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La fibromialgia se presenta con dolor intenso en los músculos, ligamentos y tendones.
Aunque se desconoce la causa se sabe que esta patología es benigna. En la mayoría de los casos suele presentarse después de pasar por emociones fuertes, infecciones víricas o bacterianas, ansiedad, depresión, exposición crónica al frío o calor, traumatismo físico y alteraciones del sueño.
Según el Colegio Americano de Reumatología (American College of Rheumatology), en varios estudios realizados en 1990 se estableció que se considera un diagnóstico de fibromialgia cuando al aplicar presión firme en áreas específicas del cuerpo, el paciente reporta dolor en 11 o más de los 18 puntos sensibles designados, como rodillas, hombros, tórax, espalda baja, cuello, glúteos, codos, cadera y cabeza. Entre quienes presentan este trastorno, un 95 por ciento son mujeres de entre 20 y 50 años.
La mayoría de pacientes siente malestar constante en todo el cuerpo, incluyendo dolor de cabeza, cansancio, acidez estomacal y dolor abdominal.
Si bien las mujeres que sufren de esta enfermedad presentan dolores parecidos a los de la artritis, la fibromialgia no produce inflamación, por lo tanto resulta ser una forma de reumatismo en los tejidos blandos. El diagnóstico no se hace a través de pruebas de laboratorio, sino se basa en el patrón del dolor localizado en puntos sensibles, enfatiza Mayra Cifuentes, reumatóloga e internista.
La mayoría de personas que presentan esta enfermedad experimenta trastornos del sueño y aunque logren conciliarlo, despiertan con frecuencia. Las investigaciones han demostrado que no alcanzar un sueño profundo altera las funciones normales del cuerpo, porque el organismo no llega a liberar serotonina, un neurotransmisor relacionado con los estados de ánimo, la sexualidad y el apetito, agrega Cifuentes.
Tratamientos
Entre los tratamientos se encuentra el uso de analgésicos para controlar el dolor, medicamentos para inducir al sueño, ciertos antidepresivos en dosis muy bajas para aliviar las molestias y tener una noche de descanso. El ejercicio cardiovascular ayuda a bajar los niveles de tensión, porque libera endorfinas que contribuyen al bienestar y la tranquilidad. Las técnicas de relajación muscular y flexibilidad, como el yoga, también pueden ayudar. Aprender a llevar una vida tranquila ayudará a evitar los sentimientos de ira, tristeza y pánico que son los principales factores potenciadores de esta enfermedad. Sin embargo, antes de decidir el tratamiento debes consultar a un especialista quien te proporcionará la terapia adecuada a tu caso.
Por Brenda Enríquez
Fuentes: Mayra Cifuentes A., internista y reumatóloga, Hospital San Juan de Dios. Manual Merck, de información médica para el hogar, editorial Océano. www.buenasalud.com.mx