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Cuando te alegras de los logros obtenidos por tu pareja o aplaudes sus cualidades, demuestras el cariño y admiración que le tienes. Pero ¿en qué momento esto puede llegar a ser contraproducente?
Es saludable que en cada oportunidad que tengas demuestres a tu novio o cónyuge que aprecias sus buenas acciones, porque son detalles que nutren la relación y sirven de estímulo para que mantenga ese comportamiento, explica la psicóloga Rosee Marie Bonilla. Si tu actitud es positiva refuerzas su capacidad, servicio, solidaridad y respeto hacia ti.
Pero como nadie es perfecto también es importante que reconozcas el lado negativo y aceptes que tu pareja tiene defectos. De esta manera tendrás un concepto real de la persona que es, sin caer en el extremo de colocarla en un pedestal, ni admirarla sólo por algunos detalles que te agradan, añade la antropóloga Alicia Arellano, de la Clínica Mujer Feliz.
Lo ideal es que desde la fase de noviazgo se contemple esta forma de convivencia, para no crear falsas expectativas en la relación. Muchas veces ocurre que la “química” del enamoramiento surge porque a la persona le gustó, de otra, su forma de hablar, su buen humor o su apariencia física, aspectos que no son suficientes para mantener una relación. Dejarse llevar por lo anterior podría hacer caer en una vana ilusión, ya que si en el futuro él o ella deja de bromear, no utiliza palabras afectuosas ni los mejores atuendos, sin duda alguna la atracción se perderá, porque la admiración estaba puesta en características superficiales y no en las cualidades de la persona.
La admiración que se le tenga a alguien debe ser integral, valorando su espiritualidad, comportamiento y acciones, que en muchos casos van acompañados de errores tolerables.
Por Margarita Pacay