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La alegría por el amor que comparte una pareja es igual en India, Japón, Alemania, Guatemala y cualquier otra parte del mundo. Pero la forma de celebrar la unión marital de dos personas pone en evidencia la creatividad del ser humano y sus diferencias culturales y religiosas.
Así como el amor es universal, la unión entre dos personas parece seguir siendo el acontecimiento más importante a celebrar en todas las culturas. Sin embargo, cada festejo está salpicado por tradiciones que se representan en acciones, objetos, números, palabras, vestidos y hasta alimentos.
Un ejemplo muy reconocido es la argolla o anillo de bodas. Mientras para los judíos es símbolo de armonía e identidad, lo que se traduce en bendiciones ilimitadas y el deseo de que la nueva familia transmita a nuevas generaciones la tradición judía, para la mayoría de occidentales simboliza el amor eterno. Pero para los japoneses, este accesorio es una opción que incluso puede cambiarse por un collar de perlas o un viaje.
Las grandes diferencias o similitudes no se dan sólo por la distancia geográfica entre una cultura y otra. El vestido blanco, cuyo uso casi se generaliza en todo el mundo, es actualmente una alternativa para las mujeres mayas, cuya tradición original es lucir un huipil especial -por lo general de color rojo y con símbolos bordados- con el cual deben ser cubiertas el día de su muerte, explica Jaime Teleguario Sanic, habitante maya kaqchikel de Chimaltenango. También las japonesas suelen vestir un traje especial para la boda religiosa, por lo general blanco, pero según el gusto de la novia puede elegir uno rojo con detalles dorados, explica Kyoko Ikigami, agregada cultural de la embajada de Japón en Guatemala.
Los colores son otro buen ejemplo de las diferencias entre las culturas y sus tradiciones. Aunque el blanco, cuyo significado es pureza, se impone en casi todo el mundo, el rosado destaca en Brasil para la decoración de la iglesia donde se celebra la boda. Y en un sentido menos positivo, en Alemania las flores amarillas son consideradas como muestra de arrogancia, falsedad y desesperanza. A propósito, es peculiar que en ese país la pareja, acompañada por la madre del novio, tiene a su cargo la elección de flores incluso para el buqué, explica Norbert Eichler, cónsul de Alemania.
Algunas tradiciones pueden parecer más supersticiones de buena o mala suerte, como no celebrar la boda en fechas 4 y 9, según los japoneses. Siete es el día perfecto si se desean bendiciones, y debe evitarse el uso de números pares, puesto que son divisibles. “Muchos japoneses aún se casan en los días de buena suerte según el calendario antiguo”, agrega Ikigami. Por otra parte, los invitados deben evitar el uso de palabras como separar, cortar, repetir, regresar o salir, ya que son consideradas negativas. Algo similar se vive entre los hindúes, quienes deben tener en cuenta la fecha de nacimiento de los novios y el calendario de su cultura para determinar el día más favorable para el enlace, aclara Inma Gil, en un reportaje para la cadena BBC Mundo.
Entre las tradiciones amarradas a elementos propios de la boda, destaca la creencia alemana que sugiere a los novios besarse encima del pastel, pero sin tocarlo, ya que esto podría significar la pérdida de fertilidad. Cada piso de esta torta representa las diferentes etapas en la vida de ambos novios, desde el nacimiento, siguiendo con la confirmación, el casamiento y el nacimiento de los hijos, hasta llegar a la muerte.
La tradición de tirar el ramo, una de las más populares en la cultura guatemalteca, se vive igual en casi todas las partes del mundo. Mientras que la liga, una costumbre estadounidense que se empezó a adoptar en el país alrededor de 1920, aclara el historiador Celso Lara, es desconocida en Brasil y Japón, entre otras regiones.
Para los judíos, las tradiciones de buena y mala suerte no existen. Marcelo Acsebrud, agregado cultural de Israel en Guatemala, comenta que las costumbres más respetables dentro de su cultura son cantar siete bendiciones de alabanza a Dios como parte de la ceremonia religiosa, la entrega de los anillos, hacer una fiesta y servir alimentos kosher de acuerdo con las leyes dietéticas tradicionales.
