ico Salud

Iniciando una vida conyugal

octubre - 2009

La salud reproductiva es mucho más que elegir un método anticonceptivo, incluye tomar en cuenta la salud y edad de la mujer para planificar cuántos hijos tendrán y cuándo.

Antes de casarse es fundamental discutir el tema del control de la natalidad. Sin importar si tienen experiencias previas o no, la sexualidad es un tema que debe tocarse con seriedad y confianza. Según Marina Padilla, enfermera especializada en planificación familiar, la mayoría de parejas que llega a consulta ya tiene en mente algún método, pero necesita aclarar sus dudas. Según Santiago Dexeus, en el libro Guía de la sexualidad, el consejo contraceptivo se emitirá siempre basándose en hechos científicos, pero la elección definitiva recaerá siempre en la pareja.

El ginecólogo Carlos Chajón aconseja incluir, entre la serie de exámenes que pide la ley, un reconocimiento ginecológico por lo menos dos meses antes de la boda. Padilla afirma que no es obligatorio que haya examen vaginal, sobre todo si la mujer es virgen. En estos casos, si es necesario, pueden hacerse ultrasonidos, refiere Chajón. Además de analizar el historial médico debe tenerse una idea de cómo está tu aparato reproductivo, y si se sospecha que hay algo que no anda bien se recomiendan otros exámenes.



¿Esperar o no?

Es de recordar que ninguna mujer sabrá con seguridad si es capaz de tener bebés hasta no intentarlo, por lo que debe evitarse poner en riesgo la fertilidad. Según Chajón, antes de elegir un anticonceptivo deben remediarse los problemas de salud. Por ejemplo, ovarios poliquísticos, hipertiroidismo o problemas hormonales, entre otros. Si se sospecha que pudiera haber algún problema de infertilidad, solo el médico dispondrá las medidas a tomar, que pueden incluir la no utilización de ciertos contraceptivos y la toma de medicamentos.

Es aconsejable que la pareja que contrae matrimonio tenga una idea de cuántos hijos quiere tener para saber cuánto tiempo esperar. Otros factores importantes son el bienestar emocional de la pareja, la edad y la salud de la mujer. Por ejemplo, una mujer de 30 años, con problemas de ovarios poliquísticos, que quiere tener tres niños no debería esperar mucho tiempo, tomando en cuenta que podría ser difícil quedar embarazada, los años recomendados entre cada embarazo y que su etapa fértil puede acabarse. Por otro lado, a más juventud de la mujer, más años podrá esperar.




¿Cuántos tendremos? ¿Cuánto tiempo deben llevarse?

En cuanto a la cantidad de embarazos, hoy día esto suele decidirse no solamente por la capacidad económica de la pareja, sino también de acuerdo a las exigencias de sus trabajos y horarios.

La salud y la edad de la mujer, también son de importancia. Chajón explica que según la Organización Mundial de la Salud deben transcurrir por lo menos tres años entre cada embarazo, no dos como se dice popularmente.  

Según el ginecólogo la cantidad de hijos que debería concebir una mujer, que tiene el primero a los 30 años, sería no más de tres. Una mujer mayor de 40 años corre más riesgos, tanto para ella como para el bebé, al quedar embarazada.

La ciencia médica ofrece opciones para las mujeres que desean tener familia aun después de esa edad. “Es posible congelar óvulos y espermatozoides con la idea de usarlos en el futuro. Si la madre ya no es capaz de llevar un embarazo a término pueden usar el vientre de otra mujer”, explica. El inconveniente es que esto implica procedimientos complicados y de elevado costo, pero se cuenta con esa posibilidad que antes ni siquiera era posible imaginar.


Decisión en pareja

La psicóloga Luisa Calderón opina que la mayoría de personas se casa con un ideal de familia en mente, el cual debe amoldarse al ideal del otro. Un hijo debe ser deseado y planificado para que llegue a un hogar equilibrado y feliz. Esto repercute beneficiosamente tanto en la pareja como en la formación integral del bebé.

Calderón indica que independientemente del tiempo que esperen debe haber un período de ajuste antes. La presencia de un niño, cuando no se está preparada, puede provocar inconvenientes en la relación. Es de recordar que tener hijos implica renunciar a ciertas cosas, pero a cambio se viven experiencias maravillosas que enriquecerán a los dos.

La consejera afirma que el tiempo entre la boda y el primer bebé no debería ser muy largo, ya que el desarrollo natural de una relación es que el amor de esposos se proyecta en los hijos, que son el vínculo que los une y se convierten en su inspiración.

La cantidad de descendientes y el momento de tenerlos son temas que deben discutirse ampliamente, tomando en cuenta la opinión de médicos y consejeros. Si bien los médicos recomiendan no esperar a cumplir 35 años para tener familia, Calderón también aconseja no tenerlos muy jóvenes. Es mejor esperar a estar preparados para asumir la responsabilidad, desarrollándose antes como personas individuales en sus respectivas carreras, trabajos y proyectos personales.




