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Se celebró la boda: baile, brindis, diversión y todo el futuro por delante. Los recién casados regresan de la luna de miel y ahora empieza la verdadera vida en pareja. Entre los muchos retos que enfrentarán juntos, está la organización financiera del hogar.
Con el transcurrir del tiempo los gastos en el matrimonio se irán multiplicando y aun cuando los ingresos sean abundantes tendrán un límite, por lo que será necesario definir cuánto gastar y en qué hacerlo. De no llegar a un acuerdo, es posible que las discusiones por dinero conviertan al matrimonio en un campo de batalla, reclamos y, peor aún, desencanto y frustración.
Para no llegar a ese extremo ayudará mucho elaborar un presupuesto familiar. Aunque la palabra P-R-E-S-U-P-U-E-S-T-O asusta, no es más que la suma de los gastos del hogar, por un lado, y de las fuentes de ingreso por otro. Con este flujo de ingresos y egresos del hogar se sabrá exactamente cuál es la cantidad disponible y el estilo de vida que en pareja o en familia se puede llevar.
“Las claves para su elaboración son confianza y disciplina. Es importante que las parejas establezcan sus prioridades como familia. Si ambos tienen gustos similares será menos complicada la decisión de ciertas compras, como muebles para la casa, ropa y alimentos, además de cubrir otro sinnúmero de gastos. En resumen, se trata de planificar toda una vida en pareja”, explica Abraham Samuel Pérez-Attias, maestro de la facultad de Economía de College of the Pacific, en Columbia Canadá.
También será más fácil si ambos trabajan, pues podrán distribuirse algunos gastos fijos como alquiler o pago de la casa, consumo de energía eléctrica, de agua y de gas, o la compra de víveres. Lo importante es que sepan manejar con equilibrio sus finanzas y así se asignen las responsabilidades del presupuesto total.
El cálculo puede hacerse utilizando una hoja del programa Excel en computadora, o bien escribiéndolo a mano. Es necesario hacer tres columnas: en la primera se detallan, uno a uno, los gastos del hogar; en la segunda se agrupan los ingresos, o sea cuánto dinero se recibe al mes; y en la tercera se enumeran los egresos, gastos o pagos fijos del mes. Luego se procede a enumerar las fuentes de ingresos para cubrir los gastos.
“La pareja debe poner especial atención en la casilla de ingresos y trabajar incansablemente por tratar de mejorar todo el tiempo este rubro. Al definir los egresos es importante hacer una escala de necesidades básicas como alimentación, vestido y vivienda. Es vital que la pareja establezca sus propósitos o metas, materializarlas cuanto antes y para eso es indispensable tener disciplina en el cumplimiento del presupuesto familiar”, explica el especialista en finanzas Jorge López.
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Esta frase hace referencia a la importancia de determinar cuáles son los gastos extra de cada uno, por ejemplo ropa, joyas o un aparato electrónico; incluso, computadoras. Eso sí, los gastos individuales no deben anteponerse al presupuesto familiar. Es un error usar recursos en fiestas o lujos innecesarios que deberían ser para el hogar y van en detrimento del bienestar familiar. Estos gastos personales deben incluirse en un presupuesto propio, aunque uno de los dos sea el administrador principal de los recursos.
Manejar el dinero en pareja no será problema si las metas son establecidas de forma consciente y después de elaborar el presupuesto familiar se adquiere el compromiso de respetarlo. El método a usar es lo de menos, lo esencial es tomar decisiones juntos de acuerdo con sus prioridades.
Aunque lo ideal es evitar las deudas al empezar la vida en común, cuando esto no se logra lo importante es saber manejar el flujo de dinero. Los créditos se clasifican según su fin, es decir, si son para obtener bienes de capital o de consumo. Las llamadas deudas de capital se establecen a largo plazo, por ejemplo para comprar una casa, y los pagos periódicos deben incluirse en el presupuesto familiar como una salida de efectivo.
Las obligaciones por consumo, por ejemplo las compras en el supermercado, normalmente son de corto plazo, caras y peligrosas, porque cuando no se cancelan de inmediato más bien se está anticipando el consumo futuro por el del presente. La recomendación es evitarlas.
“Muchas personas piensan que teniendo más bienes van a ser mejores personas, entonces se endeudan para proyectar esa falsa imagen ante la sociedad. Para no caer en esta tentación, lo mejor es ser totalmente honestos consigo mismos y gastar en lo que realmente se necesita y no en aparentar tener”, comenta Pérez-Attias.
Por añadidura, aparentar más dinero del que en realidad se tiene es contraproducente, pues muchos delincuentes como ladrones y secuestradores actúan dejándose llevar por patrimonios muchas veces inexistentes.
Para ello, lo importante es desarrollar una disciplina de consumo, porque muchas veces se gasta el dinero sólo porque se tiene en la bolsa, o se recurre a una tarjeta de crédito con supuestos beneficios, pero a la larga los altos intereses por financiamiento hacen que un artículo termine costando el doble del precio real. Entonces, en lugar de disfrutar de bienestar se sufre con las deudas. La pareja debe acostumbrarse a respetar el presupuesto elaborado, tener metas comunes claras y siempre dirigidas hacia la prosperidad del hogar y de sus miembros, indica Pérez-Attias.