Respetables y en algunos casos hasta divertidas, las tradiciones están desapareciendo en casi todas las culturas. En muchos casos por el alto costo de la vida, como lo explica Teleguario Sanic, quien asegura que no repetiría todos los festejos previos a su casamiento con Marta.
Como parte de las tradiciones mayas, la familia del novio suele regalar un toro a la familia de la novia, y el costo por una res debe estar entre seis mil a 10 mil quetzales. Lo mismo sucede con el traje tradicional de la mujer, cuyo precio es cada vez más elevado. Esta situación es compartida por brasileños, quienes afirman que en muchos casos pasan años planificando y pagando la boda.
En otros casos no es sólo la situación económica la que pone en riesgo las tradiciones, sino la falta de tiempo para estas actividades y la distancia geográfica entre los involucrados. En Japón, por ejemplo, está claro que la boda no es sólo la unión de dos personas, sino de las familias, y las actividades previas al gran día requieren reunirse de manera continua. Actualmente esto se dificulta por el traslado y porque ahora ambos padres de la novia suelen trabajar tiempo completo, explica Asami Yamada, esposa del cónsul japonés en Guatemala.
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Las tradiciones culturales que llevan al matrimonio suelen empezar desde que el hombre fija su vista en una mujer y le empieza a latir el corazón por ella.
Para los citadinos guatemaltecos las cosas son tan sencillas como conquistar a la mujer con flores, invitaciones, palabras bonitas y una serie de cualidades que lo conviertan en un buen prospecto. La pedida de mano suele hacerse primero en privado, luego los padres del novio visitan a la familia de la novia para hacer oficial el compromiso, explica Rebeca Lemus de Hernández, catedrática de la Universidad del Istmo, campus Ifes.
Pero para la mayoría de las culturas mayas la historia empieza cuando, previo acuerdo con los padres de ambos, el joven se acerca a la mujer en un sitio público en donde haya agua, puede ser un pozo o el parque. La joven lleva una tinaja y deja que su enamorado quiebre este elemento como señal de su aceptación.
La pedida de mano es todo un protocolo que empieza con la participación de un personaje, en quiché se le llama tertulero, contratado por el novio para que lleve presentes a la casa de la novia. En las primeras dos ocasiones sólo se ofrece un regalo, en la tercera el tertulero lleva varios obsequios y los padres autorizan que la mujer salga con el joven. De acuerdo con Lara, entre la pedida y el casamiento transcurren dos meses. Durante ese tiempo los novios son supervisados por la mujer más anciana de la familia de la novia, quien es la última en dar su aprobación para el desarrollo del romance.
En la cultura garífuna, la pedida se hace por medio de un guía espiritual conocido como buyei. El acontecimiento tiene lugar frente al mar, cuando la luz natural del amanecer o atardecer se convierte en una señal enviada por Changó, una deidad garífuna. También en muchas regiones de oriente, como Jalapa, Jutiapa, Santa Rosa y El Progreso, se suele solicitar la intervención de terceros -llamados palabreros- para hacer la pedida de mano, explica Lara.
En algunas poblaciones lo más común es que durante la pedida de mano también se haga entrega de alianzas de compromiso, tal es el caso de los brasileños. En India, el compromiso es el momento apropiado para intercambiar anillos y la familia de la novia obsequia a los prometidos y a la familia del novio un lote con joyas, dulces y dinero.
En Japón la pedida de mano se conoce como Yuinou, y es un símbolo de contrato para que la unión dure por siempre. En esta ceremonia la familia del novio obsequia regalos a la familia de la novia como señal de un corazón sincero. Posteriormente, la familia de la novia debe entregar al novio un obsequio cuyo valor sea la mitad de lo recibido.
