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El ciberadulterio, una moda peligrosa

junio - 2008

Las posibilidades que la Red ofrece para establecer romances clandestinos son tan amplias que en la actualidad existen sitios especializados en este tipo de servicios.  

Un informe del Observatorio Español de Internet reveló en abril de este año que dos millones y medio de españoles son “ciberadúlteros”, es decir, establecen relaciones amorosas con personas a quienes conocen en la Red, pese a tener una pareja estable.  Un 10 por ciento llega al punto de conocer personalmente a su “amante electrónico”, refiere el mismo informe.

Aunque en Guatemala no se ha hecho un estudio de este tipo, es fácil advertir que la realidad no es tan distinta.  “Hace unos años el proceso para llegar a una infidelidad era más largo; ahora es sumamente fácil pues se establece una relación virtual y, de manera directa o muy sutil, existe la intención de llegar a algo más”, comenta Ileana Alfaro de Morales, psicóloga clínica.

De acuerdo con Alfaro, tanto hombres como mujeres experimentan las mismas reacciones químicas ante el estímulo sexual: “No importa si es de forma física presencial o si es un estímulo virtual, la reacción se da y nadie puede decir ‘yo no me excito’”.  No obstante, hombres y mujeres actúan de manera diferente: el hombre puede llegar a concretar la relación en un encuentro sexual -tan pronto como el objeto de su interés lo permita- sin involucrarse sentimentalmente, mientras que la mayoría de mujeres llega a este extremo luego de haber sido cortejada y conquistada por un hombre persistente.

Un artículo publicado en el sitio http://fcanals.com señala que el auge de la infidelidad a través de la Red ha llegado a tal punto que hizo surgir los llamados “private affairs on line”-Aventuras amorosas privadas en línea-, sitios que ofrecen las mejores coartadas a personas aficionadas a las aventuras amorosas.  Investigadores de este tema advierten también un apogeo del “cibersexo”, una práctica común entre usuarios que frecuentan sitios para adultos en los cuales sostienen conversaciones eróticas mediante las cuales fantasean.

Según Alfaro, aun cuando la relación física no llegue a concretarse, se trata de una abierta infidelidad pues están involucrados aspectos tales como el deseo y los sentimientos.  “Si ya se tiene una relación establecida, cualquier movimiento para dirigirse a otro lado es una infidelidad”, afirma.  Para curarse en salud, la psicóloga recomienda no intimar demasiado con personas con quienes se establece contacto por este medio; establecer una línea de respeto en ambas vías; indicar con honestidad que se tiene una relación de pareja; no ceder ante la intención del interlocutor para hacer comentarios de índole sexual; nunca comentar acerca de lo buena o problemática que pueda ser la vida sexual con la pareja; cortar la comunicación si la persona insiste en tocar estos temas.

Lo mejor es invertir tiempo y esmero para reforzar los lazos de afecto y respeto en la relación de pareja, pues no existe una manera de “controlarse” uno al otro para evitar este tipo de deslices. “Ser fiel es una decisión personal”, concluye Alfaro.  

Por Lili Beteta

Fuentes: Ileana Alfaro de Morales, psicóloga clínica.      Sitios www.portafolio.com.co y http://fcanals.com

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