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Aquí te enumeramos las creencias más populares sobre las bodas, así como sus posibles orígenes. Pero ¡cuidado! no te dejes dominar por ellas.
No las siguen todas
Carlota Sandoval de Bruderer, autora del libro Guía de Bodas, señala que las novias guatemaltecas no apoyan todas estas costumbres. Practican solo algunas y en general desconocen su origen. “Lo que más respetan, según mi experiencia, es no casarse en martes, no usar perlas y no ver al novio antes de la ceremonia”, explica. A pesar de tener tantas actividades y preocupaciones, quieren asegurarse de que nada saldrá mal.
Muchos de estos mitos tienen su origen en la época antigua en Grecia y Roma, unos mil años antes de Cristo. Algunos tienen su origen en la Edad Media, siglo V, y muchos nacieron y se afianzaron en la Época Victoriana, principios del siglo XIX. Los godos, pueblo sueco que vivió en el siglo III, también contribuyeron con algunos de ellos.
Ciertas costumbres recuerdan épocas menos favorables para las mujeres. Por ejemplo, eso de no verse hasta estar en el altar viene de cuando las mujeres se casaban con quien sus padres disponían, muchas veces sin conocerlo antes. Otras han perdido vigencia, por ejemplo el color blanco del vestido, porque no siempre representa la virginidad de quien lo lleva.
Estas actitudes en su mayoría buscan no solo evitar mala suerte a la unión, sino augurarle una vida en pareja larga, feliz y próspera. Sin embargo, hay quienes se preocupan demasiado por ellas. “Algunas descartan los vestidos que tienen perlas aunque sea el que mejor les queda”, asegura Zuley de Rodríguez, asesora de novias en Weddings. Incluso, ella ha tenido que quitar las temidas perlas de los vestidos para que las novias estén más tranquilas. “Yo siempre les aconsejo que pongan su felicidad y expectativas en otras creencias más razonables”, señala De Rodríguez. Para quienes tienen una espiritualidad fuerte, que practican de corazón sus religiones, estos mitos no significan nada.
Pero muchas solamente se divierten con estas ideas, son parte de su preparación para la boda. “Por seguir una tradición buscan algo azul, algo nuevo, algo prestado y algo viejo para tener su ajuar completo”, explica. Lo azul suele ser la liga, que en ese color se vende mucho. Lo nuevo obviamente es casi todo el atuendo; lo prestado y lo viejo da la oportunidad de lucir objetos de valor sentimental y familiar, como una joya que lució la mamá o la abuela.
Algo que también las chapinas cuidan mucho es que el novio no vea el vestido antes de la boda. “Es muy raro que el novio venga a elegirlo, aunque ha sucedido”, señala. Muchas lo quieren sorprender el día del evento luciendo como nunca antes, y no tiene tanto que ver con las supersticiones.
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Para muchas personas, las supersticiones son muy importantes. -Son parte de su idiosincrasia-, explica la psiquiatra Alejandra Flores. En términos psicológicos, son el resultado de la manera prejuiciosa de juzgar la información que tiene nuestro cerebro.
Para el supersticioso, estos ritos cumplen un papel positivo de estabilidad para la psiquis, por medio de los mecanismos de defensa. Flores explica que así se sienten un poco más protegidos, sin embargo, el problema empieza cuando se vuelven un obstáculo porque puede ser que los paralice.
Desde la antigüedad los humanos sintieron la necesidad de controlar su entorno. -Así fueron formándose las supersticiones de acuerdo a cada cultura. Se incluyen ideas fantásticas, elementos de religiones y mitos antiguos-, explica la psiquiatra.
En los tiempos modernos existen respuestas a casi todos los fenómenos, así como medidas científicas para evitar desastres. Esto podría hacer innecesarias las supersticiones, pero aun así siguen existiendo. -Para algunos es necesario estructurar la realidad y sentir que manejan su propio destino. El componente emocional es la fuerza que las alimenta-, explica.
Los supersticiosos son personas sugestionables, obsesivas y vulnerables en extremo.
También incide en ellos la formación que recibieron en la niñez y las costumbres en su casa. En muchas de estas supersticiones prevalecen los actos irracionales, los rituales y quizá algún amuleto que trae buena suerte. Flores señala que quienes creen en ellas deben comprender que son modelos falsos de cómo funciona la vida y no cambiarán nada.
En ocasiones lo que se busca es calmar la ansiedad ante algún evento importante, como puede ser una boda. Es lo mismo que hacen algunos deportistas al usar algún objeto o seguir ciertos comportamientos y rituales. -Esto puede ser una especie de manta de seguridad, pero debe tomarse en cuenta que la ansiedad necesita un tratamiento específico con el cual es posible controlarla-, finaliza Flores.
Por Jessica Masaya
Fuentes: Carlota Sandoval de Bruderer, autora del libro Guía de Boda. Zuley de Rodríguez, asesora de novias en Weddings. María Alejandra Flores, psiquiatra. Sitios web: www.ayuda-psicologica.info www.protocolo.org
http://www.virtualbodas.com/supersticiones.htm