ico Decoración

Bellas y felices pascuas

febrero - 2007

Durante la época navideña se las encuentra en todas partes embelleciendo los ambientes con su tradicional color rojo, pero las posibilidades decorativas de las pascuas van más allá de estas fechas y este color.

Una antigua historia mexicana cuenta que un niño muy pobre deseaba llevar un regalo al pesebre instalado en la iglesia de su pueblo y, ante la imposibilidad de comprar un obsequio, oró y milagrosamente aparecieron de la nada unas flores de brillantes hojas rojas y forma de estrella.  Pero ésta es sólo una leyenda, refiere Juan Pablo Juracán, paisajista, quien da mayor credibilidad a los registros históricos los cuales indican que la flor de pascua es originaria de México y fue introducida en Estados Unidos en 1834 por Joel Poinsett, primer embajador de dicho país en México. 

“De ahí el nombre científico euphorbia –poinsettia- pulcherrima”, indica.

Aunque son un símbolo de la Navidad en su tradicional color rojo, las pascuas también pueden encontrarse en blanco, rosado, anaranjado y veteado –blanco con pigmentos rojos o rosados-.  Estas variedades, explica Juracán, son posibles mediante procesos de mutagénesis o hibridación, es decir, alterando el ADN de las plantas para modificar su color. 

Las flores de pascua se clasifican por su tipo o forma.  Las variedades más populares son las llamadas “Freedom, un tipo de pascua que está registrado –como una marca- y cuyas hojas y flores varían respecto de la criolla que es una mezcla ya no pura”, indica el paisajista.  Otra variedad muy comercializada es la conocida como colocha por la forma rizada de sus hojas y flores.  

La existencia de pascuas en diferentes colores permite que éstas puedan adaptarse de mejor manera a conceptos decorativos que no necesariamente están basados en rojo y verde.  De acuerdo con Otto Girón, diseñador de interiores, una esquina despoblada o un jardín interior pueden decorarse muy bien formando una cascada con pascuas de un mismo color o combinando las de un color uniforme con otras veteadas o manchadas.  “Podemos utilizar cajones de madera para darles diferentes alturas y crear el efecto de cascada” explica.  Otra manera de aprovecharlas, dice Girón, es adaptándolas a objetos antiguos tales como carretones o copones de madera o de piedra.  “Si utilizamos pascuas en la mesa principal, es buena idea usar como base un tazón de plata, pewter, porcelana o bronce”, sugiere.

Para todo el año

Al adquirir flores de pascua en macetas es preciso observar que el follaje sea verde y abundante, aconseja Juracán.  El color debe lucir bien definido y las hojas, sanas y brillantes.  En cuanto al tamaño, agrega, es más seguro elegir las de porte medio.  Cuando termina el período de floración, las plantas pueden conservarse; pero sus dimensiones varían si son trasplantadas a tierra firme donde crecen en forma de arbusto, con la desventaja de ser más vulnerables a enfermedades.  Un clima cálido, un suelo con suficiente materia orgánica y un sistema de drenaje adecuado, son ideales para su cultivo.

Alma Reyes, de vivero Flora, explica que tanto las pascuas rojas como las de otros colores requieren los mismos cuidados:

• Riego moderado, una o dos veces cada semana, procurando mantener la tierra húmeda.  El agua debe aplicarse directamente en la tierra, nunca sobre las hojas.  Una buena sugerencia es colocar la maceta durante 15 minutos sobre un plato con agua y retirar luego el sobrante. 
• En su etapa de floración necesitan mucha luz por ello es conveniente colocarlas cerca de una ventana.  La falta de luz suele causar pérdida de hojas.  La temperatura ideal es de 15 a 20 grados centígrados.
• Para prolongar la vida de las pascuas -en maceta o en el suelo- puede usarse ocasionalmente un abono de liberación lenta, pero no debe aplicarse cuando las flores empiezan a tomar color.  En especial cuando son sembradas en tierra firme, porque pueden ser atacadas por plagas como pulgones, ácaros, cochinillas y mosca blanca.  Un exceso de agua o de fertilización también puede dañarlas.


Al manipularlas

La savia de estas plantas -líquido blanco- puede irritar la piel y ocasionar alergias.  Para detener su salida, al realizar un corte, debe sumergirse la parte seccionada en agua caliente. 

Lili Beteta

Fuentes: Juan Pablo Juracán, del Grupo Alma Verde.  Alma Reyes, del Vivero Flora.  www.infojardin.com

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