Editorial![]() |
La mala práctica o negligencia médica es poco discutida en nuestro país, aunque sucede con frecuencia. No está calificada como delito por lo que no se sigue ningún procedimiento especial para investigarla, juzgarla y castigarla penal y civilmente.
Estos incidentes quizá se pierden dentro de la maraña que representa la crisis de salud que vivimos. En los centros asistenciales públicos no hay suficiente personal, insumos o infraestructura para atender a todas las personas. Algunos pacientes se ven afectados, o incluso mueren, sin que se sepa a ciencia cierta qué sucedió. También hay casos en centros privados que no están capacitados, por lo que deben regularse mejor.
Es importante saber en qué casos puede procederse legalmente contra un médico u hospital, y cuándo los problemas son secuelas propias de lo que se padece. Algunos galenos han sido injustamente acusados por no saber bien la diferencia.
Ningún caso de mala práctica médica debería quedar impune, no solamente para que el responsable no cometa más errores, sino para que las víctimas que sobreviven puedan tener un tratamiento digno, o los familiares de las que han fallecido puedan cerrar su duelo.
Tanto médicos como pacientes deben esforzarse juntos para tener una buena comunicación y trabajar en equipo sin desconfianza. Busca un profesional con buenas referencias e infórmate a profundidad acerca de cualquier procedimiento o tratamiento que necesites. Eso puede hacer una gran diferencia.
Paralelamente, la sociedad debe exigir al Estado que cumpla con el derecho humano a la salud y a la vida.