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Es normal que los niños manifiesten tensión al acercarse el inicio de un nuevo ciclo lectivo, pero los padres pueden ayudarlos para que el estrés se transforme en una actitud positiva.
La expectativa por conocer a los nuevos maestros y los nuevos contenidos académicos suele generar tensión en los escolares. La ansiedad es mayor cuando se suma un cambio de establecimiento o la necesidad de repetir un grado. “El temor hace que a veces reaccionen de manera negativa”, explica Blanca de Argueta, psicóloga clínica.
Un factor que puede contribuir aumentando o disminuyendo esta tensión es la actitud de la familia. “Es importante la conducta de la mamá quien suele ser la encargada de preparar a los niños por las mañanas para ir a la escuela y a veces se queja, por ejemplo: si dice con tono de cansancio ‘ya viene enero y otra vez tenemos que empezar’, transmite esa actitud negativa a los niños y ellos también hablan en el mismo tono”, dice la psicóloga.
Es conveniente que los padres manifiesten entusiasmo y transmitan seguridad a los niños diciéndoles que será una aventura emocionante, harán nuevos amigos y que estarán siempre dispuestos a apoyarlos en todo lo que requieran. Otra manera de transmitirles tranquilidad es procurar que en casa se respeten horarios de sueño y comidas; brindarles una alimentación saludable, limitando el consumo de bebidas carbonatadas y comida chatarra; y adoptar la rutina de preparar por las noches la ropa y la mochila para el día siguiente.
De acuerdo con la psicóloga De Argueta, adaptarse de nuevo al horario y rutinas del ciclo escolar toma alrededor de cuatro semanas para los infantes que al menos han cursado ya un grado. Cuando los estados de ansiedad se prolongan por varios meses o se registran cambios importantes en la conducta de los niños, es necesario buscar ayuda profesional.