ico Bodas

Cuando casarte es una buena decisión

octubre - 2010

Si te gustan los tests de autoevaluación aquí tienes un conjunto de interrogantes, cuyas respuestas te pueden dar la certeza de que dar el “sí” es la mejor decisión de tu vida, o pueden encender una alarma para reenfocar tus emociones.

Decir que el matrimonio será un éxito requiere más que amor, fe, un buen pronóstico del zodiaco o muchos años de noviazgo. Lo cierto es que nadie lo puede asegurar. Para tener cierta certeza de que las cosas saldrán bien es básico analizar dos aspectos, ¿es el tiempo correcto? y ¿es la persona indicada?, sugieren Gustavo y Roos’Mary Barrios, directores para Latinoamérica de la Universidad para la Familia. Estas dos preguntas, sumadas a la opinión de los padres, conforman el filtro por el cual es necesario pasar una serie de preguntas que se describen en estas páginas.


Las preguntas básicas


¿Es el momento adecuado?
Para decir que una persona se encuentra en buen tiempo para el matrimonio es necesario que ésta se sienta satisfecha con su vida de soltera. “Un soltero feliz será un casado feliz”, apunta De Barrios. Si la persona no se siente satisfecha consigo misma, está inconforme con su vida académica, social, espiritual o en cualquier otra área, no puede pretender que el matrimonio o su pareja, llene esos vacíos.

No se trata de una ambición ilimitada de logros y adquisiciones materiales, sino de sentirse a gusto consigo misma al punto de querer dar y compartir con otro lo que se ha logrado en la vida. Cuando una persona se siente completa consigo misma es capaz de dar el ciento por ciento de sí, y si ambos lo hacen los resultados serán satisfactorios. Pues no se trata del encuentro de dos medias naranjas o el plan 50/50 que dicta “‘yo atenderé tus necesidades si tú atiendes las mías’. En este plan el matrimonio se convierte en un contrato de intercambio y compromisos, cuyas partes llevan la cuenta de tal manera que ninguno dé o reciba más que el otro”, explican los esposos Gary y Barbara Rosberg en El gran libro sobre el matrimonio.

Se trata entonces de preguntarse qué tanto valor tiene para una el matrimonio y si se está dispuesta a hacer ciertos sacrificios y aportes en la vida conyugal sin que eso signifique amargura, agrega De Barrios.


¿Es la persona indicada?
Para tener éxito en el matrimonio no basta con saber que se está en el tiempo indicado y casarse con el primero que haga la propuesta, es necesario evaluar que el candidato tenga valores, metas y una visión común con la nuestra. “Él quiere 10 hijos, pero ya casados me encargo de que eso no suceda”, ejemplifica el error que muchas mujeres cometen al pensar que el matrimonio puede cambiar aspectos no deseados en el otro, señala De Barrios. Vemos parejas en las que a uno de los dos le gustan las fiestas, mientras el otro es tranquilo, al principio es atractivo porque pareciera que los polos opuestos se atraen, pero después de vivir juntos por un tiempo, esas diferencias incomodan cuando deberían funcionar como complementos, agrega.

Por eso Gustavo Barrios señala la importancia de contar con la opinión de padres, abuelos o personas mayores y de confianza que tengan más objetividad al analizar la relación. “No se trata de que los padres escojan a la pareja, pero hemos visto que en el 97 por ciento de relaciones en conflicto, los padres estuvieron en desacuerdo con la unión, mientras cuando las familias están conformes, hasta contribuyen con lo que a la pareja le haga falta. Es un factor que pesa”, reitera.

Y claro, sabrás que es la persona indicada si en ambos hay cierta admiración. Apreciar las cualidades de la otra persona contribuye a mantener el romance, pues nadie puede permanecer enamorado de quien todo el tiempo le critica o no demuestra el mínimo aprecio con detalles.

Otros aspectos que a veces cuentan

1. Estar enamorados
“El enamoramiento es necesario, pero no la única razón para decidir el matrimonio”, afirma De Barrios. “Le preguntas a una pareja con 40 años de casada si es el amor o la química de novios lo que la tiene unida, seguramente te responderá que no”.

