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El ser humano tiene la dicha de vivir varias décadas, según sea el caso. Pero ¿quién puede vivir todo ese tiempo de una sola vez? Nadie. Existimos y pasamos por este mundo minuto a minuto y segundo a segundo.
El lapso de vida de cada persona ha sido dividido en tres bloques de tiempo para entender su importancia: pasado, presente y futuro.
Cada uno tiene un propósito y un por qué.
El siguiente análisis puede ayudarnos a entender:
Pasado
¿Cuál cree usted que es el propósito principal del pasado? ¿Qué cree que debemos hacer con él?
Su objetivo más importante es enseñarnos. De él se aprende por las experiencias, las vivencias, los logros y los retos. ¿Se puede vivir en el pasado? Por mucho que se quiera, no se puede volver atrás. Quienes se empeñan en hacerlo, tratan siempre de revivir lo bueno o lo malo ocurrido en alguna ocasión particular. Siempre quieren hacer referencia a un mundo o situación mejor que sólo existe en su mente.
Futuro
Ahora bien, trata de vivir el futuro tampoco se puede. De alguna forma puede visualizarlo, planificarlo y preverlo.
¿Conoce personas que viven en el futuro? Su vida siempre será mejor... cuando hagan esto o aquello. Viven en el mundo de algún día. Son como los llama el escritor Samuel Clavel: los planificadores eternos.
Usted huya de esto y utilice a su favor el poder del futuro. Visualícelo, planifíquelo, estúdielo, pero no se adelante a vivirlo. Lo único que está permitido vivir es el hoy. Pero en ocasiones estamos tan ocupados tratando de vivir el pasado o el futuro que nos olvidamos de actuar en el presente.
Por eso, su principal objetivo debe ser comenzar cada día con una actitud de ganador, triunfador y de persona de éxito. El verdadero profesional exitoso aprende del pasado y planifica el futuro, pero vive solamente el presente. Y lo vive feliz y satisfecho.
"¿Cómo estás?"
Cuando alguien nos saluda, nos ve, cuando saludamos a nuestra pareja por la mañana o a un amigo que hace tiempo no veíamos, la pregunta automática que hacemos es "¿Cómo estás?"
Cuando decidimos tomar el control de nuestra vida y ser los creadores y arquitectos de nuestro éxito, adoptamos una respuesta que nos hace comenzar cada día con el pie correcto. De esta forma siempre tendremos la respuesta correcta: "feliz".
Así debemos afrontar las situaciones, los retos y las responsabilidades que se nos presentan en nuestro único momento de vida: el hoy.
Decídalo. Es una decisión. Declárelo en voz alta: "hoy estaré feliz, comenzaré el día sintiéndome así. Sin importar los retos, las circunstancias y las situaciones que se presenten".
En resumen, debemos entender que la felicidad llega por decisión propia, y no por consecuencia de las cosas que sólo pasan a nuestro alrededor.
Adaptado de: ¿Cómo fabrico mi queso?, Grupo Editorial Norma.