Los regalos varían dependiendo de la región y la situación económica en cada caso, pero por lo general consisten en siete elementos:
• noshi: una oreja marina agrandada y seca para ornamentación. Se considera de buen augurio.
• kosode-ryo y yubiwa: vestido de la novia y anillo, respectivamente.
• surume: calamar deshidratado, un elemento siempre presente en las fiestas.
• kombu: alga seca, señal de buenaventura para tener muchos hijos.
• tomoshiraga: canas, las cuales simbolizan compartir en pareja hasta la vejez.
• yanaguitaru-ryo: sake -vino de arroz-, aunque ahora es común que se cambie por el 10 por ciento del costo del vestido.
• suehiro: un abanico blanco, abrirlo es llamar a la suerte.
En otras culturas como la alemana, la pedida de mano no es considerada un requisito previo a la organización de la boda, pero sí se reconoce como una ventaja contar con el apoyo de los padres, afirma Eichler.
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Se puede resumir que en varias culturas dos acontecimientos tienen lugar antes de la boda: las despedidas de soltera y la preparación matrimonial. Éstas se celebran de diferente forma y hasta tienen distinto significado dependiendo de las tradiciones.
Para las guatemaltecas citadinas la despedida de soltera es reunirse con amigas en un lugar público o privado, y compartir desde bromas inocentes hasta en doble sentido y lo mismo es para las alemanas cuando celebran la Chicken night o Hen night.
Esta tradición, importada de Inglaterra, consiste en salir con las amigas sin que la novia se entere de los planes para esa velada. Las formas de divertirse varían dependiendo de la imaginación de cada grupo. Es común la venta de besos de la novia, que consiste en maniatar a hombres y obligarlos a pagar por los besos de la novia para ser liberados, explica Eichler.
Las brasileñas también saben divertirse a costa de la novia. Durante la Chá de panela, como se conoce a la despedida de soltera, son invitadas todas las amigas de la prometida y cada una lleva un obsequio. A la agasajada se la suele sentar al centro del lugar y con los ojos vendados debe descubrir cuál es el presente. Cada vez que se equivoca debe quitarse una prenda de vestir, por lo que bien puede llegar desnuda al final de la fiesta, comenta Benedita Simonetti, agregada cultural de Brasil, en Guatemala.
Para las jóvenes de India, la alegría antes de la boda está en la fiesta de música o Sangit. Ésta consiste en cantar y bailar toda la noche entre mujeres familiares y amigas. “Normalmente hay alguna conocida que canta y toca el dhol -instrumento tradicional que pone ritmo en el evento-. Otras invitadas también participan golpeando la madera con una cuchara”, indica Gil.
Algunas de las canciones son rezos, otras contienen versos atrevidos, y no faltan los éxitos de Hollywood. Es durante esta actividad que las manos, los antebrazos y los pies de las invitadas y de la novia son pintados con diseños artísticos elaborados con henna. De acuerdo con el documental de Gil, con frecuencia los hombres también organizan su propia fiesta y muchas veces juegan a curiosear en la reunión de la novia.
Las despedidas de soltera y soltero en Japón suelen realizarse en restaurantes o bares, donde beben, comen y juegan karaoke. En esta actividad participan amigos y colegas, no es una celebración ofrecida por familiares, como sucede en Guatemala cuando la mamá de la novia y la futura suegra ofrecen tés de despedida, compara Ikigami.
Aunque los judíos también celebran las despedidas de solteros, lo más importante antes de la boda es la preparación matrimonial. Para ello, explica Acsebrud, “se acostumbra estudiar, en grupo, diferentes pasajes bíblicos. El motivo es que al construir un nuevo hogar, la pareja debe tener como objetivo que por medio del amor, la responsabilidad compartida y la devoción mutua, ese hogar se convierta en una morada terrenal para Dios”.
Esta tradición podría compararse con los cursos prematrimoniales que ofrecen las iglesias católicas y evangélicas en Guatemala, pero aquí no siempre se considera esta preparación como un requisito para celebrar la boda.
