticos, el cual incluye un componente de formación directa de mujeres, y también se cuenta con una iniciativa concreta para mujeres indígenas. Además de apoyo al mirador electoral para la realización de una red nacional de observación y otros campos de trabajo.

Por política y convicción se han buscado alianzas con las instituciones que comparten valores y propósitos, y lo que se ha hecho en Guatemala se ha efectuado con ONU Mujeres.

En este contexto se ha trabajado con DEMI, Seprem y la Comisión de la Mujer del Congreso sobre la formación política directa para las mujeres indígenas y para las candidatas. De momento hay 30 mujeres indígenas que han decidido postularse a cargos en distintos partidos políticos.

Siguen luchando desde sus bases

El Foro Permanente de Partidos Políticos, un colectivo de organizaciones políticas, creó una Comisión de Ciudadanía Plena de las Mujeres, y en este espacio las encargadas o secretarias de estas agrupaciones han intentado impulsar una agenda que fortalezca no solo la expansión de la base social, sino su acceso a cargos. Esas alianzas las han convencido de continuar luchando por cambiar las estructuras de sus bases, para que sean tomadas en cuenta no solo por ser buenas organizadoras, promotoras y proselitistas, con poder de convencimiento, sino también en cargos públicos.

Asimismo, otro de los frutos que lograron las féminas en sus bases partidistas fue la conformación de la Red de Secretarías Nacionales de la Mujer, con el objetivo de estrechar lazos de amistad y fortaleza entre mujeres, valorizando el trabajo político que desempeñan, sin distingo de etnia, credo o religión. Es un espacio que han creado para capacitarse en el tema de liderazgo y autoestima, explica Xiomara González Samayoa, de la Secretaría Nacional de la Mujer del partido Unión del Cambio Nacional, UCN, e integrante de la Red.

En busca de paridad

Las ciudadanas ya no solo están luchando por ocupar un puesto público por el hecho de ser mujeres, también lo están haciendo porque la oportunidad sea con equidad, en especial porque Guatemala es un país multiétnico. Por tal razón fue propuesta la modificación del artículo 212 de la Ley Electoral y de Partidos Políticos. El objetivo es buscar la paridad, ya que las planillas para elección popular deben llevar de manera igualitaria mujeres y hombres, indígenas o mestizos, de acuerdo al porcentaje de la población, según el último censo del Instituto Nacional de Estadística -INE-. Esta tercera iniciativa es retomada por algunas diputadas, con base a la propuesta que había presentado la Organización Moloj, Convergencia Cívico Político de Mujeres y la Coordinadora de Mujeres Mayas, Garífunas y Xincas, explica la abogada Cáceres.

La condición de género de la población femenina ha sido desvalorizada porque se cree que no hay mujeres capacitadas para ir al poder: diputadas, presidentes o alcaldesas, prejuicio que no suele aplicársele a los hombres, aunque muchas veces no tengan la capacidad de ocupar un puesto público.

Es importante comprender que las cuotas no son una valoración de las capacidades del hombre y de la mujer, es una valoración de las condiciones de participación y lo que se busca es equilibrar el punto de partida. “La lección aprendida en los 12 países de América Latina, que tienen cuotas a cargos electorales, es que produce efectos benéficos, no solo en términos de inclusión de mujeres, sino en términos de la calidad de la política y de los partidos mismos que se han visto mejorados en su estructura, funcionamiento, y en su liderazgo. Es ampliamente demostrable”, agrega Núñez.
Hemos avanzado, somos más mujeres conscientes de esta necesidad, más mujeres luchan por ser candidatas y aunque no sean tomadas en cuenta ya hacen cierta presión en sus partidos. Las juntas directivas de gremios y de otros espacios generalmente las incluyen en posiciones marginales, porque ahora es políticamente incorrecto ver solo hombres ladinos, agrega la abogada Cáceres.

Encabeza el listado a diputados

Glenda Sandoval, candidata a diputada distrital por el departamento de Jutiapa, por el Partido de Avanzada Nacional, PAN, encabezando la planilla de diputados es acompañada en la tercera casilla por otra jutiapaneca. Hace nueve años comenzó a trabajar en temas de apoyo y procesos administrativos; en 2009 fue electa como secretaria nacional de la mujer.







El reto de una candidata Nacional

“Mi propuesta es cambiar la imagen que se tiene del Congreso de la República, y realmente legislar, que es para lo que se nos elige. Además atender a la población que lo solicita”, dice Marley Flores, una de las 10 mujeres incluidas en casilla del listado Nacional del Partido Encuentro por Guatemala.







Propuesta como alcaldesa en Sololá

Rosa Carmela Sosa López se postula como edil en Santa María Visitación, Sololá. En la actualidad trabaja como coordinadora del componente de Formación en la Comisión Presidencial contra la Discriminación y el Racismo, Codisra.







Ocupará la segunda casilla

Alejandra Aguilar Wellmann es integrante de la directiva y está a cargo de la Secretaría de la Agencia de Desarrollo Económico Local de Alta Verapaz. Posee estudios en Administración en Hotelería y de Empresas Turísticas por parte de la Universidad Rafael Landívar. Propuesta recientemente por el partido FRG para ocupar la segunda casilla a diputada en Alta Verapaz. E integra el 33 por ciento de mujeres que participará en el listado general de este partido.







Busca ser alcaldesa de San Marcos

Por primera vez en la historia una mujer es propuesta a la alcaldía de San Marcos. Alicia Victoria Rivera Gálvez tiene el plan de estudios cerrado en la carrera de abogacía y notariado. Es secretaria departamental del partido Acción de Desarrollo Nacional, ADN.










Por Margarita Pacay

Fuentes: Ana Grace Cabrera, coordinadora para ONU Mujeres, del programa conjunto. Eduardo Núñez, director del Instituto Nacional Demócrata para asuntos Internacionales en Guatemala. Carmen López, abogada y fundadora-coordinadora de algunos proyectos en convergencia cívico política de las mujeres. Xiomara González Samayoa, secretaria nacional de la mujer del partido Unión del Cambio Nacional, UCN, e integrante de la Red. Gloria Sanic Morales, encargada del área de incidencia política, de la DEMI. Daniela Martínez, coordinadora de proyectos y Ana Meléndez, directora Ejecutiva, de Vital Voices. Alejandra Aguilar Wellmann, es miembro de la Directiva a cargo de la Secretaría de la Agencia de Desarrollo Económico Local de Alta Verapaz. Alicia Victoria Rivera Gálvez, secretaria departamental del partido Acción de Desarrollo Nacional (ADN).

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