ico Consejos y más

Tesoro de la comida saludable

junio - 2008

La riqueza nutricional que posee la soya ha vuelto su consumo más popular en la dieta de adultos y niños.  Para optimizar al máximo los niveles de proteína, aminoácidos, calcio, fibra y vitaminas esenciales para la buena salud, descubra las exquisitas maneras de usarla en la cocina.

La soya es un alimento de ex-celente valor nutricional, por lo que al consumirla con frecuencia se activan diversas funciones del organismo.  Estudios científicos realizados por la Organización Mundial de la Salud -OMS- han demostrado que sus altos niveles de proteína vegetal, vitaminas y minerales fortalecen los huesos y tonifica el tono muscular.  Sus aminoácidos y otros ácidos grasos esenciales, como el omega 3, potencian el sistema inmunológico y nervioso; los carbohidratos generan la energía, mientras que el aporte de fibra mejora las funciones del intestino y limita la absorción de grasas saturadas.

Para aprovechar al máximo sus beneficios inclúyala en la dieta por lo menos cuatro o cinco veces a la semana.  En el mercado se encuentra germinada o en grano verde y dorado, o bien en productos derivados como queso tofu, harina, leche, salsa e imitación de carnes y embutidos. Si la utiliza en grano, antes de cocinarla déjela varias horas en remojo para que se suavice, luego cuézala en la olla de presión de 20 a 30 minutos.  El proceso de cocción será más rápido y evitará que el calor deteriore la calidad de ciertos nutrientes.   Además, si quiere mantenerla cruda y en reserva, colóquela en un recipiente hermético dentro del refrigerador, para que el frío la conserve en buen estado por un lapso máximo de seis meses.

En productos ya procesados es perecedera, por ello su conservación depende de las instrucciones del distribuidor.  Mientras si la prepara de forma artesanal, debe ser consumida lo antes posible, pues la carencia de preservantes la hace vulnerable a la contaminación.  Con creatividad haga de este suculento grano un sinfín de exquisitos manjares dulces y salados.

Para el desayuno
Bata dos huevos, sazónelos con sal y especias al gusto, cuézalos a fuego medio.  Al formarse la torta agregue germinado de soya y forme una omelet.

Flan para el postre
Hierva medio litro de leche de soya, cuatro onzas de azúcar y tres cucharadas de vainilla.  Bata cuatro huevos e incorpórelos, vierta en un molde caramelizado y hornee en baño María.

Cómala en ensalada
En una ensaladera coloque una taza de brotes de soya, ralladura de zanahoria y cubos de manzana, revuelva bien.  Aderece con cuatro onzas de yogur natural y sazone al gusto.

Para la merienda
Triture dos tazas de granos cocidos y forme una masa.  Sazónela con sal y especias, rocíela con mayonesa baja en grasa y cuando esté suave úsela para rellenar emparedados.


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