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Aunque es algo inherente a la niñez, el pensamiento creativo debe estimularse. Dale herramientas y espacios que lo motiven a seguirlo implementando en todas las etapas de su vida.
Una de las destrezas que se desarrollan en los primeros seis años de vida es la de crear. Esta capacidad natural va lentamente siendo reemplazada por el pensamiento lógico y formal. Aunque todos los niños son creativos, existen maneras de estimular esta capacidad de modo que permanezca y se potencie. Según el psicólogo Jorge Andrés Gálvez Sobral, esto es de gran importancia para preparar al estudiante a resolver problemas de forma más fácil a través de distintas soluciones creativas que se adapten a sus necesidades.
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Como punto de partida el profesional recomienda evitar la imposición en la vida diaria. “Debe hacer sus propias elecciones acerca de qué ropa ponerse, qué canción cantar, qué utensilios utilizar, con qué juguete jugar”, ejemplifica. Además, si el niño debe responder a algo que se le pregunta, hay que darle suficiente tiempo. Nadie debe hablar por él, pues de esa manera se acostumbrará a que alguien más responda.
Gálvez también recomienda que se practique el pensamiento fluido. “Debe pedírsele que diga todo lo relativo a un tema, hagan una lluvia de ideas con cualquier palabra. De esta manera podrá relacionar más fácil los objetos entre sí”, señala.
Otras actividades como hacer cuentos, rimas, adivinanzas y canciones motivan también la creatividad. “Hay que felicitarlo por el esfuerzo. Esto lo motivará a continuar con el juego y podrá seguir haciendo actividades similares cada vez más difíciles”, considera.
Por su parte, Carmen Lucía Cordón, psicoterapeuta recomienda practicar el juego libre como contraparte del juego estructurado. “La idea es empezar, por ejemplo, con juegos de mesa con reglas modificadas y luego ir inventando nuevos retos”, expone. La profesional también sugiere dar oportunidad al niño de ensayar con distintos materiales, como plastilina, papel, piedras y telas, y expresiones como pintura, música, literatura y deporte, para descubrir en qué ámbito fluye su creatividad con mayor facilidad.
Cordón afirma que es muy importante proveer espacios de estructura y normas claras a los niños, pero también momentos de más libertad, donde pueda crear sus propias reglas y sentir suficiente control en la actividad.
Popularmente se dice que algunas actividades podrían perjudicar el pensamiento creativo. “No son ellas en sí mismas las dañinas, sino la forma como se llevan a cabo”, explica Gálvez. Permanecer por períodos muy prolongados frente a una pantalla viendo televisión o jugando podría robarles tiempo valioso y enseñarles valores equivocados.
Cordón incluso no descarta que haya programas de televisión y videojuegos que estimulan la creatividad, al dar la oportunidad de elegir o de crear, otorgando un sentido de poder. Sin embargo, todo debe ser supervisado por un adulto, buscando los que sean apropiados para cada edad y durante tiempo moderado.
Lo más importante es que el niño no permanezca en actividades en donde solo reciba información y no la procese. Por el contrario, si la recibe y luego la analiza y produce algún pensamiento o actividad propia será un tiempo bien invertido.
Para Cordón, las actividades que perjudican el ingenio son aquellas que nos hacen tener expectativas muy definidas y poco flexibles de lo que debe ser la conducta del niño. “Lo mejor sería que en el proceso educativo y de interacción se enseñe a pensar, analizar e interpretar situaciones”, explica. Lo perjudicial sería pedirles que se aprendan de memoria una respuesta, o crean que solo hay una manera de resolver un problema.
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Las formas de estimular la creatividad son comunes a todas las edades, dejando claro que la primera infancia es clave para el desarrollo de esta capacidad. Después de los 10 años empieza el desarrollo de un pensamiento lógico formal y se pierde un poco el potencial en términos creativos. Algunos consejos para estimular la creatividad son:
* Debe fomentarse la autoestima, porque si un niño no se siente capaz o percibe que en su entorno no es valorado lo que él propone, muy difícilmente se atreverá a inventar.
* La lectura es otro elemento de gran ayuda, al favorecer el desarrollo del lenguaje y la imaginación.
* Hay que motivar su capacidad de asombro, aprovechar la natural curiosidad de los niños y su gana de tocarlo todo para abrirles espacios de colores, sonidos, texturas, letras y distintos materiales.
* El papel de padres, educadores y adultos en general es importante. Debemos aceptar y valorar a niños con inquietudes, necesidades y modos de expresarse distintos.
* Los niños son quienes eligen las formas de expresión, jamás debe obligárseles a tomar clases de arte porque esto podría volverse una tortura. Hay que estimular lo que más los entretiene y hace felices, no lo que los padres quieren.
Por Jessica Masaya
Fuentes: Jorge Andrés Gálvez Sobral, psicólogo en investigador, Universidad del Valle de Guatemala.
Carmen Lucía Cordón, psicoterapia y consejería clínica,
Sitio web www.educarchile.cl