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Aceptar un trabajo sólo por conseguir alguno, o bien por el simple hecho de cambiar de empleo, no lleva a ningún resultado positivo y al poco tiempo se sentirá inconforme, su rendimiento menguará y se convertirá en candidato para ser despedido.
Usar una empresa como trampolín para conseguir otro empleo mejor poco tiempo después de haberse iniciado en él, puede dar resultados una o dos veces, pero ir de una empresa a otra con el objeto de ascender rápido de puesto, a la larga puede llegar el momento en que el último le quede grande y se desplome porque su capacidad no da para más.
Por desgracia, son pocas las personas que saben valorarse y ubicarse exactamente en el lugar que les corresponde. Todo el mundo piensa que donde lo pongan puede hacer un buen papel y no es así. El exceso de ambición y deseo de subir rápido de puesto es el principal enemigo de muchas personas, ya que olvidan la importancia de poseer la capacidad para el desempeño del empleo que tienen o desean.
Para evitar fracasos, lo más indicado es que el sujeto se haga un autoanálisis o bien se someta a un test psicotécnico para conocer sus aptitudes. Con suma frecuencia el individuo se siente apto para ciertas cosas y lo es para otras. Por desgracia, abunda la gente fracasada debido a que nunca se ubicó donde sus disposiciones naturales fueran apreciadas, las que de haber sido explotadas al máximo le hubieran permitido una alta productividad y una mayor satisfacción en la vida.
Muchas veces un trabajador hastiado de sus tareas acepta la primera oferta, sin percatarse de que está condenado a repetir la historia.
Encontrar el mejor
Para conseguir un buen trabajo se requiere una gran dosis de paciencia, de análisis, sopesando las ventajas e inconvenientes de la posición, ya que en todos hay cosas buenas y malas. Sólo así es posible hacer una buena elección. Sin embargo, para estar seguro debe estudiarse a profundidad la nueva opción, para no sentir arrepentimiento ni cometer un error profesional que lo aleje de sus metas.
Es normal que al solicitar empleo una persona sienta una fuerte presión que la haga sentir estresada, sobre todo, cuando está sin uno fijo. Sin embargo, debe existir en la persona autocontrol adecuado para dar al menos la apariencia de estabilidad emocional.
De lo contrario, inmediatamente deja ver al entrevistador la ansiedad reflejada en su rostro. Lo cual resulta contraproducente, ya que esta emoción empaña la razón a quien solicita el trabajo y le impide entender lo que se le dice, le hace contestar algo que no se le ha preguntado, o bien no está en condiciones para manejar de forma conveniente todo lo relacionado con el sueldo y las prestaciones que pretende obtener.
Adaptado de: Estrategias para conseguir y conservar un buen empleo, Grupo Editorial ISEF.