Para ahorrar en pareja los consejeros en finanzas advierten no hacer un fondo común con los ingresos y luego dividirlo en dos. Es mejor que cada persona elabore su propio presupuesto y aporte al hogar un porcentaje de ahorro, de acuerdo con los objetivos familiares. Por ejemplo, si se trata de un viaje de fin de año, ambos deben establecer el monto a ahorrar y cumplir con sus aportes en una cuenta bancaria. Por supuesto, esto no significa que se abandone la idea del ahorro individual.
Un error común es creer que la diferencia entre los gastos y los ingresos es ahorro, cuando en realidad éste debe incluirse como un rubro más en el presupuesto como se hace con los donativos y las obras de caridad.
Aunque en muchos hogares el ahorro es inexistente, se recomienda establecer uno no menor al 10 por ciento de los ingresos. Es importante fomentar una estrategia de ahorro a mediano plazo para enfrentar épocas de crisis, pagar un viaje, comprar algún bien o iniciar un negocio familiar.
El Código Civil de Guatemala define el matrimonio como “una institución social por la que un hombre y una mujer su unen legalmente, con ánimo de permanencia y con el fin de vivir juntos, procrear, alimentar y educar a sus hijos y auxiliarse entre sí”. La idea es lograr que la alianza permita el completo bienestar y crecimiento de la pareja, por lo cual, la palabra “nuestro” tendría que sustituir a los posesivos “mío” y “tuyo”.
Sin embargo, la ley permite que cada contrayente conserve su propio patrimonio y la mitad de los bienes que acumulen como esposos, por lo que el casamiento puede celebrarse bajo los siguientes regímenes:
• Comunidad absoluta de bienes: Los bienes aportados al matrimonio y los adquiridos durante el mismo pertenecen a la comunidad conyugal, como consecuencia de ello se dividen por mitad al disolverse o modificarse el matrimonio -artículo 122-.
• Separación absoluta de bienes: Cada cónyuge conserva la administración y propiedad exclusiva de los bienes que le pertenecen, así como frutos y productos de los mismos -artículo 123-.
• Comunidad de gananciales: Ambos cónyuges conservan la propiedad de los bienes que tenían al contraer el matrimonio y de los que adquieren durante él, por título gratuito o con el valor de unos y otros; pero harán suyos por mitad al disolverse el patrimonio conyugal los bienes siguientes: a) los frutos de los bienes propios de cada uno de los cónyuges, deducidos los gastos de producción, reparación, conservación y cargas fiscales y municipales de los respectivos bienes; b) los que compren o permuten con esos frutos, aunque se haga la adquisición a nombre de uno solo de los cónyuges; c) los que adquiera cada cónyuge con su trabajo, empleo, profesión o industria -artículo 124-.
1.Determinen su ingreso mensual. Incluyan beneficios y pensiones. Saquen el resultado y escríbanlo en un papel bajo el título Valor A.
2.Detallen sus gastos mensuales como renta, comida y transporte. Agreguen fondos para vestimenta, cuidados médicos, recreación, emergencias y reparaciones, entre otros. Por aparte, anoten los gastos anuales o semestrales, como impuestos o pagos de seguros, en cantidades que puedan dividirse mensualmente. Por ejemplo, si el seguro del automóvil cuesta Q3,000 por cobertura de todo el año, necesitarán ahorrar Q250 cada mes para hacer el pago completo y en efectivo cuando llegue su momento. El total de estos gastos debe anotarse en el mismo papel bajo el título Valor B.
3.Encuentren el “ingreso discrecional” restando el total del Valor B -gastos- al total del Valor A -ingresos netos-. Escriban el resultado en el mismo papel, bajo el título Valor C.
4.Detallen todas sus deudas como tarjetas de crédito y otras obligaciones mensuales, así sabrán cuál es el monto exacto de su deuda. Luego anoten este total como Valor D.
5. Determinen si tienen algún sobrante después de restar el Valor D de su Valor C. Si el resultado es un número negativo, necesitan reajustar sus gastos o buscar nuevos ingresos para el hogar.
6.Elaborado el presupuesto es momento de establecer metas. Hagan una lista de objetivos a corto plazo, por ejemplo cambiar la decoración de la casa, comprar otro vehículo o hacer un viaje; y a largo plazo, mudarse de casa, inscribirse en un curso, diplomado o carrera nueva, o empezar un plan de jubilación.
Por Edwin Castro
Fuentes: Abraham Samuel Pérez-Attias, profesor de la Facultad de Economía de Lester B. Pearson College of the Pacific, en Columbia Canadá. Jorge López, especialista en finanzas de la empresa Kon-tacto. Lissette Castañeda, encargada de la Maestría en Desarrollo, de la Universidad del Valle de Guatemala, UVG. Código Civil de Guatemala.