Si crees que las opciones de regalos se limitan a un listado ofrecido por los novios, debes saber que ésta es una tendencia muy occidental, practicada también en países como Alemania. En esta nación también se regalan objetos que pueden llamar buena suerte a los nuevos esposos.
En Japón se suele regalar dinero en efectivo, dentro de una bolsa especialmente decorada en la entrada del salón de recepción. En promedio se entregan 500 dólares por persona a un familiar ó 300 dólares por persona a un amigo. Si una pareja asiste a la boda de un familiar cercano, por ejemplo una sobrina, se le entregan mil dólares en efectivo. Los billetes deben ser nuevos, recién cambiados en el banco, explica Kyoko Ikigami.
También entre los musulmanes se suele regalar dinero. Éste es entregado directamente a la madre de la novia, quien tiene mejor conocimiento de lo que los novios necesitan.
Para los judíos, los mejores regalos son los que poseen un significado especial para la pareja, entre ellos utensilios para las festividades del calendario hebreo.
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Como parte de los preparativos para la boda, en algunas culturas se reserva un tiempo especial para el arreglo de las novias. En India este período se conoce como Teil baan. Las mujeres casadas ungen los pies, las rodillas, los hombros y la frente de la prometida con sustancias como aceite de mostaza y un polvo rojo llamado vamilian. Con ello se supone que la novia queda tan hermosa que luego debe realizarse otro ritual para protegerla de los ojos envidiosos, explica Gil.
En la actualidad las brasileñas también practican un ritual de belleza, el cual consiste en hospedarse un día completo en un hotel, acompañada de un séquito de expertos en el cuidado físico. A la novia se le hacen tratamientos especiales, masajes, baños con aceites y pétalos de rosas. Todo para que la mujer se sienta una reina, dice Virginia Ramos, quien confiesa que esta actividad fue una de las cosas que más disfrutó durante los preparativos de su boda. Es algo tan maravilloso que también los hombres están poniendo en práctica esta costumbre.
En Guatemala este tipo de servicios se ofrece por paquetes en salas de belleza o clínicas estéticas. Por lo general, la novia debe trasladarse al lugar donde están los esteticistas y no requiere de todo el día para embellecerse. Puede programar sus citas en diferentes jornadas, dependiendo de los servicios que solicite.
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Ya sea que se practique una religión o no, las bodas en capillas o con la participación de autoridades religiosas casi son una norma. En nuestro país cada vez se realizan menos bodas católicas al aire libre, pues se ha restringido la autorización para celebrar este tipo de eventos fuera de las iglesias, comenta De Hernández. Las bodas que se celebran siguiendo la doctrina evangélica se realizan, por lo general, en jardines o salones de fiesta.
Este tipo de bodas, católicas o evangélicas, también las celebran los mayas en un rito propio de su sincretismo espiritual. En las bodas de los garífunas, independientemente de la religión que practiquen los novios, no faltan las danzas tradicionales punta y yancunú.
En Alemania una novia evangélica puede casarse con un católico, o viceversa, y también se celebran las bodas ecuménicas.
Las ceremonias judías son tal vez las más solemnes. La boda puede realizarse en una sinagoga, en un salón de baile o al aire libre, pero en todos los casos “se realiza bajo un palio nupcial o techo llamado Jupá”, indica Acsebrud. Este palio simboliza la formación del nuevo hogar. El novio coloca un anillo a la novia y pronuncia las palabras de compromiso según la tradición judía.
A continuación se lee un acta de amor y fidelidad, lo que se conoce como Ketuba. Se cantan siete bendiciones de alabanza a Dios y se invoca su bendición. “Finalmente el novio quiebra un vaso, declarando que aun en la cúspide de las alegrías recuerda la destrucción del Templo de Jerusalén, y su esperanza de reconstrucción en épocas mesiánicas”, indica Acsebrud.
