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Los mariscos son una excelente fuente de nutrientes de óptima calidad por lo que ingerirlos una vez a la semana ayuda a nutrir el cerebro, fortalecer el sistema nervioso y los huesos. Si la salud de su organismo y sus niveles de ácido úrico se lo permiten, no se limite y anímese a prepararlos con distintas recetas.
Preparar mariscos no significa utilizarlos sólo en cebiches, pues con la variedad de frutos del mar pueden experimentarse las múltiples opciones frías o calientes. Para ello la chef Itos Vásquez recomienda las recetas a base de mariscos crudos o cocidos, o bien aquellas donde se sirven fritos, a la plancha, guisados o combinados con otros ingredientes.
Si decide cocinar un platillo frío elija las variedades de ostras, ostiones, berberechos, almejas, conchas, camarones, gambas, langostinos y erizos. Estas especies tienen la peculiaridad de cocerse con facilidad, especialmente si se exponen al jugo del limón o al agua hirviendo, por eso son ideales para cócteles o ensaladas; mientras que si va a utilizarlos en guisos, caldos o asados prefiera variedades de percebes, pulpos, langostas, chipirones, carabineros, calamares, almejas y ostiones, que son más resistentes a las altas temperaturas.
Durante la cocción incluya sal y especias, incluso vino blanco, con esto les mejora la sazón y logra una preparación más aromática. Para las piezas pequeñas, primero caliente el agua con jugo de limón y al empezar a hervir incorpore los mariscos, de preferencia hágalo sobre un colador metálico amplio, introdúzcalo en la olla y antes de que rompan a hervir de nuevo, retírelos y escúrralos.
A la hora de comprarlos asegúrese de que no tengan mal olor ni despidan ningún tipo de jugo y que las caparazones estén intactas. De lo contrario rechácelos porque están en mal estado y podrían provocarle una intoxicación alimenticia.
• A fuego lento
Si cocina mariscos enteros añada a la cocción el jugo de medio limón con esto evitará que la carne se oxide.
• El maridaje perfecto
Cuando sirva recetas a base de mariscos acompáñelas con pan blanco o integral y vino blanco, porque su acidez contrasta y realza el sabor de la preparación.
• Opciones crocantes
Para que los mariscos cocidos queden crocantes después de cocerlos páselos por un poco de agua helada.
• Sin residuos de olor
Para evitar el fuerte olor de los mariscos en los platos, después de lavarlos sumérjalos en un balde con té bien cargado o frótelos con media cebolla y enjuáguelos de nuevo.