ico Bodas

-Haz de tu matrimonio el mejor negocio de tu vida-

octubre - 2009

Si bien el matrimonio es mucho más personal que una sociedad comercial, la inteligencia emocional en la vida de pareja no es menos importante. Las mejores relaciones conyugales han pasado del romanticismo a la capacidad para manejar presupuestos, establecer proyectos a largo plazo y mantener adecuados canales de comunicación, tal como lo hacen las sociedades más exitosas en el mundo de los negocios.

¿Quién no desea un matrimonio generador de ganancias?, es decir, donde cada año se incremente la comprensión, la alegría, la ilusión por estar juntos, los momentos íntimos y sea evidente el crecimiento de ambos en todas las áreas de su vida. Pero para llegar a ese punto, lo cual no es imposible, es necesario trabajar duro, tal como se hace en la oficina o el negocio propio.

Para empezar, desde la antigüedad se ha enseñado la importancia de elegir bien a la contraparte con la cual se da inicio a una sociedad o vida en común. “Para emprender algo necesitas ver los valores y ética de una persona. Es importante que sea honesta, responsable, se trace metas, tenga persistencia y otras características más”, indica Heidy Garrido, gerente del Centro de Desarrollo Empresarial, de la Asociación de Gerentes de Guatemala.

Claro que no se elige un esposo después de pedirle su hoja de vida, pero la idea es que te sientas segura de que puedes acoplarte bien a esa persona y no esperes a que con el paso del tiempo tu novio se adapte a tu forma de pensar, ritmo y proyectos. Aunque suene cruel, “en algunos casos puede haber cierta atracción física hacia alguien, pero tal vez sea difícil adaptarse a su estilo de vida o profesional, y en este caso la pareja podría estar en riesgo de no prosperar”, explica Carlos López, consejero de parejas.

Esto no significa que ambos deban pensar absolutamente igual o tener los mismos gustos, las diferencias empiezan partiendo del hecho de que una es mujer y, el otro, hombre, agrega el experto. Lo importante es que sus diferencias contribuyan a fortalecer la relación y no terminen dañando su matrimonio.


Firmar o no firmar
Los contratos son documentos que cobran carácter legal para el cumplimiento de determinados deberes y el goce de ciertos derechos. Sin embargo, objeta Heidy Garrido, éstos no son buenos si quedan en letra muerta. Por ello, resalta, al establecer la sociedad tienen más peso los valores, los objetivos y otras características de los socios, que las cláusulas bien redactadas.

Y aunque por lógica esto también sucede con el acta matrimonial, es decir, pesa más la actitud de los cónyuges que el papel, Carlos López ha notado que este documento provee legitimidad y autenticidad a la relación, y en la mayoría de mujeres transmite la sensación de seguridad.

Reglas básicas: compartir intereses y conservar el respeto

De acuerdo con Garrido, para que una sociedad anónima prospere lo principal es fijar metas, y para cumplirlas es necesario poner en práctica una serie de valores como responsabilidad, eficiencia, puntualidad, calidad y persistencia, entre otras. Incluso, es necesario escribir estas metas para que no se queden en sueños e ilusiones. Y cuando de tomar decisiones se trata, no tiene lugar el afecto sino compartir intereses.

En el amor las cosas no son muy diferentes. Por el bien de su relación, las decisiones importantes deben tomarse compartiendo intereses y dejando a un lado actitudes saboteadoras como egoísmo y orgullo, incluso dependencia hacia otras personas. Por ejemplo, al decidir el lugar donde vivirán, ambos deben centrarse en hacer una buena inversión. Tal vez deban listar los aspectos que cada uno considere más importantes y analizarlos objetivamente hasta que logren coincidir. No sería una buena decisión elegir una casa cerca del hogar materno para mantener el contacto diario, o en un sector exclusivo solo por aspiración y sin alguna garantía de que posteriormente podrán cumplir con el compromiso.

También resulta indispensable el respeto mutuo, no solo en el trato diario, sino valorando a la persona con todo y sus pertenencias, incluidas las no materiales: valores, costumbres y tradiciones. Casarse no significa perder la individualidad, sino que ambos se complementen y fortalezcan con las cualidades de su compañero, agrega López.

La mejor analogía de ello tal vez sea una de las citas de Charles R. Swindoll en su libro Matrimonio, de sobrevivir a prosperar. Extraído de otro libro -El amor es una decisión- el autor compara la expresión ser “una sola carne” con una pareja de patinadores deslizándose en el hielo. “El hombre y la mujer entrelazan sus brazos y piernas, giran y dan vueltas en perfecta sincronización con la música. Sus movimientos son individuales, diferentes, sin embargo, cuidadosamente coreografiados de manera que uno piensa que son uno”.

En cuanto a respeto, Garrido se refiere a la importancia de mantener en intimidad aquellas características o decisiones del socio que no contribuyen a cerrar un buen negocio. Esto es lo que se conoce como secreto profesional, agrega la experta. No se trata de ocultar cosas importantes o consideradas ilegales, sino de lo que a la otra persona le gustaría mantener en privado, y este principio aplica igual en el matrimonio.