En el caso de la boda hindú, la ceremonia religiosa es precedida por una fiesta adonde el novio llega en procesión, a caballo o sobre una carroza, rodeado por invitados. Al llegar al lugar realiza un baile al son de tambores, luego toma lugar en una especie de torno preparado especialmente para él. La novia llega acompañada de sus familiares y amigas más cercanas. La pareja preside la fiesta y los invitados disfrutan del banquete y de la música.
De acuerdo con Gil, cerca de la medianoche, y durante más de dos horas, el sacerdote, los novios y los padres interactúan poniendo en práctica una serie de rituales, recitando versos en sánscrito e intercambiando rupias, flores y arroz. Cuando la pareja está oficialmente casada, el novio pone una cadena a la novia en señal de protección.
En la cultura musulmana, la boda se inicia con la Zaffa, una marcha nupcial para anunciar la boda y en la cual participan personas cantando, tocando gaitas y tambores, así como belly dancers. Esta es la tradición que más disfrutó Yosra Gadallah, esposa del cónsul de la embajada de la República Árabe de Egipto.
Posteriormente la novia o su representante firma la aceptación del matrimonio. Si no lo hiciera la misma prometida, la persona que firme debe preguntarle previamente su aceptación.
En Japón, la mayoría de personas no relaciona estrictamente la boda con la religión. Por ejemplo, hay budistas que se casan en una iglesia católica o en un templo sintoísta, explica Ikigami. En la actualidad, muchas bodas se celebran en un área urbana, en un hotel o un lugar especializado, donde se ofrece una capilla o templo para realizar la ceremonia religiosa.
Ese fue el caso de Asami Yamada cuando contrajo nupcias. Por comodidad celebraron la boda en un lugar con capilla en el interior, pero confiesa que de renovar votos lo haría frente a un templo sintoísta como inicialmente era el deseo de su esposo.
Los platillos tradicionales de cada región parecen ser los que más resisten la generalización de las bodas. En las celebraciones judías, el almuerzo o la cena sigue las leyes dietéticas tradicionales.
En las bodas japonesas, aunque se vale elegir platos de origen extranjero, los chefs tratan de servir comida con un significado positivo para los propios japoneses, por ejemplo: arroz con frijol colorado, por ser de color rojo, o huevas de pescado, por el deseo de tener muchos descendientes.
En Guatemala también se cuenta con una variedad de platillos tradicionales para festejar este tipo de actividades, como pepián acompañado de tortillas recién salidas del comal; sin embargo, en la actualidad casi en ninguna boda que se celebre en la ciudad se sirve este tipo de comida. El tamalito con caldo que disfrutó la kaqchikel Marta de Teleguario en su boda, es más apreciado por extranjeros que se casan en el país.
Aquí se suelen importar ideas. Debido a que están de moda las celebraciones temáticas, es fácil encontrar una boda donde se sirva comida cubana, japonesa o italiana, pero nunca algo típico, concluye De Hernández.
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El historiador Celso Lara rememora el vestido tradicional de las mujeres garífunas para la boda: tejido con conchas y elementos marinos, con hojas de adelfa, una flor hermosa parecida al agapanto. Sin embargo, este atuendo ha desaparecido en las nupcias actuales.
El tradicional vestido blanco, con la variedad de cortes y algunas diferencias de tonos que van del blanco al champán, se ha impuesto en casi todas las culturas. Incluso, algunas novias indígenas y japonesas llevan un diseño muy discreto debajo de sus trajes tradicionales.
Marta de Teleguario fue una de ellas. Su colorido huipil rojo, con símbolos bordados, contrastaba con los zapatos blancos y el velo de novia que cubría su cabeza el día de su boda.
Asami Yamada, esposa del actual cónsul de Japón en Guatemala, también recuerda haber usado durante la boda un traje tradicional sobre otro más sobrio que lució después. En esta cultura lo tradicional es usar tres vestidos, los cuales se pueden alquilar en el hotel donde se realiza la fiesta o en una tienda de vestidos especializada.
