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Embarazo y diabetes

abril - 2007

La diabetes bajo control no trae mayores complicaciones para el desarrollo del bebé.  Pero ¿qué sucede cuando la madre diabética no tiene un tratamiento apropiado o adquiere la enfermedad durante las primeras 20 semanas de gestación?

Claudia* nació hace apenas un mes, el parto fue difícil.  Pesaba más de 10 libras y su clavícula sufrió una fractura porque su gran tamaño hizo que se lastimara al pasar por la pelvis.  La madre ni siquiera imaginaba que sufría de diabetes, lo cual provocó el peso excesivo en la niña.

La mamá de la recién nacida fue afortunada porque los médicos aseguran que su desbalance metabólico podría haberle causado desde un aborto espontáneo, hasta deformaciones congénitas al bebé como espina bífida o sirenomelia: las piernas nacen pegadas, y las posibilidades de vivir son casi nulas.

La pequeña por ahora se encuentra estable, aunque a largo plazo, entre 20 y 40 años, existe la posibilidad de que desarrolle un cuadro diabético.  
Julio Cabrera, genetista, explica que estos casos no deberían producirse, si tan sólo se practicara una evaluación preconcepcional, es decir, hacer un historial médico para conocer qué familiares cercanos han presentado diabetes u otras enfermedades, además de explorar la salud de la pareja y someterla a tratamientos que aseguren la salud de la madre y los hijos.

Sin embargo, en el país las madres no llegan a consulta médica sino hasta el momento de sospechar del embarazo, y en otros casos hasta el día del parto, explica Cabrera.

¿Quiénes son vulnerables?

La diabetes puede atacar a las féminas de dos formas distintas: cuando se padece la enfermedad antes del embarazo o al surgir durante la gestación, debido a los cambios hormonales que ello implica; en este último caso la diabetes desaparece con el nacimiento del bebé.  

Cualquiera de los dos casos son provocados por ciertos factores específicos, como herencia diabética, sobrepeso y obesidad, ser mayor de 35 años, padecer de problemas de ovarios poliquísticos, historial de abortos o embarazos previos macrosómicos -bebés con más de ocho libras de peso-, comenta Luis Pedro Rossal, ginecólogo.

El tratamiento es sobre todo tener cuidado en la alimentación y ejercicio moderado, porque llevar una vida sedentaria podría provocar mayores complicaciones.  Sólo en los casos en los cuales la paciente ha registrado diabetes antes del embarazo es necesario aplicar insulina, asegura Rossal.

Es indispensable que una mujer diabética, además de llevar control con su ginecólogo, también consulte a un endocrinólogo y a un nutricionista.  En el momento del parto es precisa la asistencia de un neonatólogo para controlar el metabolismo del bebé, porque podría ser afectado al momento de nacer, o bien horas después.

*Nombre ficticio.



Alimentación es básica

El número de calorías y porciones recomendadas para una mujer embarazada depende de diversos factores como su peso, altura y proceso del embarazo.  Es el especialista en nutrición el encargado de seleccionar los alimentos apropiados para la madre.

Es importante incluir alimentos de cada uno de los grupos alimenticios, frutas, verduras, carnes magras, lácteos descremados, cereales integrales, entre otros, y tener por lo menos seis comidas al día para acelerar el proceso de metabolismo. 

Por Ingrid Reyes

Infograría: Sergio Espada


Fuente: Luis Pedro Rossal, ginecólogo.  Julio Cabrera, Genetista.  Ricardo Herrera, neonatólogo.  March of Dimes.

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