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Este trastorno también se conoce como intolerancia a la leche, déficit de lactasa o deficiencia de disacaridasa, explica la médica Doris Ortiz de Motta, especialista en medicina biológica y nutrición, de la Clínica Rhinos Relax Center.{{Tú puedes detectar si tienes este problema, sólo presta atención en lo que comes. Si lo que te hace daño es la leche y sus derivados, seguramente a los 20 ó 30 minutos de haberlos ingerido presentarás dolor abdominal, flatulencias, náuseas, diarreas, calambres, malestar al defecar y, a corto plazo, perderás peso. En el caso de los infantes, madres lactantes o embarazadas pueden presentar algunas deficiencias, en especial si no sustituyen los micronutrientes como calcio, fósforo y proteína que provee dicho líquido, por otros alimentos. Por ello, es recomendable que lo consultes de inmediato con tu médico, porque el tratamiento debe ser personalizado.{{La primera sugerencia es que te abstengas de consumir los productos alimenticios que te producen el trastorno.{{A la vez incluye en tu dieta carnes o leche y queso de soya, para sustituir las proteínas de la leche. Las principales son la caseína y las de suero: lactoalbúmina y lactoglobulina. Estas son del más alto valor biológico, es decir, contienen todos los aminoácidos que deben estar presentes en la proteína y en la proporción adecuada, para que el organismo pueda formar sus tejidos.{{En los niños menores de un año la lactancia es lo más recomendable, porque contiene también estos nutrientes, especialmente los últimos dos, por eso asimilan y digieren con facilidad la leche materna. El fósforo, calcio y vitaminas que contiene la leche pueden adquirirse mediante el consumo de vegetales, entre los cuales hay algunos que están más enriquecidos. Por ejemplo, el calcio -fundamental para fortificar los huesos- se encuentra en el bróculi, col rizada, legumbres, derivados de la soya como el tofu y zumos fortificados. {{Además, estos productos también son buena fuente de fotoquímicos y antioxidantes, contienen poca cantidad de grasa, sin colesterol ni proteína animal.
Personas susceptiblesEste problema se desarrolla en la infancia, pero afecta más a los adultos. Es más común en poblaciones asiáticas, africanas, afroamericanas, nativos americanos y pueblos del Mediterráneo, que en las poblaciones del norte y occidente de Europa. En Guatemala no hay registros estadísticos que muestren las evidencias del trastorno, pero en diversas clínicas de nutrición se han detectado varios casos, asevera Ortiz.{{Tales deficiencias enzimáticas se producen con la enfermedad celíaca o infecciones intestinales. También pueden ser de tipo congénito o causadas por el consumo de antibióticos, especialmente neomicina.{{Hay exámenes de laboratorio que pueden confirmar el diagnóstico. {{Otra forma de detectar esta deficiencia es mediante una biopsia del intestino delgado. Se examina con un microscopio y se somete a análisis, para detectar su reacción ante la lactasa u otra actividad enzimática, citan los autores del Manual Merck de Información Médica para el Hogar, de Editorial Océano.{{En medicina alternativa existen aparatos de origen alemán que ayudan a diagnosticar y tratar la intolerancia, afirma Lilian López, especialista en medicina homeopática del laboratorio Homeopatía y Fitoterapia Praxis.{{{¿Por qué ocurre?
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Fuentes: Cadena, Contenidos Actualizados de Nutrición y{Alimentación, publicado por el Instituto de Nutrición de{Centro América y Panamá, INCAP. Doctora Doris Ortiz de{Motta, teléfono: 2472-8699. Homeópata: Lilian López,{teléfono: 5509-5991.