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Empezar cada actividad con un objetivo en mente

julio - 2008

Esto significa comenzar con una clara comprensión de su destino.  Significa saber adónde va, de modo que pueda comprender mejor dónde está, y dar siempre los pasos adecuados en la dirección correcta.

Es normal que las personas luchen por lograr ingresos más altos, más reconocimiento o un cierto grado de competencia profesional, sólo para descubrir que su ansiedad por alcanzar la meta les ha privado de cosas realmente importantes y que ya han quedado fuera de sus posibilidades.

Cuán distinta es nuestra vida cuando sabemos qué es lo relevante para nosotros y, manteniendo ese cuadro en mente, actuamos cada día para ser y hacer lo que en realidad nos interesa.  Si la escalera no está apoyada en la pared correcta, cada paso dado no hará más que acercarnos al lugar erróneo. 

Podemos estar atareados, ser eficientes al máximo, pero sólo seremos también efectivos cuando empecemos con un objetivo claro en mente.

Si se considera con cuidado el concepto con el cual se quiere ser recordado, encontraremos la definición personal de nuestro éxito y a lo mejor será diferente a la comprendida hasta ahora.

Es posible que la fama, el éxito, el dinero o algunas de las otras cosas por las que luchamos ni siquiera formen parte de la pared correcta.
Cuando alguien empieza con un fin en mente, alcanza una perspectiva distinta.  Al morir un amigo común, un hombre le preguntó a otro: "¿Cuánto dejó?".  La respuesta fue: "¡Lo dejo todo!".


Dos veces

El hábito de empezar con un fin en mente se basa en el principio de que todas las cosas se crean dos veces.  Siempre hay primero una creación mental, y luego una  física.   Por ejemplo, en la construcción de un hogar.  Uno lo crea con todos sus detalles incluso antes de clavar el primer clavo.  Trate de tener una imagen clara del tipo de hogar de su predilección.  Si lo desea centrado en la familia, prevea un lugar especial para compartir con ellos.  Piense en puertas corredizas y en un jardín amplio para diversión y juego de sus hijos.  Se trabaja con la mente hasta tener una idea clara de lo que quiere construir.

Luego, se traza el plano y se elabora el proyecto de construcción.  Todo esto se hace mucho antes de empezar a trabajar sobre el terreno. 
En caso contrario, si no se planifica en la segunda creación, ya durante la construcción puede incurrirse en cambios no planificados que representan un gasto doble.  Cabe aplicar la regla de todo carpintero: medir dos veces antes de cortar.

La primera parte implica pensar qué es lo que se quiere y plasmarlo en los planos.  La segunda es levantar con cemento y ladrillo la idea de la casa.

En la vida diaria hacemos lo mismo, desplegamos en nuestro puesto el plano para decidir cuál será el trabajo del día, es decir, empezamos con un fin en mente.

Lo mismo sucede cuando queremos tener éxito profesional, también en este caso nos corresponde definir con suficiente claridad los logros deseados en nuestra trayectoria laboral, tanto en la presente como en la futura. 

Adaptado de: Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, editorial Paidós Plural. 

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