Eligiendo el método

Chajón refiere que la elección depende mucho de si la mujer es activa sexualmente o no antes de casarse. Si ya ha tenido intimidad es muy probable que use algún método. “Si le ha funcionado es muy probable que siga con el mismo”.

Cuando se trata de una mujer que nunca ha tenido relaciones sexuales, es necesario que se informe sobre todas las opciones. Según Chajón, la elección depende de factores médicos y criterios personales. “Hay médicos que no recomiendan, por ejemplo, la T de cobre para una recién casada, pues se cree que podría poner en riesgo su fertilidad”, señala. Si la paciente tiene sobrepeso, se procurará un método que no agrave el problema; si la paciente es virgen, no se puede implantar ningún dispositivo.

El ginecólogo indica que muchas mujeres inician con métodos de barrera, como el preservativo, mientras se acomodan a su vida marital. Si deciden esperar más tiempo o no se sienten a gusto, pueden experimentar con otros.

En cuanto a los criterios personales, se tomarán en cuenta las creencias religiosas que se oponen a la contracepción artificial. Para estas parejas se recomiendan métodos como el del ritmo, que es totalmente natural. “Si la mujer no tiene problemas con su ciclo menstrual y ambos aprenden a llevarlo al pie de la letra, puede funcionar muy bien”, señala Chajón.

Antes de tomar cualquier decisión deben tener claro que todos los anticonceptivos tienen algún factor de riesgo, sobre todo si no se usa de la manera indicada. Según Padilla, los naturales tienen más riesgo de fallar.






En una ocasión inesperada

La anticoncepción de emergencia son píldoras anticonceptivas que se toman después de una relación sexual sin protección. Padilla informa que también puede usarse si se rompe un condón o no se usa correctamente el método elegido.

La dosis consiste en cuatro tabletas de microgynon o lofemenal. Se toman dos dosis, la primera tan pronto como sea posible, pero no después de las 72 horas siguientes. La segunda dosis se toma 12 horas después de la primera. Evita tres de cuatro embarazos que de lo contrario ocurrirían. Estas pastillas evitan la liberación del óvulo, pero no interrumpe el embarazo si éste ya se inició, por lo que no es abortivo. Puede tener efectos secundarios como náuseas y vómitos. Se recomienda no utilizar este recurso frecuentemente.  




Métodos naturales
• Temperatura corporal basal: se toma la temperatura del cuerpo, que sube de 0.2 a 0.4 grados centígrados, después de la ovulación y continúa elevada hasta la siguiente menstruación.
• Lactancia y amenorrea: para evitar quedar embarazada después de un parto se tienen relaciones antes de que la mujer mens-trúe de nuevo y mientras da de mamar sin interrupción.
• De días fijos o del ritmo: basados en ciclos menstruales anteriores se determinan los días de fertilidad de la mujer, para no tener relaciones sexuales en esas fechas. Se recomienda para mujeres con ciclos regulares de entre 26 a 32 días.
• Del moco cervical (Billings): se basa en el conocimiento e interpretación de los cambios en el moco cervical, el cual cambia según la fertilidad de la mujer.

Métodos artificiales
• Inyecciones: se inyectan hormonas que impiden la ovulación y evitan el embarazo por uno, dos o tres meses. La pueden usar quienes no han tenido hijos. A veces suprime la menstruación.
• De barrera: dispositivo intrauterino y condón masculino, el primero se lo coloca la mujer junto con un espermicida, y el otro se lo pone el hombre. Ambos evitan la entrada del espermatozoide al útero.  
• Anticonceptivos intrauterinos: la T de cobre la coloca el ginecólogo dentro de la matriz y puede evitar embarazos hasta por varios años. Algunos no la recomiendan a quienes no han tenido bebés. Los más recientes, como Mirena, no tienen cobre y liberan la hormona levonorgestrel a un ritmo constante y en cantidades muy pequeñas.
• Implantes subcutáneos: son dos varillas que contienen hormonas, como gestágeno o levonorgestrel, se colocan en la parte interna del brazo cerca de la axila. En ocasiones suprime la menstruación y puede actuar hasta por cinco años.
• Pastillas orales: se toman todos los días y las pueden usar todas las mujeres. Existen de varios tipos por lo que solamente un médico puede indicar cuál es la mejor para cada quien.




Por Jessica Masaya

Fuentes: Carlos Chajón, ginecología y salud reproductiva. Marina Padilla, enfermera y orientadora de planificación familiar. Luisa Calderón Martínez, psicóloga especializada en orientación y terapia familiar, Grupo Excelencia. Libros: Antes de dar el sí, de José Luis Martínez, Editorial Mundo Hispano. Guía de la sexualidad, de Francisco Labrador et al, Editorial Espasa Calpe. Sitio web: www.lasenda.info

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