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En Guatemala, el cáncer de mama es el segundo más frecuente en la mujer y es la cuarta causa de muerte por cáncer. Se estima que una de cada nueve mujeres lo padecerá alguna vez en su vida, por ello es importante prevenir y tratar a tiempo la enfermedad, ya que puede ser curable, incluso en un ciento por ciento si el nódulo aún no ha llegado a los dos centímetros.
El principal factor de riesgo del cáncer de mama es la edad. Es raro en mujeres jóvenes entre 19 y 30 años. Su incidencia comienza a ser notoria a partir de la etapa peri-menopausia, entre 45 y 55 años. La enfermedad se relaciona con el estilo de vida, dieta, sobrepeso, contaminantes del ambiente y una base genética, en especial si se tiene familia de primer grado que la haya padecido, explica Mitzi Lorena Cerna Méndez, médica con un diplomado en salud de la mujer, del Centro de Diagnóstico Profesional.
Según el ginecólogo obstetra Edson Cano, de la Unidad de Ultrasonido Biotest, aunque es más frecuente en las mujeres mayores de 50 años, un tercio de las féminas con cáncer están entre los 39 y 49 años de edad.
A manera de referencia, en países desarrollados la mayoría de casos de cáncer se detectan en estadios no invasivos, mientras en países en vías de desarrollo los cánceres de mama son diagnosticados en estadios más avanzados. Un dato importante: en México muere una mujer cada dos horas por cáncer de mama.
Se considera que desde el inicio biológico del cáncer de seno, hasta que alcanza la medida de un centímetro pasan 10 años, o sea la fase pre-clínica, etapa en la cual puede ser diagnosticado aunque no haya síntomas, añade Cerna.
En la actualidad se dispone de métodos de diagnóstico que ayudan a detectarlo tempranamente, lo que permite brindar un tratamiento a tiempo, disminuyendo la mortalidad de las mujeres por esa causa, indica Cano.
Hábitos de vida
El cáncer de mama se puede prevenir tempranamente con los exámenes de laboratorio, pero también es de gran ayuda tomar algunas medidas de precaución para evitar su aparecimiento.
• Mantener una dieta alta en fibra, frutas y vegetales; baja en grasas saturadas y carnes rojas
• Practicar ejercicios en forma sistemática
• Evitar el consumo de tabaco y alcohol, sobre todo en la etapa de adolescencia
• Tener el primer hijo antes de los 30 años
• Mantener un control médico periódico.
Autoexamen
Desde la etapa de la menarquia –primera menstruación– es importante que las mujeres comiencen a realizarse el autoexamen de mama, para que conozcan sus tejidos. A partir de los 19 años, éste debe practicarse cada mes, y ante cualquier anomalía comunicarlo al ginecólogo, quien se encargará de referirlo al oncólogo en caso hubiera alguna sospecha de cáncer.
Mamografía
Es un estudio radiológico que puede salvar vidas, ya que ayuda a encontrar el cáncer de uno a dos años antes de que pueda encontrarse por medio de un autoexamen. También tiene la capacidad de localizar los tumores en esa zona, agrega Cano. La primera mamografía debe efectuarse entre los 35 y 40 años, y debe repetirse cada año. En el caso de las mujeres que presentan factores de riesgo, el médico tratante indicará cuándo debe comenzar su evaluación y la frecuencia de los controles.
Ultrasonido de mama
Es la técnica inicial de imagen para evaluar masas palpables en mujeres menores de 35 años, en embarazadas y lactantes. El estudio no tiene radiación, consiste en aplicar energía acústica, la cual es captada y convertida en imágenes por equipos especiales, mostrando características de los tejidos y luego son interpretadas por los especialistas, afirma Cano.
Este ultrasonido suele sugerirse cuando se ha detectado alguna masa palpable durante el autoexamen o por parte de la evaluación clínica del médico. Con este método puede diferenciarse si la masa es sólida (fibroadenoma) o líquida (quiste), indica Cerna.
Por lo anterior puede concretarse que la mamografía es el estudio primario para detectar cáncer de mama y el ultrasonido mamario puede servir como un complemento de la mamografía. De tal forma, los dos aportan un diagnóstico más preciso de la enfermedad mamaria.
Además, existen otros métodos como los citológicos, histológicos y de laboratorio, practicados cuando se ha diagnosticado el cáncer a través de los anteriores exámenes para determinar el tipo de tratamiento a efectuar, añade la doctora Cerna.
Por Margarita Pacay
Fuentes: Mitzi Lorena Cerna Méndez, médica con un diplomado en salud de la mujer, del Centro de Diagnóstico Profesional. Edson Cano, ginecólogo obstetra, ultrasonografista de la Unidad de Ultrasonido Biotest. Diplomado a distancia en Salud de la Mujer, Módulo II: Actualización en Ginecología.