La razón es que está científicamente comprobado que cuando las personas se enamoran ya no ven, no escuchan y pierden el juicio, agrega Gustavo Barrios. Cuando se está enamorado se produce atracción física, apetito sexual, afecto y apego. Estos sentimientos desencadenan un conjunto de alteraciones químicas segregando sustancias como la dopamina, responsable de la sensación de atracción, o la serotonina, implicada en los pensamientos obsesivos. Por lo que se puede resumir que el enamoramiento y el amor maternal desactivan la zona del cerebro encargada del juicio social y de la evaluación de las personas, se indica en un reportaje publicado por el diario español El País.

Lo anterior explica por qué algunas mujeres se enamoran de personajes de televisión o de agresores, argumentando “es que yo lo quiero”. En su experiencia como consejeros matrimoniales, los esposos Barrios han confrontado a jóvenes al criticar la conducta de su pareja, por ejemplo se les resalta el hecho de que el joven no estudia ni tiene interés en superarse, y su respuesta es: “Pero él va a estudiar”. Se les hace una segunda observación respecto a la inestabilidad laboral, y explican: “Él me prometió que lo hará”. Y a una tercera observación como podría ser “tiene conducta violenta”, solo responden: “Ah...”. “Piensan que en el matrimonio la persona va a cambiar”, reitera De Barrios.

Si bien el amor es un ingrediente básico para la unión de dos personas, será una razón de peso para el matrimonio cuando el enamoramiento sea maduro, es decir, “que se desee dar y se pueda recibir al mismo tiempo, es la ley de la siembra y la cosecha. Pero debo estar consciente de que yo doy primero”, señalan los consejeros.



2. Novios por muuuchos años
De acuerdo con los expertos en relaciones de pareja, tener un noviazgo largo no es una razón de peso para casarse, de hecho este tipo de relaciones no son convenientes porque se convierten en un trato por costumbre y se pierde el interés por la persona. “Si después de tres años no hay una propuesta de matrimonio, es bueno que la mujer se dé otro chance”, afirma De Barrios.

Ingrid* mantuvo una relación de noviazgo durante siete años. Ella y su ex novio se conocieron en el colegio, fueron juntos a la universidad, estudiaron la misma carrera, hacían los trabajos y asistían a las fiestas juntos. Estaba segura de que el paso inmediato a la graduación sería el matrimonio. Sin embargo, pocas semanas antes de terminar la universidad rompieron la relación, y un año después él se casó con una compañera de trabajo. Muchos son los casos parecidos a éste y hasta es popular el dicho “novios de universidad y esposos de otra”, señala Gustavo Barrios.



3. Las familias se adoran
Aunque según los esposos Barrios ésta podría ser una razón de peso, lo más importante es asegurarse de que sean el tiempo y la persona indicados. El gran beneficio de que ambas familias estén de acuerdo con el matrimonio es que se convierten en facilitadores de la relación, contribuyen en la organización de la boda y ayudan a que todo camine bien en el matrimonio. No obstante, ni las familias ni las amistades deben forzar la relación.







4. Intimidad sin riesgos
Tener relaciones sexuales exclusivas, frecuentes y sin riesgo de embarazo antes de tiempo, no es una razón correcta para casarse. Para los esposos Barrios, ésta es una muestra de egoísmo porque la decisión del matrimonio se centra en la satisfacción sexual individual, y el egoísmo es uno de los detractores en la relación conyugal. De hecho, el egoísmo, propio en el ser humano, suele afectar las relaciones de pareja aproximadamente en los primeros cinco años de convivencia.

Bárbara y su esposo Juan tuvieron relaciones sexuales durante varios años antes del matrimonio. Si bien ambos se sentían con libertad para la intimidad y fueron siempre fieles, a ella le tomó tiempo convencerse de que su cónyuge le había propuesto matrimonio por verdadero amor. Cada vez que se molestaban, ella consideraba que su matrimonio había sido una decisión tomada a la ligera por complacer a su esposo y complacer sus propios instintos sexuales.




5. ¡Seremos fieles!
No se trata de amarrar a la otra persona ni de evitar que comparta con el sexo opuesto, pero llegar al matrimonio implica la responsabilidad de dar a la pareja y recibir de ella un trato exclusivo. Algo importante es que ambos deben estar dispuestos a trabajar por esa fidelidad, cuidándose de la tentación en todas partes, desde andar por las calles, en los centros comerciales, al ver televisión o navegar por Internet, en el trabajo, en el cine, hasta al leer periódicos y revistas. De acuerdo con los escritores Rosberg, todos tenemos necesidades emocionales y al casarnos debemos estar dispuestos a satisfacerlas en el matrimonio, en lugar de hacerlo en un trabajo, con los amigos, obsesionándose por el aspecto físico, la comida o involucrándose en una aventura amorosa.

