SaludLa epilepsia aparece como consecuencia de cambios repentinos en el funcionamiento del cerebro. Se trata de una afección neurológica no contagiosa ni causada por otra enfermedad o retraso mental. Surge a cualquier edad y sin distinción de género.
Esta enfermedad se produce por una o varias descargas súbitas y desproporcionadas de los impulsos eléctricos de las neuronas. Según la Comisión de Epidemiología y Pronóstico de la Liga Internacional contra la Epilepsia -ILAE, por sus siglas en inglés- ocurren trastornos anormales bruscos y transitorios que alteran la conciencia, la habilidad motora y sensorial, así como la autonomía y la psiquis de la persona que la padece.
En casi todos los casos suele manifestarse con convulsiones causadas por un desbalance químico del sistema nervioso, pero en realidad estas reacciones tienen su origen en el área cerebral donde se produce la descarga. Esto altera momentáneamente el funcionamiento cerebral en forma parcial o absoluta.
Los trastornos epilépticos varían dependiendo de la edad en que aparecen, la etapa en que se detectan y el tratamiento que se prescriba. En algunos pacientes los ataques son leves, duran de un día a otro y luego desaparecen; en otros son más severos y frecuentes, siendo vital la intervención del especialista en neurología para que brinde atención inmediata. Es indispensable tener un diagnóstico adecuado con el fin de educar al paciente acerca del trastorno.
Descripción de las crisis
Cuando se sufre una descarga cerebral, la forma típica en que lo exterioriza el organismo es mediante convulsiones. De acuerdo con el neurólogo Gustavo Cosenza, éstas se dividen en cuatro grupos: crisis parciales, generalizadas, simples y complejas.
Las crisis epilépticas, parciales o focales, se originan en los lóbulos temporales o frontales del cerebro; afectan la memoria, percepción, conducta y, en algunos casos, surgen ataques de pánico. Las generalizadas abarcan todo el cerebro y provocan una pérdida brusca del conocimiento, desmayo, contracción de los músculos de las extremidades y del rostro, seguidos de sacudidas rítmicas que duran segundos o minutos. Estas últimas se clasifican en simples, cuando durante el ataque aún se conserva el nivel de conciencia y, complejas, si llegan a alterar la razón.
Según el Diccionario de Epilepsia, publicado por la Organización Mundial de la Salud -OMS-, los síntomas que advierten una crisis o ataque epiléptico son: ligeros períodos de confusión mental, comportamientos infantiles repentinos, movimientos maxilares como los que se hacen al masticar alimentos, o abrir y cerrar los ojos continuamente. Otras características pueden ser la percepción de ciertos fenómenos auditivos y visuales, o sensación de hormigueo en la piel.
Causas conocidas
La epilepsia es un trastorno con varias causas posibles. Cualquier distorsión del patrón de actividad neuronal normal puede conducir a la aparición de una crisis epiléptica, así como traumatismos provocados por un accidente de tránsito o de otro tipo.
En algunos casos se da como secuela de daños producidos por tumores, consumo de alcohol o drogas, Alzheimer, meningitis, encefalitis, Síndrome de inmunodeficiencia adquirida, ciertas alergias, infartos y ataques al corazón.
Cuando la epilepsia es secundaria a traumatismos puede prevenirse con el uso de los cinturones de seguridad en los vehículos, así como con la utilización de cascos para viajar en bicicleta o moto. Si son niños los que tienen esta enfermedad, al transportarlos en vehículo es indispensable sentarlos en asientos apropiados y con cinturones.
Por Yeni Leiva