ico Salud

Una cena moderada y saludable

julio - 2007

Mientras algunas personas aprovechan las relajadas horas de la noche para hacer la comida más copiosa del día, otros consideran que ésta debe ser escasa o, incluso, omitida para evitar ganancias de peso indeseadas.  Pero cualquiera de estos extremos está lejos de ser considerado un hábito alimenticio saludable.

“Las funciones que cumplen los alimentos durante la noche son las mismas que cumplen durante la mañana”, afirma Mary Jane Muñoz, nutricionista.  “Lo importante es consumir la energía que se necesita”. La clave para asegurar una correcta alimentación al final de cada jornada es considerar las condiciones del propio organismo.  

Por ejemplo -indica Muñoz- una persona sana -peso y talla promedio- puede cenar una sopa de verduras, cuatro onzas de pollo cocido al limón, media taza de arroz, una tortilla y, como postre, frutas frescas.  Para un hombre con sobrepeso, puede consistir en un plato de verduras cocidas, dos onzas de queso fresco, dos tortillas y una fruta.  

En el libro Mayo Clinic, Healthy Weight for everybody, se aconseja crear un horario propio de alimentación de manera que se ingiera cantidades moderadas de alimentos cada vez que se tiene apetito.  Así, tomar una refacción a mitad de la tarde, evitará que se llegue a la hora de la cena con hambre excesiva que induzca una ingesta exagerada de alimentos.

Cuando existen trastornos tales como gastritis o colon irritable, algunos alimentos pueden dificultar la digestión y causar problemas al dormir.  En general, se recomienda dedicar un tiempo a la lectura u otra actividad relajante antes de acostarse.

Por Lili Beteta

Fuentes: Nutricionista Mary Jane Muñoz.  Libro Mayo Clinic, Healthy Weight for everybody. 

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