Adquirir el compromiso de la fidelidad no es fácil. Juan Hernández, unido en matrimonio desde hace cinco años, no niega que antes de casarse reflexionó en el hecho de que ya no tendría la opción de salir con alguien más. Sin embargo, estaba convencido de que casarse era una buena decisión, y aunque en este tiempo no ha faltado la llamada de una ex novia invitándolo a salir, afirma que ha evitado la comunicación con esa persona para no dar rienda suelta a pensamientos que lo llevarían a una verdadera tentación.

Por su parte, De Barrios resalta la responsabilidad que ambos miembros de la pareja tienen de fomentar la fidelidad, haciendo del hogar un ambiente donde ambos se sientan satisfechos no solo emocionalmente, sino cuidando el aspecto físico y satisfaciéndose sexualmente.




6. ¿Para toda la vida?
Los esposos Barrios acaban de cumplir 33 años de casados y confiesan cierta culpa por sentirse felices de estar nuevamente solos en casa, después de haber criado a tres hijos. En su opinión, la clave de sentir alegría por acompañarse y tener aún tantos proyectos en conjunto es que nunca han dejado de prestar atención a su relación.

Al respecto Gary y Barbara Rosberg señalan la importancia de dedicarse tiempo como pareja justo en la etapa en que menos minutos libres hay. “Escuchamos de las parejas acerca de sus vidas ajetreadas y el estrés con que viven. Creemos la mentira de que podemos tenerlo todo, hacerlo todo y merecemos todo. Y cuando tratamos de lograrlo, finalmente hay que pagar por ello, sacrificando muchas veces a los hijos y la relación matrimonial. Los esposos tienen que hacer un esfuerzo en conjunto para tener minutos a solas”, afirman.

Debido a la mala experiencia matrimonial de sus padres, Toño decidió desde joven que su vida conyugal sería armoniosa. Así, cuando llegaron los hijos y era más difícil dedicarse tiempo, porque además estaban las responsabilidades del trabajo y de los estudios, no faltaron los momentos para cantar, tocar la guitarra, ir al cine, comer juntos y reunirse con amigos, además de compartir las tareas de la casa y la crianza de los niños, recuerda Marly. Aunque también hubo crisis económicas y emocionales que más de una vez los hizo pensar que su matrimonio podría ser un fracaso, ella le decía a su esposo que estaba dispuesta a luchar, pero era necesario el esfuerzo de ambos, y si él ponía o no de su parte, esa sería su responsabilidad en la relación. De esa manera, ambos comprendieron la importancia del compromiso y de una actitud ceder-ceder para ganar-ganar.




7. Tienen muchos planes juntos
Sin duda, éste es un buen indicador para saber que se trata de la persona adecuada, señalan los esposos Barrios. Cuando Marly y Toño se casaron, además de estar muy enamorados como ellos lo resaltan, sabían que su principal objetivo como matrimonio era la crianza de sus hijos. Esto hizo que tomaran decisiones y se pusieran metas por las cuales trabajarían juntos. Dejar algunos malos hábitos, como el consumo frecuente de alcohol y fortalecer el aspecto espiritual, son algunos ejemplos de una nueva vida con metas en común.

De ahí se derivaron otros proyectos como tomar cursos de religión y de liderazgo, incluso ella tomó clases de música sacra, y él sacó un profesorado en Historia. Marly afirma que una de las normas ha sido: “Lo que empezamos, terminamos”. Ahora tienen la inquietud de estudiar una licenciatura. Durante sus 27 años de matrimonio también las metas de diversión han sido importantes, cada cuatro o cinco años han realizado viajes familiares a México, de donde Toño es originario, y afirman que los sueños no se han extinguido. La clave posiblemente sea que “nos apoyamos y compartimos todo”, dicen los esposos Hernández Meléndez.




