ico Empleos

Todo reside en la actitud

julio - 2007

Actitud es una palabra con cierta carga emocional para algunas mujeres.  Por ejemplo, si una empleada es tachada de tener mala disposición hacia el trabajo, puede sentirse reprendida por una cualidad tan personal pero sobre la cual no tiene total control.

Si usted no controla su actitud, ésta puede dominar su vida.  ¿Le ha pasado en algunas oportunidades haber tenido la responsabilidad de hacer algo, pero pensar "eso es imposible", para luego lograrlo?  Si su sobrevivencia depende del resultado, encontrará la manera de ignorar los mensajes de "creo que no lo lograré" anidados en su cabeza.  Sin embargo, esos mensajes no son tan fáciles de evitar en situaciones cotidianas siempre presentes frente a usted.  ¿De dónde provienen?  El medio, la familia, los amigos y los jefes, todos le brindan un aporte constante sobre usted misma, su conducta, apariencia y potencial.

A través del camino ha reunido una gran cantidad de información poco o nada cierta acerca de quién es y de lo que puede ser capaz de lograr.  El problema es cuando se apropia de estos datos negativos y trabaja duro para apoyarlos a través de su comportamiento.  El resultado: hace de sí misma lo esperado por los demás.

Estudios sobre la conducta humana revelan que usted se convierte en el producto de sus decisiones.  Si tiende a ser tímida, evitará a toda costa situaciones sociales y conocer gente nueva.

La mayoría de personas no vive con la misma realidad.  Lo que ve está filtrado a través de un sistema de creencias adoptadas dentro del contexto único de su niñez, educación, cultura y naturaleza personal.  Para apoyar su realidad, probablemente sea muy selectiva respecto a los sucesos recordados de su juventud.  También es posible que ignore aquellas memorias alejadas de sus creencias y se reúna en un grupo de gente con visión similar a la suya acerca del mundo.

¿Es su éxito parte de ello?  No siempre.  Como mujeres, a veces crecemos con un miedo inconsciente al éxito.  De niñas se nos enseña a admirar a la gente exitosa por su talento y ambición.  Al mismo tiempo se nos instruye en el desarrollo de la modestia y la abnegación.  El confuso mensaje es a menudo claro sólo a través de una percepción tardía: "Asegúrate de ser exitosa, pero sin ser demasiado agresiva".  En otras palabras, tener mucho éxito no es ser "femenina".

La escritora Janet Hauter cuenta su propia historia: "A diferencia de muchas mujeres puedo contar a mi madre como un factor decisivo en mi propio éxito.  Aún en el presente ella es mi mayor porrista, pero también me envía seguido un conflictivo mensaje: "Eres una adicta al trabajo" y "¿trabajas sólo para obtener más cosas?".

"Cada vez que comienzo un nuevo proyecto, por un momento mi entusiasmo natural y compromiso se ensombrece con las palabras de mi madre.  No la culpo, pues en sus palabras expresa la ambivalencia que todos hemos experimentado hasta cierto grado".

En su caso, la clave para vencer las influencias es reconocer los mensajes ocultos enviados por otros.  Después valore su respuesta bajo sus propios objetivos, sin aportes externos o bajo su propia programación interna.

Adaptado de: Guía para el éxito profesional de la mujer inteligente, cómo triunfar en su carrera, editorial Panorama.

Artículos relacionados

archivoArchivo de ediciones
cargando
fotosGalerías
Fotos
load
Videos
load