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Vivir con los padres y la pareja no es una de las recomendaciones que hacen los consejeros matrimoniales, ya que las relaciones a largo plazo tienden a debilitarse.
El nuevo proyecto de vida debe iniciarse con esa visión de novedad, de descubrir un espacio para dos, donde se puedan apreciar, descubrir, tolerar y dialogar sin terceros. Sin embargo, si se piensa vivir con los suegros, la privacidad no será la misma.
Desde el inicio de la convivencia la pareja debe hablar sobre el tema, reconocer que los padres ocupan un lugar especial, merecen respeto, pero jamás deben interferir en la convivencia conyugal, ello implica que no tienen el derecho a tomar decisiones sobres sus vidas, o hacer comentarios en contra de alguno de los dos, explica la psicóloga Neicy Bailey.
Evitar acudir a la suegra o suegro cuando existan conflictos conyugales, porque esto sólo demuestra inmadurez en uno de los dos, al no poder resolver los propios problemas y, a la vez, suele ser lo que provoca confrontación a la hora de la convivencia, explica la psicóloga Jessica Cárdenas.
No olvidar que los encuentros familiares también son importantes, ya que fortalecen la armonía entre todos. Pero para ello la pareja debe estar de acuerdo cuánto tiempo estarán con la familia, los temas a evitar y las actitudes a asumir si en algún momento surgieran sinsabores.
En la medida en que ambos estén claros sobre esos puntos de vista, establezcan acuerdos y apóyense, el proyecto de vida estará creciendo en una base sólida.
Por Margarita Pacay
Fuentes: Jessica Cárdenas, psicóloga de Aprofam. Neicy Bailey, psicóloga clínica.