8. Quiero ser esposa. Quiero una esposa que me sirva.
Roos’Mary de Barrios menciona que lamentablemente en algunos casos la motivación de las mujeres para casarse es adquirir el estatus de esposas. Esto se da especialmente entre mujeres religiosas, quienes ya han tenido intimidad sexual, quienes han alcanzado una edad madura y quienes buscan desesperadamente una forma de salir de la casa paterna o materna.

En el caso de los hombres, el interés por adquirir el estatus de esposo responde más a la idea equivocada de que el matrimonio les ofrece una mujer a su servicio, agrega Gustavo Barrios. Por ello es importante corregir las costumbres machistas que puedan llevar incorrectamente al hombre o a la mujer al matrimonio y ser muy sinceros al reflexionar sobre las motivaciones para casarse, reiteran los consejeros.




9. Y tendremos muchos hijos...
Si bien es bueno que los futuros esposos se tracen la meta de tener hijos, y mejor si están de acuerdo en cuántos y cuándo, los esposos Barrios señalan que ésta no debe ser la motivación de más peso para llegar al matrimonio.

En una relación de pareja los hijos no deben ser el centro de atención, pues de lo contrario pasados los años cada retoño tomará su camino y los padres quedarán como dos extraños en casa. En muchos casos esta ha sido la causa de divorcio en parejas con más de tres décadas de casados.
Por otra parte, cuando se ansía tanto tener hijos y por alguna razón la pareja no lo logra es inevitable el sufrimiento, la frustración, la culpa y el sentimiento de fracaso. Entonces se recomienda reorganizar su futuro, adaptándose a la nueva situación y buscando la mejor solución para no sufrir más, recomienda la psicóloga Trinidad Aparicio Pérez en la revista Puleva Salud.




10. Es momento de sentar cabeza
Cuando Bárbara y Juan se hicieron novios tenían ideas muy diferentes. Él pensaba irse a vivir a España y ella tenía muchas metas entre las cuales no figuraba el matrimonio. Él invertía su dinero en viajes y ropa de marca, mientras en el presupuesto de ella tenía prioridad el entretenimiento. Ella pensaba que si un hombre no la hacía feliz tenía suficiente razón para dar oportunidad a otro, y él prefería las “amistades con derecho”. Pero los casi cuatro años de noviazgo les cambió la forma de pensar, y cuando decidieron casarse estaban dispuestos a reorientar su propósito de vida.
Para De Barrios el matrimonio puede ser un acontecimiento positivo en la vida de los jóvenes si están en tiempo de casarse, pues les ayuda a “sentar cabeza” y dar un propósito a sus recursos económicos y relaciones sociales. Por eso, el deseo de estabilizarse puede ser una buena razón para casarse, siempre y cuando se cumpla también con el requisito de que sea con la persona indicada, concluyen los esposos Barrios.

Matrimonios, ¿parejas felices?

No todos las parejas alcanzan la felicidad ni la relación perfecta tras el acto del matrimonio. En 2004 se registraron en Guatemala 53,860 matrimonios, y un año después 2,088 divorcios, sin contar las separaciones. Y en Estados Unidos, la tasa de matrimonios descendió de 76.2 en 1970 a 60.3 en 2008. Sin embargo, un dato a destacar en el Índice del Matrimonio, presentado en Guatemala por Familia Desarrollo y Población, Fadep, es que en ese mismo año el 60 por ciento de los matrimonios mayores de 18 años se consideraba “muy feliz”. La pregunta es ¿cómo lograr que el matrimonio sea duradero y las parejas lleguen a sentirse muy felices? Buena parte de la respuesta es haber tomado la decisión correcta al casarse, la cual tiene relación con elegir a la persona indicada en el momento justo, además de otros aspectos señalados por los expertos en este tema.



Por Alejandra Cardona

* Nombre ficticio.
Fuentes: Gustavo y Roos’Mary Barrios, directores para Latinoamérica de la Universidad para la Familia. Documentos: Índice del Matrimonio, presentado por Familia Desarrollo y Población, Fadep. Estadísticas vitales del Instituto Nacional de Estadísticas. Libro: El Gran Libro del Matrimonio, de Gary y Barbara Rosberg, distribuido por Publicaciones Vida. Sitios web:
www.elpais.com www.pulevasalud.com Testimonios: Marly y Antonio Hernández Meléndez. Bárbara y Juan Hernández.

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