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1. Actividad física a tu ritmo. El ejercicio siempre es beneficioso para el cuerpo y la salud, mantiene su funcionamiento y lo conserva en condiciones para ir al paso de la vida actual. Siempre que te inicies en algún deporte o ejercicio te conviene hacerlo de forma progresiva, es decir, incrementar el tiempo de ejercitación así como la frecuencia en días. Mientras más lentamente aumentes, mejores resultados obtendrás.
2. Mejora tus condiciones laborales. Para no sacrificar tu bienestar físico en tu empleo verifica que tu lugar posea algunas características básicas como: una silla donde no cuelguen tus pies, el respaldo esté ajustado al alto de tu espalda, el escritorio o teclado de la computadora esté a 90 grados de tus codos, el monitor de la computadora o el material donde escribes debe estar al frente y no a un lado.
3. Oficios domésticos menos dañinos. Los oficios domésticos implican un gran esfuerzo y usualmente no se realizan con las posturas correctas. Para cambiar esto puedes empezar por subir un pie en un banquito y luego alternar con el otro cuando planchas, lavas platos o cocinas, por ejemplo. Evita inclinarte al frente con las piernas rectas, sobre todo cuando cargas objetos pesados como ollas llenas, cubetas o recipientes grandes y no recojas objetos del suelo con las piernas rectas, flexiónalas y mantén tu espalda recta.
4. Siempre activa y fresca. Para cuidar tu apariencia y verte siempre radiante evita los desvelos y las malas posturas. Busca estar siempre activa, estimula tus sentidos y canaliza tu energía positivamente.
5. Cuida tu cuerpo. El ejercicio es vida y salud. La actividad física mantiene tus músculos fuertes y elásticos. Cuídate de lesiones al vigilar tus posturas en el trabajo, en casa y al dormir.
Karla Rímola
Fuente: Fisioterapeuta Yaniri Kastillo de Arriola.