El alto costo de los trajes tradicionales de cada cultura ha contribuido a la tipificación del vestido blanco.
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Mientras para unas personas la recepción después de la boda es una elección, para los judíos representa una obligación celebrar después de cada hito de la vida judía: nacimiento, Bar, Bat Mitzva y boda, explica Acsebrud.
Los musulmanes más conservadores hacen esta celebración en la mezquita, mientras los de clase socioeconómica media y baja lo hacen en sus casas o en las calles. Destaca la participación de un grupo musical y belly dancers, mientras los invitados arrojan arroz, sal e incienso a la pareja como signo de prosperidad.
En Alemania el tipo de fiesta que se organice depende de las creencias religiosas de la pareja, así como de sus recursos económicos. De igual manera suele celebrarse este tipo de fiestas en Guatemala. Mientras los novios llegan al lugar de la recepción, sus padres son los anfitriones.
El brindis lo hacen los padres de ambos novios, puesto que en la actualidad los gastos corren por cuenta de las dos familias. La tendencia actual es partir inmediatamente el pastel, para luego dar paso al baile y así dejar inaugurada la fiesta, comenta De Hernández.
Las cosas varían un poco en Japón. Pues aunque hay música en el ambiente, no se acostumbra bailar durante la fiesta, en todo caso los amigos o familiares cantan o tocan música para animar el ambiente. A esta celebración le dan el nombre de Hirouen, significa “una ceremonia de presentación de la novia ante la familia del novio y la comunidad”, aunque en la actualidad se considera como una presentación de los ambos.
Los novios dan un mensaje a sus respectivos padres y les entregan flores como gesto de agradecimiento. Para Yamada, este fue uno de los momentos más inolvidables de su boda. Puesto que se considera tímida para expresarse en público, pasó varios días pensando qué mensaje dar a sus padres, escribió más de un borrador, pero al final quedó muy satisfecha con las palabras de agradecimiento que expresó en esa ocasión.
En muchos casos la culminación de la boda no es el fin de las tradiciones para las parejas. Algunos japoneses suelen hacer después una fiesta más informal e íntima para celebrar con amigos.
De igual manera los recién casados en India deben organizar una segunda fiesta donde se muestran abiertamente alegres y participan en el baile. Esto acontece después de que la novia se separa de su familia original y pasa a formar parte de la casa del esposo. Una manera de recibir a la nueva integrante de la familia es realizando varios juegos, para romper el hielo. Sin embargo, en las bodas más tradicionales los novios apenas se conocen, resalta Gil.
Este cambio de hogar también es característico de las bodas mayas y garífunas. En el primer caso, la recién casada pasa a vivir a la casa de los padres del novio y se suma a todas las mujeres del ambiente. En la cultura garífuna, de carácter matriarcal, el recién casado pasa a formar parte de la familia de la novia.
Como vemos, celebrar la unión de una mujer y un hombre, supuestamente por el resto de sus vidas, es un acontecimiento que pone al mundo de cabeza. Ya sea que se sigan tradiciones o modas, lejos de desaparecer, las bodas parecen estar en constante evolución al ritmo de la misma globalización.
Por Alejandra Cardona
Fuentes: Marcelo Acsebrud, agregado cultural de la embajada de Israel. Kyoko Ikigami, agregada cultural de la embajada de Japón. Norbert Eichler, cónsul de Alemania. Yosra Gadallah, esposa del cónsul de la embajada de la República Árabe de Egipto. Benedita Simonetti, agregada cultural de Brasil. Celso Lara, historiador de Guatemala, del Centro de Estudios Folklóricos de Guatemala. Rebeca Lemus de Hernández, catedrática de Montaje de eventos, de la Universidad del Istmo, campus Ifes. Virginia Ramos. Yosra Gadallah, esposa del cónsul de la embajada de la República Árabe de Egipto. Asami Yamada, esposa del cónsul de Japón. Jaime Teleguario Sanic y Marta de Teleguario. Sitio web: www.bbc.co.uk