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Si quiere que su organismo se mantenga saludable, modifique sus hábitos alimenticios y practique la dieta mediterránea. Con este nuevo estilo de vida, el cual promueve bienestar a largo plazo, podrá degustar los frutos del olivo, las uvas y el trigo como si en realidad estuviera en las regiones del sur de Europa.
La dieta mediterránea consiste en una alimentación equilibrada y versátil, en la cual predominan los alimentos obtenidos de los cultivos tradicionales de esta zona geográfica. Lo básico es combinarlos con los ingredientes que usted tiene en la alacena, para así hacer de su régimen alimenticio algo delicioso y nutritivo.
Según Rodolfo García Escobar, nutriólogo, llevar esta práctica alimentaria tiene la peculiaridad de proteger al organismo contra enfermedades cardiovasculares, así como algunos tipos de cánceres. Esto, porque los productos que integran cada platillo se caracterizan por ser bajos en grasas saturadas y ricos en vitaminas, proteínas, minerales, fibra e hidratos de carbono que promueven la buena salud.
Por ello para alimentarse bajo los parámetros de este estilo de vida, es necesario modificar la dieta tradicional. El médico y cardiólogo Luis Serra sugiere comer pan integral y pasta fresca, porque son esenciales para brindar los hidratos de carbono que dan calor y energía al cuerpo. Las grasas esenciales deben provenir del aceite de oliva, porque son poliinsaturadas y poseen ácidos grasos primordiales para las funciones nerviosas. La fibra y los antioxidantes derivados de hortalizas, frutas y legumbres e inclusive el vino, ayudan a combatir el exceso de colesterol malo en la sangre, así como los radicales libres que provocan enfermedades. Mientras la proteína del pescado, aves de corral, productos lácteos y huevos favorecen la formación de músculos.
Para realzar los sabores de las distintas preparaciones los especialistas coinciden en excluir el uso de saborizantes procesados. Lo recomendable es sustituirlos por especias aromáticas frescas, en especial albahaca, salvia, menta, perejil, tomillo y cilantro.
Estos alimentos y su tratamiento culinario se complementa con: pasear unos minutos debajo del sol para la absorción de la vitamina D, las siestas después de comer para renovar la energía y la práctica de ejercicio para utilizar el exceso calórico y mejorar el metabolismo del cuerpo.
Postre refrescante
Corte en rodajas media sandía sin cáscara y combínela con bolitas de queso fresco y melón. Rocíe con miel y espolvoréele frutos secos bien picados.
Añádale proteína
Para que su ensalada de lechugas sea más nutritiva agréguele rodajas de berenjena cocinadas a la plancha y espolvoree con frutos secos, dorados y triturados.
Sopa de hierbas
Píquelas y sofríalas con ajo, cebolla y aceite. Cúbralas con caldo de vegetales, licúelas, sazone al gusto y sírvalas con trozos de tofú.
Tacos saludables
Sobre hojas de repollo coloque picado de verduras cocidas con queso, enróllelas y cuézalas al vapor por un minuto, sirva con salsa de tomate.