ico Nutrición

Lentejas, salud y energía

octubre - 2007

Llevar una dieta que incluya el consumo frecuente de lentejas es una excelente opción para elevar los niveles de hierro en la sangre y así prevenir la anemia.  Su abundancia en zinc y selenio actúa como un potente antioxidante. 

El contenido en fibra favorece el tránsito intestinal; si las combina con cualquier tipo de carnes o arroz aportan proteínas de alto valor biológico, lo cual favorece a la formación de masa muscular.

Para aprovechar al máximo esos beneficios para el organismo, es conveniente consumirlas en preparaciones que las incluyan sin piel, en puré o mezcladas con verduras.  De esta manera se les mejora el sabor y la apariencia y, sobre todo, se convierten en un alimento más fácil de digerir.  

En el mercado encontrará distintas variedades.  Las más comunes son las verdes de grano pequeño y redondo, las rojas o anaranjadas de sabor suave, apropiadas para preparar puré, y otras más grandes y rojizas llamadas lentejones, ideales para combinar con carnes o embutidos.

Según la chef Mariela López, lo básico de cualquier variedad es que al adquirirlas -ya sea envasadas o a granel- no estén partidas ni enmohecidas.  De preferencia que desprendan un olor a fresco, con un ligero toque a nueces.  

Ya en casa consérvelas en un ambiente fresco y seco, protegidas de la luz, humedad e insectos.  Si están envasadas manténgalas en su propio empaque, pero respetando las condiciones señaladas por el distribuidor.  

De este modo sus propiedades se mantienen durante más de un año y, por ende, podrá tenerlas a su alcance para experimentar las múltiples maneras de cocinarlas.


• Tacos verdes
Mezcle una taza de arroz cocido con una de lentejas guisadas y póngalas en hojas de repollo.  Enróllelas hasta formar un taco y áselas sobre una plancha caliente.

• Con más fibra
Decore sus ensaladas de lechuga y espinaca con una o dos tazas de lentejas rojas guisadas, o simplemente cocidas con agua y sal.

• Cocción rápida
Para que se cocinen en poco tiempo, una noche antes de preparar la receta déjelas en remojo.  Al día siguiente páselas a una olla de presión y cuézalas por 20 minutos.

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