[Los problemas empiezan cuando comparas a tu cónyuge con otra persona, entonces recuérdate a ti misma, por qué te casaste con tu cónyuge, ¿qué cosas te atraían? Piensa en la amistad entre ustedes. Extraído de el gran libro sobre el matrimonio]



Incrementar su capital

A todo esto te preguntarás ¿dónde queda el amor? En el matrimonio, éste es el principal capital de la pareja, y todo consejo es bueno si va orientado a fortalecerlo. De esta manera Swindoll se refiere a cinco principios para que la relación de pareja permanezca:

1. Cultivar completa sinceridad
“La comunión se edifica sobre la confianza, y la confianza se edifica en la verdad... ”, cita el autor. Así que la comunicación sincera desde el principio resulta indispensable. Si de novios el hombre dice que le gusta la ópera solo por acompañar a su prometida a un recital, pero en el fondo sabe que después de casados nunca más compartirán un concierto de este tipo, no hay duda de que los problemas aparecerán.

2. Expresar el enojo de manera apropiada y en el momento apropiado
Es válido decir cuando algo molesta, pero al hacerlo debe tenerse en cuenta que la expresión de ira apropiada jamás causa temor, nunca degrada ni intimida, y nunca humilla a la otra persona.  

3. No robar al cónyuge
No se trata solo de no gastar todos tus ingresos y el salario de tu futuro esposo en ropa, zapatos, perfumes y regalos. El consejo va más allá, implica no escamotear el tiempo, la confianza, el trabajo y lo mejor de la pareja. Si pretendes continuar con el ritmo de vida de una soltera, dedicando tiempo a tu trabajo, familia, amigos y proyectos propios, probablemente te hagan falta los minutos para compartir con tu esposo o hacer cosas que a él le agradan.

4. Cuidar escrupulosamente el habla
Es un hecho de que las palabras surgen en la mente y es responsabilidad de cada quien evaluarlas antes de decirlas. Aunque llegues a ser una excelente esposa, atractiva, colaboradora, dedicada, apasionada, incluso buena nuera, puedes echar todo por la borda si dejas que de tu boca salgan palabras que destrocen a tu cónyuge. ¡Ojo!, por muy rudos que parezcan, los hombres pueden ser muy susceptibles con ciertos comentarios.

5. Ser amable
¿A qué mujer no la mantiene enamorada esos detalles que demuestran amabilidad? A eso se refiere el autor y vale la pena practicarlos en doble vía, teniendo en cuenta que para el hombre el equivalente de los detalles es sentirse respetado. Gestos sencillos, auténticos y de afecto, realizados día tras día, año tras año, darán a cada uno la afirmación que necesitan para continuar la relación.

Ganancias a la vista

Cuando se hace el esfuerzo por seguir consejos como los mencionados, una buena relación de matrimonio se convierte en un logro más en la vida. Como consecuencia, genera seguridad en sí misma, el deseo de emprender cosas nuevas, de seguir luchando y creyendo en los demás, comenta Garrido.  

Estas ganancias deben celebrarse para reconocer el esfuerzo que también implica el matrimonio y trazarse nuevas metas en conjunto. De no celebrarlo, es probable que eleven las exigencias del uno hacia el otro, y no se den cuenta de lo que valen como pareja. Esta recomendación se hace de igual manera a las empresas, ya sea para celebrar que cuentan con buen personal, el trabajo es eficiente o tienen un mejor nivel de competitividad.


[Busquen continuamente formas de disfrutar con el cónyuge emocional, física y espiritualmente. El amor que se celebra les permite sentirse apreciados y cautivados por la otra persona. Extraído de El gran libro sobre el matrimonio]


¿Una mala decisión?

Para Carlos López la palabra matrimonio está relacionada con compromiso, y aquí resalta la diferencia en trascendencia entre un matrimonio y una sociedad anónima. Si en el negocio las cosas no marchan bien, ambos pueden poner fin a su relación comercial asumiendo los costos o consecuencias, incluidos los daños a terceros, pero sin afectar profundamente sus emociones. Por el contrario, cuando se pone fin al matrimonio, el divorcio deja profundas heridas que la persona debe sanar antes de empezar una nueva relación, o probablemente se encuentre de nuevo en la misma situación. De hecho, estas heridas deben ser atendidas aun cuando la persona decida permanecer en soltería, pues es necesario reponerse al duelo del fracaso. Además, las consecuencias del divorcio son más severas para los hijos, cuando los hay.

López también aclara que si bien la idea del matrimonio es que sea para toda la vida, cuando está en juego la integridad de la persona, sea emocional o física, debe considerarse que se tomó una mala decisión. Para remediar la situación es importante buscar ayuda profesional y no tomar decisiones a la ligera, pues hay confusión sentimental, emocional y psicológica.

Ahora son un equipo

Aunque los fines de un matrimonio son completamente diferentes a los de una empresa, el buen funcionamiento de ambos requiere de la cooperación y esfuerzo de los miembros. Por eso te resumimos los cinco principios básicos del trabajo en equipo, escritos para la revista electrónica Liderazgo y Dirección de personas:

  • Todos los integrantes del equipo deben conocer y aceptar los objetivos.  
  • Todo integrante del equipo debe tener claro cuál es su responsabilidad y el rol que le fue asignado.
  • Todos los integrantes del equipo deben cooperar.
  • La información debe ser compartida.
  • Recompensar las cosas que se obtienen en equipo y no dedicarse a castigar por aquello que no es de su agrado.

Y si a estos principios agregas amor, tienes muchas posibilidades de disfrutar de un matrimonio exitoso.


Por Alejandra Cardona

Fuentes: Carlos López, profesor en el Seminario Teológico Centroamericano, SETECA, y consejero pastoral del Ministerio Visión para Vivir. Heidy Garrido, gerente del Centro de Desarrollo Empresarial, de la Asociación de Gerentes de Guatemala. Libro: Matrimonio, de sobrevivir a prosperar, de Charles R. Swindoll, editorial Grupo Nelson. Sitio web: www.loquelediga.com

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