ico Economía

Una apuesta desastrosa

marzo - 2009

Una inocente apuesta puede convertirse en adicción y llevarte a la ruina si no la frenas a tiempo.

No hay nada de malo que de vez en cuando disfrutes de los juegos de azar, pero si lo que te llama la atención de esa actividad es apostar, cuídate porque eso podría inducirte a sufrir una adicción.  

Según el psicólogo Alfredo Asturias existen tres tipos de jugadores: sociales, profesionales y compulsivos. Los primeros, sólo apuestan en combinación con otras actividades y lo hacen de forma esporádica. Los segundos hacen su vida a través de dicha actividad y, en general, no tienen dificultades ni pierden el control, pero los que podrían volverse adictos son los compulsivos.  

“Estos individuos apuestan sin control. Para ellos perder es tan interesante como ganar, porque representa la oportunidad de recuperar tanto lo perdido como la satisfacción de la victoria”, explica Asturias. Además, agrega que estas personas juegan aun cuando tienen problemas familiares, económicos, laborales y de pareja. “En las etapas avanzadas de su compulsión hasta pueden robar o terminan suicidándose cuando ven que lo han perdido todo”.

Una persona adicta al juego suele ser inteligente, enérgica, competitiva aunque no le gusta perder, con poca capacidad de concentración, siente presión sobre sus ideas, así como también compulsiones y obsesiones sexuales. A veces es manipuladora y agresiva, pero también agradable y comunicativa.

Difícil tratamiento
Mientras que en otras adicciones las sustancias son las responsables del desbalance químico en el cuerpo, en la del juego se crea a través de la conducta del individuo. Sus acciones son las que le causan el placer que, en otros adictos, es producido por la droga o el alcohol. Cuando deja de apostar sufre un síndrome de abstinencia muy parecido al de los otros casos.

Cuando el adicto está en la última etapa de desesperación, entra en una depresión mayor, con pensamientos desorganizados, incluso inspirados en el crimen para así pagar sus deudas.

Para resolver el problema desde el punto de vista clínico, el tratamiento para esta adicción es parecido al de las drogas y a la comida. Con la ayuda de la terapia, tiene que dejar de pensar en apostar y evitar cualquier contacto con toda persona, lugar o elementos que pudieran abrir ese deseo imperativo de jugar. El psicólogo explica que tiene que cuidarse mucho porque, en ocasiones y sin darse cuenta, es probable que empiece a comer de forma compulsiva, entrar en una relación amorosa enfermiza o hacer ejercicios sin parar, como un sustituto para volver a sentirse bien.


Por Jessica Masaya

Fuentes: Alfredo Asturias, psicólogo, Proyecto Ariadna.
Saúl Alvarado, médico especialista en adicciones, www.adicciones.org
www.clinicamente.com.ar

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