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Si estás llegando a la cuarta década de vida es probable que pronto empieces a experimentar bochornos, irritabilidad, depresión, entre otros síntomas típicos del inicio de la menopausia. Para que esta nueva etapa no afecte tu calidad de vida visita a tu ginecólogo.
Por lo general, a los 55 años de edad las mu-jeres dejan de menstruar. Pero mientras llega esa fase, 15 ó 20 años antes comien-zan a aparecer síntomas que pueden ser leves o severos. A corto plazo surgen las irregularidades menstruales, bochornos, irritabilidad, depresión, ansiedad, insomnio y disminución del deseo sexual. A mediano plazo: dispareunia (dolor al momento de tener relaciones sexuales), problemas de incontinencia urinaria, vaginitis atrófica y resequedad en la piel. A largo plazo: pérdida de densidad ósea y enfermedad cardiovascular, explica la ginecóloga Sara Ortiz, del Centro Inte-gral Femenino.
Ortiz recalca la importancia de la información y el control individual, ya la Terapia de Reemplazo Hormonal, TRH, se aplica según el historial clínico, condiciones de salud y etapa premenopáusica que desarrolla cada quien. Se estima que un 25 por ciento de las mujeres no presentan síntomas, pero es importante que mantengan su control médico, pues también necesitan un tratamiento hormonal específico. Asimismo, hay una receta individual para quienes aún no se han practicado una histerectomía y están menstruando. Según la etapa y la necesidad de cada una, se recomendará el tratamiento vía oral, parche o inyectable, agrega Ortiz.
Entre los mismos expertos hay controversias por los estudios efectuados en torno al tema. Algunas investigaciones relacionaron los tratamientos a base de hormonas con el aparecimiento de cáncer y con problemas cardiovasculares, “sin embargo, las últimas publicaciones demuestran el beneficio que tienen éstas en la protección cardiovascular, tomando en cuenta que el 44% de mujeres fallece de enfermedades cardiovasculares. Podemos be-neficiar a la paciente si damos una terapia hormonal a tiempo, si elegimos correctamente el tratamiento y se aproxime a la composición hormonal que pierde la mujer, como el estradiol”, añade Ortiz.
Las causas comunes de enfermedad cardiovascular son los factores de riesgo como dislipidemia (colesterol alto), diabetes mellitus, tabaquismo, hipertensión arterial, obesidad o estrés. Mientras más factores de riesgo existan, más alta es la incidencia de presentar alguna enfermedad coronaria: coronariopatía obstructiva, ya sea angina de pecho o infarto agudo del miocardio, y enfermedad cerebrovascular.
En el hombre la aparición de la enfermedad es más frecuente después de los 40 años de edad y en la mujer a partir de los 50, debido a que la producción de estrógenos disminuye. Al dejarlos de producir por la deficiencia ovárica, aumenta de peso, se eleva su presión arterial y colesterol, pierde el efecto protector antiinflamatorio y anticoagulante en las arterias y surge el riesgo de presentar obstrucción arterial, debido a que las placas de colesterol se acumulan. Esto conlleva a ma-yor riesgo de infarto del miocardio y enfermedad cardiovascular. El sobrepeso, como tal, aumenta la presión arterial provocando resistencia a la insulina y elevación de glicemia en la sangre, con riesgo de presentar diabetes mellitus, asegura el cardiólogo José Carlos Alburez.
Es importante que las féminas, además del tratamiento y control, mantengan una dieta saludable, practiquen ejercicios por lo menos tres veces a la semana y mantengan un peso acorde a su edad y estado de salud. Además, se recomienda no fumar, porque este hábito incrementa el riesgo de infarto del miocardio en edad temprana.
La terapia de reemplazo hormonal con estrógenos y progestágenos se considera de prevención primaria, es decir, evita la aparición de dicha enfermedad coronaria. En algunos casos es importante dar estrógeno natural asociado a una progestina con efecto antiandrogénico, para que no suprima el efecto protector del estrógeno y tenga acción sobre el sistema cardiovascular.
Existen algunos productos como estradiol, asociado a la hormona drospirenona, que tienden a disminuir la presión arterial y el sobrepeso. Además tiene efecto antiandrogénico, por lo que no aumenta los niveles de colesterol. Por ello se considera que la hormona drospirenona asociada al estradiol tiene una mejor protección para el corazón, puntualizan los expertos.
Antes de iniciar un TRH, tu ginecólogo te sugerirá las siguientes pruebas: un examen físico completo, papanicolau, mamografía, perfil de colesterol y triglicéridos; así como otros exámenes complementarios: un análisis sanguíneos para medición de glicemia en sangre (azúcar), creatinina (función renal).
Recuerda que el médico debe resolver tus dudas y explicarte en detalle los beneficios y contraindicaciones de la terapia. Por ejemplo, aclarar por qué no es apta para mujeres con antecedentes o que estén desarrollando cáncer de mama. De igual manera, aquellas con antecedentes de infarto del miocardio o derrame cerebral tienen contraindicado tomar estrógenos, así como las pacientes diabéticas, ya que pueden aumentar el riesgo al recibir hormonas.
Si el ginecólogo encuentra algún trastorno en tu organismo, se limitará a recomendarte el tratamiento hormonal que amerites y te referirá al especialista indicado, según la enfermedad diagnosticada, para llevar un control integral.
Por Margarita Pacay
Fuentes: cardiólogo José Carlos Alburez. Sara Ortiz H, ginecóloga del Centro Integral Femenino.